Rajoy en la corte del rey Push

Desde antes del 11-M este país se declaró en contra de las guerras en las que se entró de la mano del anterior gobierno; al menos así lo manifestó buena parte de la ciudadanía que salió a tapar la calle.

Bien es cierto que ahora llevamos unas cuantas manifestaciones con las que no estoy en absoluto de acuerdo, por lo que el hecho de manifestarse no implica que lo que se manifiesta sea bueno.

Supongo que nadie quiere una guerra, aunque luego haya quienes maticen las cosas tanto que se acabe por entender cierta posibilidad, o que directamente se mienta como bellacos y luego no pase nada por ello.

En cualquier caso, este país se declaró en contra de esas guerras. El cambio de gobierno del 14-M supuso una traducción de ese clamor en votos en contra de las guerras (y demás) y la posterior retirada de las tropas estatales del territorio iraquí.

Esto, además, supuso la clásica rabieta de ya no te ajunto por parte de los USA y el señor Push, por mucho que Zapatero diga que las relaciones son correctas. Claro, ni se insultan, ni discuten, ni hablan, como un matrimonio carcomido por los años, no hay nada incorrecto en la relación, por lo tanto es correcta. ¿Por qué no dicen, directamente, inexistentes?

En fin, que a raíz de ese berrinche típico de quienes aplican la política del conmigo o contra mí tan de moda al oeste del Pecos, los presidentes de estos dos grandes países aún no se han visto las caras de mutuo acuerdo. Se encontraron en no-se-qué-reunión de amigos que hubo en no-quiero-acordarme-qué-ciudad, pero fue más un encontronazo que un encuentro.

Ahora resulta que don Mariano (no metas más la mano, no seas exagerao) se nos ha ido a los USA en calidad de no-sé-que-cargo de no-se-que-agrupación derechista mundial, a visitar a su amigo(?) y ex-rival para la presidencia del PP el olvidado presidente del FMI (ese que gestiona los créditos a los países con problemas, entre otras cosas), don Rodri Rato.

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Viva el FMI


Un par de puñaladas en la espalda después, nuestro buen Mariano se reúne en secreto (no se han permitido cámaras) con el señor Push, que ya que se ha pagado el billete, es cuestión de aprovecharlo bien.

A lo mejor Push ha tenido que llamar a Ansar para preguntarle si el españolito que llamaba a su puerta era de los buenos o de los malospara saber si debía recibirle o no, que todo es posible y de este hombre me lo creo todo. Tal vez por eso no han habido cámaras... no sea que se equivocara y se sacara la foto con quien no debía.

No deja de sorprenderme, de todos modos, que ahora nadie se rasgue las vestiduras por esta muestra de doble diplomacia como cuando Zapatero se presentó en Marruecos a hacer las delicias del rey Mohammed VI y hablar de política de inmigración.

Creo que esto no hace ningún bien a la imagen del estado por aquellos lares, porque parece que se pueden hablar de según qué cosas con según qué gente. Parece que en lugar de establecer relaciones entre países, se establecen relaciones entre personas que, sin representar oficialmente a los países, toman decisiones que nos afectan a todos.

¿Que las relaciones con los USA son correctas? Pues vale.
¿Que te jode que sean sólo correctas? Pues eso, te jodes.

Es lo que tiene la jodida democracia, que no siempre gobiernan los mismos... (bueno, menos en Euskadi, claro) y no siempre se puede lo que se quiere y hay que dejar que otras mayorías apliquen sus programas electorales, aunque eso implique que tu país se enfade con el amiguito de tu ex-jefe.