Malos padres II

He oído esta frase entre los padres y madres con quienes me he tenido que relacionar en los últimos tiempos tantas veces que ya he perdido la cuenta. Prácticamente la totalidad de quienes la dicen o la escuchan están de acuerdo y no piensan siquiera en la posibilidad de que no deba ser así.

Nadie quiere que su criatura sea un/a quinqui que vaya repartiendo tortas a diestro y siniestro, claro, PERO (y aquí una vez más todo lo que va delante de un "pero" no vale para nada...) menos aún querrían que su criatura fuera víctima de cualquier tipo de "ataque". En general, en realidad, la cuestión no es tanto no hacer sufrir a nadie, sino no sufrir uno/a.

Aforismo. Dogma.


Tú no pegues, pero si te pegan, defiéndete.

Y no estoy de acuerdo. Soy mal padre. Otra vez.

Este verano Aysha ha ido (acabó ayer) a unos "campamentos" (si se le puede llamar así a una reunión de niños y niñas durante las mañanas de julio). No es que fuera una actividad nueva como tal, sino que esta vez, en lugar de reducir su universo a quienes ya conoce (aunque sea de vista) de su colegio, ha ido a unos campamentos organizados por el ayuntamiento. Así pues, se ha tenido que enfrentarse (literalmente) a niños y niñas de otras edades, otros colegios, otras realidades sociales, otras vivencias, otras culturas; en definitiva, todo un nuevo universo a su alcance para ampliar el que siempre ha conocido. Todo un reto... como padres gestionar esto.

Como lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida, ha venido con chistes malos de Jaimito (ha ampliado su colección...), alguna palabrota que otra, alguna que otra actitud macarra de vez en cuando, y una situación que resolver, de esas que el "dogma defiéndete" resolvería sin problema.

Aysha hizo una nueva amiga. Un día se llevó un chupa-chups para después del hamarretako, y su nueva amiga se lo pidió. Bajo pena de dejar de ser su amiga. Y se lo dio.

Volvió a casa llorando porque su amiga le había "quitado" su chuche. Aprendió lo que es la coacción, y no supo como enfrentarlo. Sufrió un ataque, y no se supo defender.

Su madre le hizo ver que se habían aprovechado de ella, y fue a pedirle explicaciones a la nueva amiga de Aysha (que es un par de años mayor, físicamente, quiero decir). Prometió darle un chicle a cambio al día siguiente como contrapestación. Y le dijo que en lugar de llorar, se tenía que defender. "Yo ya me defiendo", defendía. No tenía sensación de haber hecho nada malo, simplemente actuó como supongo actúa como siempre, esperando cierto "kung-fu" de defensa contra defensa, hasta que se dilucida, sin siquiera alterarse, si le daban el chupa-chups o no.

Al llegar a casa, le explicamos, mientras las lágrimas le caían por las mejillas, que ante cualquier situación, siempre, SIEMPRE, debe hacer lo que ella quiera hacer. Da igual lo complicada que sea la situación, ella decide. Y eso es lo verdaderamente importante. Si decide darle el chupa-chups a alguien, o no, es ella quien debe tomar (y asumir) su decisión. No importan las circunstancias. Ella decide.

- ¿Y si ya no quiere ser mi amiga?
- Entonces ya no es tu amiga; una amiga no te hace eso, así que no tengas miedo de perderla. Y si al día siguiente volvéis a jugar como si nada, es algo que ha pasado y ya está.


Toda esta vivencia me ha dado que pensar. Si ya antes no estaba de acuerdo con el dogma defiéndete, tenía frente a mí la oportunidad de elevar ese pensamiento al nivel de "principio". Y tenía algo que perder para contrastarlo: un chupa-chups que mi hija había perdido.

Tal y como yo lo veo, desde hace lo suficiente, ojo por ojo el mundo acabará ciego. En el fondo, el dogma defiéndete tiene algo de esto. Si te sacan un ojo, no te dejes sacar el otro, sácale tú uno al que te lo ha sacado a ti.
En mi mundo, sacarle un ojo al otro no te devolverá el tuyo, así que mejor vete al hospital a ver si pueden arreglarte antes de que sea tarde, y después denuncias el hecho ante la autoridad competente.

No entiendo que no se le explique esto a las niñas y niños. El dolor ajeno no curará el tuyo.

Porque inevitablemente ocurre lo siguiente. Indudablemente. En el 100% de los casos que he visto de conflicto entre humanos de esas edades (7 años ahora).

- Ha empezado ella.
- Ella me ha hecho otra cosa antes.
- No es verdad.
- Sí lo es.

sería el resumen de cualquier juicio de patio ante un padre o una madre.

Es decir, no importa el hecho a juzgar (una patada, un insulto, un empujón, lo que sea...), importa quién se estaba defendiendo de quién. Si empezaste, es que atacaste, si no, "sólo" te defendiste. Y eso te exime de toda culpa. Eres la víctima. Concluyo mi alegato señoría, se puede leer en la mirada de quien se sabe ganador/a.

Y, por su puesto, nada importa que un empujón fortuito en el patio haya sido respondido con una patada en la cara. La víctima, como un cliente, siempre tiene la razón, hasta cuando la tiene.

La reacción siempre está justificada, la acción nunca. Leyes de patio. Leyes de padres y madres que asumir por la chavalería. Porque, seamos honestos, aplican lo que viven, lo que se les enseña. Y es lo que aprenden. El que se defiende, gana.

Y llegamos al quid de la cuestión. Cuando un dogma se espeta así sin más ante una mente a la que hay que darle todo mascadito para que lo pueda digerir correctamente, sin más contexto, ocurre que se los mensajes se pervierten. Y se retuercen. A voluntad. De quien lo dice.

- Oye, que me has pegado.
- Es que me has insultado primero.
- ERROR DE PROCESAMIENTO: no esperaba una contrarreacción, pensaba que pegar estaba mal en todos los casos, pero resulta que si me hacen algo, entonces puedo sacudirle a alguien y luego ponerle una razón delante de la cara como los del FBI cuando entran a la casa del malo con una orden de registro. Noted!

Y la próxima vez que quiera pegar a alguien, simplemente necesitará buscar una excusa. Es que eres tonto, es que me ha mirado mal, es que no juega conmigo, es que no me deja en paz, es que es negro. No importa qué, sólo ten algo en mente.

Y como mucho, constatado empíricamente, que le podrá pasar ante un juicio de patio con un adulto, será que, cuando la defensa haya sido desproporcionada, o la causa no se justifica como un ataque es algo así como:

- Pero por eso no hay que pegar.

Y santas pascuas. Ni por asomo el mismo énfasis con el que llega el mensaje del dogma defiéndete, por supuesto.

En este contexto, la amiga de Aysha pudo escudarse en el hecho de que Aysha no le quisiera dar un chupa-chups. Este hecho es un ataque porque no ocurre lo que ella quería. Así que tenía vía libre para "defenderse", de una manera más evolucionada de lo que Aysha había vivido hasta ahora, con una amenaza: no jugaré contigo si no me lo das.

Aysha, ante este (sí) ataque, no supo defenderse. Porque nunca le hemos dicho que se defienda. Porque soy un mal padre.

Hace unos meses le hice una pregunta con la esperanza de dejarla descolocada (un juego que me encanta practicar con ella):

- Aysha, ante la disyuntiva de prepararte para un mundo de mierda, o evitar que haya un mundo de mierda, ¿qué preferirías?
- Que no haya un mundo de mierda! - gritó con alegría sin dudarlo un segundo.

Me descolocó totalmente.

El dogma defiéndete prepara a las niñas y niños para un mundo de mierda en el que se les predispone que algo malo les va a pasar.

Me hice la promesa a mí mismo de hacerle caso a Aysha y tratar de evitar que haya un mundo de mierda. Por eso tuvimos una buena charla en el que, más que el dogma defiéndete, hablamos de todos los condicionantes (no sólo "sentirte atacada") se deben dar para poder siquiera poder empezar a defenderte (y cómo hacerlo).

Porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Y como mal padre, no me queda otra que tenerlo en cuenta.

Los españoles no votan

- Los españoles han votado cambio.- dicen unos.
- Los españoles han votado mayoritariamente a Mariano Rajoy; por dos veces.- dicen otros.
- Los españoles han votado un gobierno de pactos.- dicen casi todos.
- Los españoles han votado y no podemos decirles que lo han hecho mal, tenemos la responsabilidad de ponernos de acuerdo y formar un gobierno que es impepinablemente necesario.- se puede resumir a unos pocos.

Y todos se tiran los escaños propios (y auto-asimilados de otros) a la cabeza.

La política: el arte de manejar las estadísticas y las medias verdades (valga la redundancia) a tu antojo.

No se diferencia del mus, engañar sin mentir. Soltar obviedades no para que todo el mundo esté de acuerdo o convender a los demás, sino para desmontar los argumentos de los demás, no dejar la más mínima rendija por la que seguir peleando.

- ¿Está usted a favor de X? - podrían preguntarse a cualquiera de ellos. Ninguno sería capaz de responder con un monosílabo a la pregunta (ciertamente X será diferente para cada color de partido, pero cada uno tiene su talón de Aquiles).

Porque empezarán a decir algo como:

- Siendo la realidad que 2 y 2 son 4, 4 y 2 son 6, 6 y 2 son 8 y 8, 16, como usted comprenderá, no puede ser de otra manera.

Todo en tono afirmativo, acompañando el lenguaje corporal, etc... muy medido todo, para que parezca un sí, con las vaguedades habituales para ser totalmente irrefutable que, efectivamente, 2 + 2 = 4, 4 + 2 = 6, 6 + 2 = 8, y 8 + 8 = 16; innegable. Aunque no tenga nada que ver una cosa con la otra. Da igual. El tono es afirmativo, el argumento es irrefutable, luego entonces, el tono afirmativo es irrefutable. O estarás en contra de que 2 + 2 = 4 (o sucesivos...).

Y ahí te quedas.

Y ahora, ¿qué? Pues que llevamos casi un año entero sin gobierno. Y no parece que la cosa siga a mucho peor por ello (o sí, vete a saber, que yo tampoco tengo idea...).

Pero todos creen estar en posesión de "la verdad", esquiva como nadie, infiel como tantos, mentirosa inquebrantable.

Porque, no, "los españoles" no han votado cambio. Ni mayoritariamente a Rajoy (dos veces), ni un gobierno de pactos, ni tan siquiera "mal", ni bien, sino todo lo contrario.

Yo he votado a quien quería que gobernara. Si por mi fuera, Escaños en Blanco ganaría con mayoría absoluta. Más del hemiciclo vacío, bloqueando cualquier intento de hacer nada más que instaurar el voto en blanco computable por ley, y disolución de las cortes para unas nuevas elecciones, con las nuevas reglas de juego.

Si el resultado ha sido otro, yo, como votante en elecciones españolas, no he votado cambio (no al menos al que se refieren), ni he votado para que pacten (ni unos ni otros), ni para que Mariano Rajoy gobierne (ni para que no lo haga). Yo he votado lo que he votado. Y el resto de votantes, también. Incluso los no votantes (ilusos...).

No existe una masa uniforme de "españoles" que votan con un único voto que tiene resultado como única papeleta, el reparto de escaños que tenemos ahora mismo. No es verdad.

Podría serlo si, por ejemplo, pudiera dar mi voto fraccionado, por ejemplo, 1/3 de voto a X, 1/4 a Y, y lo restante (5/12 por si hay suspicacias...) al Z, para que ese sea el reparto de escaños que haya, y que pacten. No te jode. Eso sí que serían votos a contar con cuidado...

Y no es así.

Dejen, todos, de apropiarse de mi voto. No es de ninguno de ustedes, y si lo fuera, lo sería únicamente de uno. Para que pacte con él, o haga lo que crea conveniente, para cumplir el compromiso adquirido en el programa electoral (ay, qué me da la risa...). No he visto a ninguno hacerlo; cumplir, quiero decir.

Nosotros, sí. En las municipales de 2011 (no te enteraste? así son los medios...) varias concejalías quedaron vacías.

Y no prometemos más. Lo cumplimos.

Porque ya está bien de votar al menos malo, de tener que elegir entre líderes que suspenden en valoración. No son buenos, deberíamos ser libres de decirles, uno a uno: así, no. No me gustáis ninguno, y no pienso plegarme a este sistema donde si dices algo así te espetan "pues monta tú un partido", como si supieran que no puede hacerse en realidad...

Pues no me da la gana. Soy el consumidor y exijo que el mercado se adapte a mí, y no al revés. Una partitocracia oligárquica no es una democracia (eso por descontado), pero es que encima es cerrada, encorsetante, sin capacidad para ser cambiada (salvo alguna cosa...ejem, 135, ejem...), y en ningún caso a favor del común de los mortales, sobre todo si puede ir en contra de los intereses de la minoría que se dedica a la política.

Por eso, aquí estoy, dando un paso adelante, en todas y cada una de las elecciones del último lustro. Peleando por que dejen de tratarnos como una masa uniforme de borregos votantes en base a la interpretación partidista de unos resultados electorales (curiosamente, siempre positifa, [casi] nunca negatifa...).

Y esta vez me ha tocado estar públicamente en las listas.

Malos padres

Tengo una hija.

Me obsesiona que crezca en un entorno de igualdad y de no discriminación por razón de sexo.

Soy un mal padre.

Desde que tengo uso de razón, nunca he sido consciente de las diferencias que, por motivo de sexo, hace esta sociedad en la que vivo. Será que mirar la realidad desde los cristales de las gafas que te han tocado convierte dicha mirada en "la realidad", aunque no sea del todo así.

Habitualmente he conseguido rebatir todos y cada uno de los ejemplos que "feministas" han puesto ante mí, al menos para sentirme cómodo conmigo mismo.

Por ejemplo:
- Las mujeres cobran un x% menos por el mismo trabajo.
Esto no tiene nada que ver con el machismo, sino con que las empresas puedan pagar menos a una persona que a otra por el mismo trabajo. Si acepta (la persona), acepta. Es como decir que los pelirrojos cobran más (o menos), o los calvos son más adinerados (o no). Una estadística no establece una causa efecto. Hace falta algo más. Y quienes esgrimen este argumento no suelen tenerlo.
He "vivido" en empresas donde se han aprovechado de cualquier circunstancia para pelear un puesto a la baja, y en otras donde la valía determina tu sueldo independientemente de nada más.

- No hay trabajos que las mujeres no pueden hacer.
Esto no tiene nada que ver con el machismo, sino con las necesidades de determinados trabajos... y la generalización. Seamos claros, que los mejores jugadores de fútbol sean hombres *NO* implica que todos los hombres jueguen mejor que todas las mujeres (generalidad!!!). Obviamente hay trabajos donde las cualidades necesarias puedan ser más "típicamente masculinas" igual que las hay "femeninas", con lo que es probable que, en general, las mujeres o los hombres encajen mejor en ellos. ¿Eso significa que todas las mujeres encajan mejor que todos los hombres (o viceversa :S)? Por supuesto que no. Seguro que casi todas las mujeres del mundo juegan al fútbol mejor que yo, y me niego a considerarme peor "amo de casa" (por usar un ejemplo históricamente asociado a la femineidad) que todas las mujeres (va, sí, pienso en esas que estáis pensando también).

por mencionar un par de ellos.

Desde el nacimiento de Aysha (mi hija), me ha venido obsesionando el feminismo desde otro punto de vista. En un mundo donde hombres y mujeres van a ver amenazados sus derechos laborales por aquello que lleguen a considerar "una debilidad" (es que eres joven y no tienes experiencia, es que eres de otro país y no hablas bien el idioma, es que eres mujer y podrás quedarte embarazada...), me niego en redondo a que mi hija tenga que asumir su sexo como algo de lo que los demás puedan aprovecharse. Laboralmente, sexualmente, personalmente, en cualquier ámbito que os podáis imaginar.

En particular, la violencia de género, ejercida sobre las mujeres por algunos (¿muchos?) hombres (admito que no haber sido uno de ellos me ha cegado durante muchos años), desde un insulto machista, hasta una paliza a una pareja, pasando por una violación, me enerva.

Pretendo ser especialmente cuidadoso con educarla de manera que no permita en ningún caso que nadie la desmerezca por nada. Sea hombre o mujer, su jefe/a o el siguiente en la cola del cine. En ningún caso.

En este sentido, twitter y youtube han tenido algo que ver, sembrando la duda, sobre todo una tal @barbijaputa, a partir de quien me llegó este artículo que cambió mi visión de todo esto.

Si quieres, no sigas leyéndome más, pero lee ese artículo.

La analogía de que la vida de las mujeres es una fiesta en la que una de cada vete-a-saber-cuántas copas de champán está envenenada, me dejó en shock. Pude empatizar con la situación perfectamente. Identificándome a mí mismo como "una copa no envenenada", ¿cómo narices puede haber copas envenenadas? ¿A quién se le ocurriría?

Llegué a preguntar a las mujeres de mi Facebook si sus vidas son realmente así, ¿el miedo está presente en cada momento de sus vidas? No obtuve respuesta, y aún no sé cómo interpretar eso.

Lamentablemente, este verano me ha dado respuestas reales, de esas pocas que llegan a las noticias denotando que el iceberg es mucho más grande donde no se ve.

Porque no sólo es lo repugnante que un miembro (no haré la broma de decir "literalmente"...) de los siempre laureados "fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado" haya estado involucrado en algo así; si una copa de champán con la etiqueta de "te protejo" resulta estar envenenada... ¿cómo narices queda la fiesta? Además de haber copas envenenadas, ¿resulta que también las hay que tienen intención de envenenar (si se me entiende el matiz...)?

Más allá de otras consideraciones seguramente elaboradas en otros foros de opinión, en lo que a mí respecta... ¿qué?

Pues que en lo que respecta a la educación de Aysha, pretendía (y digo bien, pretendía), aislarla de todo esto para evitar que tuviera "anticuerpos" antes de tiempo, no sé si me explico. Si no ve que la pueden considerar de menos por ser una chica, cuando le pase verá clarinete que debe hacer algo para no ser sumisa ante la situación. De igual modo que ahora mismo nadie asumiríamos un trato diferente por el color de nuestro pelo (y si lo haces por tu piel, algo estás haciendo mal...), espero que no asuma un trato discriminatorio por su sexo.

Y me la imagino en la situación descrita de este verano. 5 hombres, ella sola... ¿y qué más le dará lo que haya vivido previamente...? ¿cómo le ayudaría tener claro que lo que está pasando no debería estar pasando...? ¿qué podría hacer yo hoy para que eso no le pase nunca?

¿Prevenir?

¿Cómo?

¿Debería advertirle de que esto le puede pasar? Hablarle de las copas envenenadas y de que su vida va a ser una ruleta rusa... ¿le ayudaría? ¿O le inocularé el veneno del miedo?

No puedo soportar ninguna de las dos ideas, ni una vida con miedo, ni un potencial problema por no ser consciente de cómo reaccionar ante determinadas situaciones con las que podrá encontrarse en su vida.

Supongo que, como siempre ante una decisión entre una cosa y otra, lo mejor está en el medio de ambas cosas.

Cuando pueda ser capaz de entenderlo, habrá que advertirle de que le pueden pasar muchas cosas malas además de las buenas que siempre le han ido pasando, y que entre ellas, el ser mujer, atractiva, inteligente a más no poder y deportista de éxito, amén de doctora honoris causa y medallista olímpica, puede influir en que le pasen unas cuantas para las que tiene que estar preparada, y ante todo ser fuerte para poder llevarse por delante años de estudio, duro trabajo, finales olímpicas, comités de evaluación, entrevistas de trabajo y cinco descerebrados que puedan no ver un ser humano detrás de todo eso.

Lo que no ha cambiado es mi firme opinión de hablarle de Grissom, ese entrañable personaje de CSI Las Vegas (el favorito de su madre), que se enrolla con una madam sadomaso. Ésta, le explica el gran consejo que le ha dado a su propia hija:

Hay muchas cosas que puedes darle a un hombre; tu cuerpo, tu tiempo, incluso tu corazón, lo que nunca, nunca, nunca debes darle es tu voluntad. 
Generalizado al resto del mundo y pudiendo cambiar dar por vender, le va a servir un huevo.

Hackeando la realidad

La idea de este post viene de lejos. De tan lejos como el estreno del Episodio III de la saga de Star Wars, allá por el 2005.

Dedicado al mundo de la informática, uno de los apartados más excitantes es el dedicado a la seguridad informática y sus diferentes variantes (desde el hacking hasta el cracking, pasando por la ingeniería social). No pretendo detallar estos conceptos a los profanos, simplemente explicaré un punto muy concreto.

En un ordenador, sea cual sea, en cada momento se están ejecutando decenas, cientos, miles de tareas simultáneamente. Estas tareas se llaman "procesos", programas en ejecución haciendo lo que se les ha pedido que hagan y devolviendo la respuesta a quien los lanzó (ya sea un usuario del ordenador, u otro proceso). Estos procesos se ejecutan dentro de un contexto, en particular, de seguridad.

Es decir, si un usuario de un ordenador intenta abrir una carpeta en la que no tiene permisos, el proceso que se encarga de abrir el contenido y mostrárselo, "hereda" los permisos del usuario en cuestión. Así, el sistema operativo, garante de que los procesos hagan lo que tiene que hacer y controlar que no se salgan de su contexto, cuando el proceso intente acceder a la carpeta con los permisos del usuario limitado, le dirá: perdona majo, pero no tienes permisos para acceder a esta carpeta. Y le dará un error, y el proceso de apertura de la carpeta, se lo dará al usuario: mira una cosita, que con tus permisos me dicen que acceder ahí tararí.

¿Pero y si lo intenta un usuario que sí tiene permisos? Pues EL MISMO PROGRAMA (sí, sí, como si fuera un mayordomo al que pedirle cosas, una y otra vez) de apertura de carpetas lo intentará con los nuevos permisos, y el sistema operativo, esta vez sí, dirá que perfecto, en esta discoteca puedes acceder, que tienes pase VIP, y se mostrará el contenido al usuario.

Es decir, un proceso puede o no hacer lo que se le pide que haga en función de (entre otras cosas), quién ha lanzado dicho proceso.

Siguiendo con el símil, a la discoteca más molona de la ciudad no puedes entrar en zapatillas, salvo si eres CR7... Queda claro, ¿no?

Ok. Sigamos. Hay una excepción. Como siempre.

¿Qué pasa si aparece un tipo en la puerta de la discoteca pegando tiros con una pistola? ¿Creéis que el portero no te dejaría entrar en zapatillas aunque no seas CR7? Venga, va, pensemos que sí. Que el tipo ve que se trata de un estado excepcional, donde importa más la vida de una persona (aunque lleve zapatillas...) que la norma general que no le dejaría pasar.

Esto mismo pasa con un programa en ejecución. El sistema operativo (el portero), sabe decidir si hay casos excepcionales o no. ¿Qué casos? Aquellos en los que a pesar de los permisos, el programa genera un problema que el sistema operativo considera que "debe intervenir" por ser lo "suficientemente grave" como para hacerlo. Problemas los hay de muchas clases, mis favoritos son el NullPointerExcepction (por supuesto...), el StackOverflow (que ha dado el nombre a la famosa stackoverflow.com) y el Kernel Panic.

En todos esos casos, donde el programa comete un error, el sistema operativo toma el control. ¿Y adivináis qué permisos tiene el sistema operativo? dicho de otra manera. ¿Qué capacidad de acción tiene el portero de la discoteca si se le dice que la norma de las zapatillas ya no aplica? Toda. Exacto. Toda. El sistema operativo es todopoderoso. Hasta para destruirse a sí mismo si hace falta. El sistema operativo, como el portero en momentos de crisis, es, literalmente, dios (decide si te matan o entras con zapatillas).

- Y, ¿qué? - preguntaréis.
- No os falta razón - diré.

Una técnica habitual de hacking trata de aprovechar esta situación. Imaginad que quiero entrar a su garito con zapatillas (que no me miren mal al pasar), y para ello, me las ingenio para hacer creer al portero que estamos en una crisis, que viene alguien con una pistola pegango tiros. El portero me deja entrar: objetivo conseguido. Es decir, he generado un estado de excepción, para aprovecharme de que el portero puede hacer lo que quiera en esos momentos, instándole a tomar una decisión que me beneficia (he entrado con zapatillas!).

Con el ordenador es lo mismo. Puedo hacer un programa que prepare un estado de excepción tal, que cuando el sistema operativo tome el control para resolverlo, haga lo que yo quiera (y no puedo normalmente, entrar con zapatillas) aprovechándome de su omnipotencia.

Mola, ¿no? Imagina las posibilidades. Escríbeme un par de ceros en la próxima nómina, envíame por email ese informe clasificado de alto secreto, envía tropas al sudeste de la casa de tu ex, lanza la bomba atómica... ah! y luego bórrate entero a ti mismo, claro.

- Vale, vale, menudo rollo. Creo que lo he pillado. Y esto con Star Wars, ¿qué? - preguntaréis de nuevo.
- Gracias pequeño padawan, excelente pregunta. - diré a mi vez.

Si recordáis la película, el Episodio III es aquél en el que Anakin Skywalker da paso a Darth Vader. Probablemente sea la más oscura de todas (salvo, tal vez, el nuevo Episodio VII...) y es la favorita de Aysha (mi hija). Con todo lo que el final del proceso de conversión implica, casi pasa desapercibido un hacking en toda regla a lo ya descrito en este post con el portero de discoteca.

El senador Palpatine, una vez elevado a Canciller de la República, aprovecha un estado de excepción generado deliberadamente, la guerra, para declararse a sí mismo Emperador, y apropiarse de una serie de poderes sin control del Senado en aras de una mejor gestión de dicha crisis.

Es decir, pasándolo a limpio. A sabiendas de que un estado de excepción (viene alguien pegando tiros en la discoteca, un error de programación deliberado en un ordenador, una guerra) va a modificar las reglas del juego, en particular la del control del poder y encontrarse en una situación de omnipotencia dedicada a una situación muy concreta (solventar la crisis), se pone a sí mismo en tal situación para, una vez en ella, hacer lo que se le ponga en las pelotas.

Hacking de libro.

- Y si tenías esto en la cabeza desde hace tanto, ¿por qué lo escribes ahora? - volveréis a preguntar.
- Porque lo de Turquía se le parece mucho, mucho, mucho - diré yo - y por tanto es más necesario que nunca escribirlo.