El problema del vestuario gay

Existen vestuarios separados por sexos. ¿Por qué? ¿O para qué?

Respuesta 1: Para que no te vean quienes, potencialmente, pueden sentirse sexualmente atraídos por ti, y quieres evitar tal intromisión en tu intimidad (seas del sexo que seas). Si vas a renunciar a tu intimidad, al menos que nadie se aproveche de ello.

Respuesta 2: Para que no veas a nadie con quienes, potencialmente, puedas sentirte sexualmente atraído, y quieres evitar situaciones incómodas si esto llegara a pasarte (seas del sexo que seas). Si el resto va a renunciar a su intimidad, al menos que no te pongan en una situación incómoda.

Así pues, pasado el siglo XX, donde un mundo donde lo heterosexual es lo "normal", pueden tener sentido. Llegado el siglo XXI, el de la normalización de la homosexualidad, la bisexualidad, la metrosexualidad, y la tecnosexualidad, las viejas normas empiezan a quedarse obsoletas.

Y se nos plantea el problema del vestuario gay.

¿En qué vestuario entraría un hombre homosexual? ¿Y una mujer homosexual?

Analicemos el problema por reducción al absurdo.

Hombre homosexual. Hipótesis 1: Al de los hombres.
¿La "norma" 1 se cumple? El resto de hombres tienen a alguien que puede sentirse, potencialmente, atraído por ellos. X
¿La "norma" 2 se cumple? El resto de hombres, no se sentirán, potencialmente, sexualmente atraídos por él. ¿Pero él? Se sentirá, potencialmente, atraído por el resto. X
Esto independientemente de la orientación sexual del resto de los hombres del vestuario.

Hombre homosexual. Hipótesis 2: Al de las mujeres.
¿La "norma" 1 se cumple? El resto de mujeres no tienen a alguien que puede sentirse, potencialmente, atraído por ellas. ¿Pero él? Si hay una mujer heterosexual al menos, puede sentirse, potencialmente, atraída por él. Si el resto de mujeres son homosexuales, todas ellas tienen al resto que pueden sentirse, potencialmente, atraídas por ella. Única posibilidad, una mujer homosexual y un hombre homosexual en el vestuario como mucho.
¿La "norma" 2 se cumple? El resto de mujeres se sentirán, potencialmente, sexualmente atraídos por él. X

Así pues, por ahora un hombre homosexual sólo puede unirse con otra persona si ésta es una mujer homosexual. Casi mejor pon vestuarios individuales...

Mujer homosexual, Hipótesis 1: Al de las mujeres.
¿La "norma" 1 se cumple? El resto de mujeres tienen a alguien que puede sentirse, potencialmente, atraído por ellas. X
¿La "norma" 2 se cumple? El resto de mujeres, no se sentirán, potencialmente, sexualmente atraídas por ella. ¿Pero ella? Se sentirá, potencialmente, atraída por el resto. X
Esto independientemente de la orientación sexual del resto de las mujeres del vestuario.

Mujer homosexual. Hipótesis 2: Al de los hombres.
¿La "norma" 1 se cumple? El resto de hombres no tienen a alguien que puede sentirse, potencialmente, atraída por ellos. ¿Pero ella? Si hay un hombre heterosexual al menos, puede sentirse, potencialmente, atraído por ella. Si el resto de hombres son homosexuales, todos ellos tienen al resto que pueden sentirse, potencialmente, atraídos por él. Única posibilidad, una mujer homosexual y un hombre homosexual en el vestuario como mucho.
¿La "norma" 2 se cumple? El resto de hombres se sentirán, potencialmente, sexualmente atraídos por ella. X

Así pues, por ahora un hombre homosexual sólo puede unirse con otra persona si ésta es una mujer homosexual. Casi mejor pon vestuarios individuales...

Así que lo dicho, poca solución viable...¿ o no?

Será cosa de saltarse las normas autoimpuestas de otro siglo.







Camina siempre adelante

Habían pasado unos meses desde que el primero de los compañeros fue liberado del yugo común que sufríamos. Internamente, aún pensaba en cambiar las cosas desde dentro, en intentar modificar el rumbo de las decisiones sufridas hacia lugares que un par de años antes ya habíamos imaginado y tratado de mover.

Las cosas de palacio podían ir suficientemente despacio como para diluirlas en el trabajo diario, y en una de esas limpiezas de disco duro anuales, me había chocado de frente con las hasta ocho versiones del documento tratado en aquellas reuniones fuera del tiempo y del espacio de la oficina. Muchos estaban de acuerdo en hacer algo, algunos estaban por la labor de participar, unos pocos fueron necesarios para pararlo, simplemente bajo el látigo de la indiferencia.

Por aquel entonces, ya había un "nosotros" y un "vosotros" que se escupían desde ambos lados de la tierra de nadie, esa que ni fú ni fa, ni sí ni no, ni bien ni mal. De #padefos está lleno el mundo, eso lo sabemos, forman parte de esa buscada clase media que ayuda a mantener a raya a las clases bajas, autoengañándose como si fueran parte de las mismas a las que se intenta subyugar. Esa misma clase media de la que formaba parte, que no juez, de los que proponen a la espera de la disposición de la deidad competente, ahogados en su propia proactividad "mal entendida" por todas las partes.

La mayoría de los caminos que se abrían ante mí en la intención de hacer la atmósfera más respirable habían terminado en el callejón sin salida de la puerta siempre abierta, y el resto por probar no tenían pinta de ser diferentes, con lo que cada vez era más fácil dejarse caer en el desánimo y la desilusión reinantes por doquier.

El tío Tom cabizbajo en el porche de su archiconocida cabaña era la imagen recurrente que venía a mi mente y que aún hoy creo que refleja mejor que cualquier otra metáfora o requiebro literario el sentir de aquellos días.

No has de confiar en la piedra con la que puedas topar, ¡apártala del camino! por los que vienen detrás.

Inevitablemente, cuando lo que sientes, lo que dices y lo haces no van en consonancia, acabas en un callejón sin salida gris y anodino que te va destrozando por dentro y en el que intentas hacer lo que sientes, a pesar de no decirlo, simplemente para poder seguir adelante en un camino que ya sabes que no te llevará a tu éxito. Y cuando no puedes pasar otro día sin decirlo, casi sin querer en un comentario en un café, imperceptiblemente en una reunión de equipo, inadecuadamente en un email de respuesta que nunca envías y borras y reescribes, sale a la luz.

Es inevitable.

Y como las desgracias, dicen, unen, esos días constatas que los enemigos comunes hacen extraños compañeros de penurias; une, eso sí, tal vez con quien menos te esperabas. Y ya sin miedo a decir lo que sientes aunque sea como en un viejo garito clandestino en plena ley seca, se hace mucho más fácil asumir los actos que necesitas para alienar tus chacras y la santísima trinidad: piensa, di, haz coherentemente, o sé infeliz para los restos.

Apoyado totalmente en la invalidez de las buenas palabras, de las buenas acciones y de las buenas intenciones, te autolegitimas para hacer aquello que te va a permitir volver mañana.

Todo clandestino, todo furtivo, todo encubierto. Desde pelear un "venga, vale" que le dé un poco de sentido a lo que haces, hasta pasar por encima de todo lo que se dice en una reunión porque antes muerto que permitir que un usuario vea sus datos accesibles públicamente sin ser plenamente consciente de ello. Sobre todo porque lo clandestino tiene un punto de resistencia francesa contra el invasor, de robinhoodismo contra el opresor, de rebelión en la granja. Que mola.

Y funciona. Durante un tiempo.

Porque nada cambia.

Como limpiar una herida sangrante un día sí y otro también, porque es abierta un día sí y otro también, lo clandestino te alivia un rato, cada vez menor, de un día que cada vez es más largo.

Y no funciona.

Porque nada cambia.

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Así que esta carrera por la supervivencia acaba tratando de sacrificarse por los demás. Por tu familia que cuenta contigo y ese trabajo, por tus compañeros que cuentan contigo como apoyo en la lucha contra sus propios demonios, por tus proveedores a los que no quieres tener que mentir u obviar cuando te preguntar por temas más allá de tus atribuciones porque nadie más les responde, por tus usuarios que son la verdadera gasolina para que todo se mueva.

Hasta que no puedes más. Y de la misma forma que tú has libertado a quienes tuvieron la suerte de encontrar una salida, de repente eres libertado por esos mismos que te quedan por libertad. Y libertador que lo liberte, buen libertador será.

Y te vas. Y yendo se conjuga con mal rollo. Uno que sin saber hasta qué punto alguien alivia con una simple taza.

Y desapareces. Un par de meses. Porque necesitas desintoxicarte. Y constatar que otro mundo es posible y que no estabas loco, ni siquiera de parranda. Y las cosas se tornan nítidas desde la distancia.

Porque todo cambia.

Para ti al menos.

Y sin poder dejar de preocuparte, vives desde lejos los latigazos. Como si sólo tú hubieras escapado en Sleepers (http://es.wikipedia.org/wiki/Sleepers) y supieras lo que viven tus excompañeros de celda.

Y vuelves a intentar ayudar. Más asentado. Más fuerte. Desde la lejanía. Esa que lo hace todo más pequeño.



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Y de repente alguien acaba saliendo. Con dos cojones y un juicio. Tras una baja por estrés que parece cuatro. Liberado al fin, tras tanto tiempo de estrecha colaboración. Pocas veces me he alegrado tanto de que alguien acabe en el paro.

Recientemente he tenido la oportunidad de colaborar con otra de esas personas. Un side-project que ha vendido 20 unidades en más o menos un mes. Nunca lo habríamos sospechado.

Y es puesto en el punto de mira. Tras meses en una situación similar a la que viví. Y acaba viendo la verdadera cara de su enemigo en casa. Y entonces creo que comienza a comprender lo que significó aquella taza en aquel momento. Y le devuelvo el detalle. Y me aporta ideas de mejora del producto. Y le haremos caso.

Y aún quedan.

Y seguiremos ayudando. En lo que necesiten. Porque hasta que todos y cada uno de ellos sea libertado, no será posible dejar atrás tanto tiempo de camaradería forjada a golpe de galera.

Ahora sólo queda liberar a dos más para terminar con todo y dejarlo atrás al fin.

Y encima les habremos hecho un favor, como un puente de plata a enemigo que huye... si es gratis.

Vecinos (III)

Sé que en una puerta está el que vino a la reunión que se iba a mudar en breve, en la otra, el potencial sospechoso. Y no sé cómo va a reaccionar. Irá a buenas? Irá a malas? El no saber es genial en este tipo de situaciones, como lamentablemente me ha tocado vivir otras veces. La calma y la cautela se revelan como las mejores consejeras, habitualmente.

Llamo primero a donde creo que no es, así me sirve de entrenamiento para el discurso que he ido barruntando mientras bajaba en el ascensor. Esta vez la luz de los botones no bajó del 1, que sigue recordándome, como los días anteriores, lo que pasa. Visualiza el partido, ves ese triple enchufado, el pase perfecto en el momento oportuno, la respuesta correcta en fondo y forma ante cualquiera de las posibilidades que te encuentres...

¡BRRRRRRRRRRRRRRR! - brama el timbre. No espero que haya nadie, no habrán venido aún.

- Hola.- me saluda un próximo neonato desde dentro de su madre. La inocencia se refleja en su cara (de la madre). Sólo tres segundos después (o así de pocos me parecen, se van aclarando variables...) todo acaba con el titular de la noticia: 'No, si estábamos esperando el cambio a ver; ya me dijo Antton que hablásteis de esto en la reunión'...

... si el otro lado es similar, genial - me miento. Allá vamos.


¡BRRRRRRRRRRRRRRR!

...
...

Se oyen ruidos de pasos, menaje, movimento, dentro. Esta vez los 3 segundos se hacen eternos... Nadie abre; sé que sabes que sé que te he oido, en serio tengo que volver a llamar? o esperas que me pire?

Venga va. ¡BRRRRRRRRRRRRRRR! Esta vez la puerta se abre, rauda y veloz, como si alguien se hubiera teletransportado e inmediatamente hubiera abierto... eso o estaba mirando por la mirilla, no tengo claro aún cual de las dos pudo ser. Debe de ser el hijo mayor de la familia, no tengo el gusto.

- Buenas, que soy...

- Pues, no, no hemos hecho nada, no sabemos nada - con la clásica cara de "te estoy mintiendo, y lo sabes"...

- Ok, pues habrán sido los duendes, ya si eso entonces coméntale a tu padre, y voy poniendo las de repuesto y eso. Gracias.

El portazo frío y seco (no tanto sonoro) zanja el tema. Ea pues, a ver cómo justifico yo ahora que los gremlins se han llevado dos bombillas... Bueno, sin más, pues tiro para casa, pillo las llaves de todo, bajo al cuarto de las luces donde están las bombillas de repuesto. Mierda, los blisters de las bombillas necesitan tijeras... Subo, abro, bajo, 1º, silla, me subo, queman, para otro día.

- Y QUÉ HOSTIAS QUERIA ESE GILIPOLLAS?!
- PERO QUE HA VENIDO AQUÍ?! Y QUÉ COJONES TIENE QUE VENIR ESE AQUÍ A DECIR NADA?!
- VOY A VER QUÉ QUIERE!!

- Ay, esto, hola, a por ti subía - me dice desde ahí abajo (aún estoy subido en la escalera).

Vaya, vaya, vaya. Sí que nos cambia el tono al salir por la puerta. Y sabes que te he oído. Sí, te oí, alto y claro.

La conversación es bastante irrelevante, por lo falsa y falaz; esa tensa calma, donde nadie quiere dar motivos para la confrontación, mientras la batalla dialéctica va soterrada en cada palabra que se dice, cual esteganografía. Básicamente, todo queda en un "pero hombre!, cómo no me has dicho nada?, que las cosas se hablan y esto no es definitivo, estamos haciendo pruebas; si te parece poca luz, te miro unas de 4w que dan hasta 200 lumens y ya, que no me cuesta nada, se pueden devolver".

Lo mejor de tratar con gente en situación de inferioridad como si estuviera a tu altura, es que sabes que está en una situación cuanto menos incómoda. Esta vez el factor sorpresa, la inmediatez de la batalla, el no visualizar el partido antes de empezar, corrió mucho en su contra. Como torear un Miura que sale bravo desde los toriles.

Y ahora, una vez que no sabes ni cómo ha pasado lo que ha pasado, te vas para casa, que hoy ya hemos aprendido algo ambos y sigues hablando allí donde está claro que sabes hacerlo y el resto te escucha con admiración, señor de tu hogar, winter has come y no te has enterado.


Ah! Y que sepas que voy a seguir aparcando como necesitas que lo haga. Paso de guerras. Que esto me pasa por "proactivo", o gilipollas, valga la redundancia.

Vecinos (II)

Hasta que un par de semanas más tarde, comiendo en el Ikea, viendo bombillas, vuelve a mí la idea. Habrá de esas de 2.3w con forma de lágrima y de casquillo compatible? Leche, no he mirado qué casquillo tienen... bueno, es igual, pillo una para probar, total, se pueden devolver.

Sirven. Y lucen parecido, oye. Acabo de cambiar una de las dos de mi rellano, y tal vez haga menos daño a los ojos que la incandescente de 40w, pero básicamente ilumina muy parecido... las querrá la gente? Y ahora qué hago? Convoco una reunión extraordinaria? Ha venido un 30% a la ordinaria... quién narices va a venir a hablar de bombillas? Me voy a tener que pasar por todos los pisos a preguntar qué les parece? Anda ya! Cartelito explicativo en el portal y a ver si alguien pita.

La siguiente visita al Ikea se salda con 20 bombillas de lágrima de casquillo molón en una bolsa, y la ilusión de que voy a hacer magia y me los voy a ganar a todos. Pasaré de presidente a rey por mis muchas luces! MUAHAHAHAHAHA!

Dejo el cartel unos 10 días. Nadie pasa por casa ni deja mensajes en el buzón. Lo mismo no se han enterado de quien es el presi ahora? Bueno, el domingo hago el cambio, con diurnidad y alevosía (por la noche las bombillas están mucho más calientes, sobre todo las de 40w). Me cojo mi silla-escalera y adelante. Un rato después, enciendo las luces de la escalera desde el portal y me subo los ocho pisos, verificando que todas las nuevas bombillas funcionan. Lo hacen. El esfuerzo ha merecido la pena (subir andando digo). Con la satisfacción del duro ahorro conseguido, alumbrado por la nueva luz del rellano, empieza la nueva semana :) #bien, porque los presupuestos para hacer algún cambio no se mueven, la verdad...

Un par de días más tarde, con dos minutos de retraso sobre el horario previsto, salgo por la mañana a por el tren. El ascensor está ocupado... ... ... aún sigue... ... ... y no viene ... bajo andando - pienso. Ea, que hay luces nuevas :) Y ahí me acompañan, mientras bajo, que siempre es más fácil que subir, y así de nuevo me aseguro de que está todo ok, como buen guardián del reino, hijo de Garay, el primero de su nombre y padre de monstruitos. 7º ok, 6º ok, 5º ok, 4º ok, 3º ok, 2º ok ...ein?

Sólo mirar el descansillo algo chirría. Aquí hay más luz. De hecho, hay tanta luz que casi me quita las legañas (normalmente lo hace el frío mañanero). Qué pasa aquí? Llego tarde y estoy por pasar del tema. Pero no. Miro las bombillas por debajo... esas no son las que yo puse.

...

Y así dos días. Erre que erre. Qué ha pasado? Ni idea. En realidad, muchas:

- No las cambie? 8 pisos de subida a pie no pueden estar equivocados.
- Se han fundido ya y alguien las cambió? tienen una vida útil más que contrastada. Las puse de arriba a abajo, fueron las penúltimas en poner.
- No han leído el cartel y han pensado que se han jodido? Posible.
- Han leído el cartel y no les ha gustado cómo se ven? Por qué no han venido a comentarlo? Igual no vinieron a la reunión y no saben quien soy? La expresidenta tampoco me ha dicho nada de que le hayan ido a preguntar a ella...

Me han derrocado de mi trono y encima siento que es culpa mía. Quién iba a estar en contra de más de un 90% de ahorro? Si se veía parecido!? Y por qué no viene nadie a reivindicar la autoría? Porque sí, han pasado dos días más y no se sabe nada. Como un Ned Stark decapitado zombie pienso en ello cada vez que la luz del ascensor me recuerda que paso por el primer piso.

Cagonmiputacalavera. Y así hasta el finde, me veo, que no es plan de ir a preguntar a partir de las 22:00h...

Pues no, la casualidad me presenta la oportunidad. Son las 20:30 y podré bajar. Bajo.