Día sin Coches

Hoy es un día de esos en los que la buena voluntad hace que nos planteemos no usar el coche y probar otras alternativas de desplazamiento en aras de un mejor aprovechamiento de los combustibles, un menor derroche de energía y una mayor fluidez en el tráfico.

Normalmente, se trata más de una excusa para probar qué alternativas reales tenemos ante nuestras narices y no usamos. Aunque ahora parezca increíble existió vida antes del móvil e internet, y según dicen (no está probado aún) también la hay sin coche. La cosa es dejar el coche e investigar otras opciones para ver si nos compensa y así utilizar esa alternativa en lo sucesivo.

Normalmente también, no suelo llevar a cabo estas buenas intenciones (sí, qué pasa, soy una mala persona, y además, no reciclo ni nada), pero esta vez... tampoco.

Y parece que no he sido el único que ha pensado que está ya muy mayor y aburguesado como para plantearse el dejar el coche aparcado todo el día (pobrecito, qué va a hacer todo el día solo, seguro que me echa de menos y todo), porque hoy me he encontrado el mayor atasco de la semana.

Parece ser que no sólo la gente que habitualmente coge el coche (para Argentina y resto de Sudamérica, "toma el coche") lo ha seguido haciendo hoy, sino que algunos que no lo hacen normalmente hoy se nos han unido, formando un genial y precioso atasco. Es maravilloso, todo luces rojas de freno hasta donde alcanza la vista, parece un árbol de navidad, que se celebra todos los días a pie de asfalto.

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En fin, algo parecido...


Desde el inicio de la semana que me enteré que hoy iba a ser un día sin coches (son ganas de malgastar el papel de los carteles) sabía que iba a pasar. ¿No quieres taza? Taza y media.

La verdad es que dudo mucho del éxito de estas iniciativas, llenas de buena voluntad, pero lo cierto es que cuando alguien se habitúa a una rutina diaria de llegar al trabajo es muy difícil cambiarlo.

Bueno es puede deberse al acomodamiento de la gente, pero es que si encima el transporte público no te cubre tus necesidades (me niego rotundamente a utilizar tres medios de trasporte para hacer unos 10 km) o, si las cubre, las cubre de manera que tienes que llevar el codo del de al lado pegado a tu hígado, el sobaco del otro en tu oreja y alguien que no parece de tu sexo apetecido te está metiendo mano, es más difícil aún.

Lo que sí que me parece mucho más interesante es el compartir coche para hacer mismos trayectos.

Una gran cantidad de gente va en el coche él solo. Si cada uno de nosotros compartiera el coche con otra persona, ¡la cantidad de coches se reduciría a la mitad!

Y todos llegaríamos de mucho mejor humor a nuestro cubículo laboral.

Además, gastaríamos la mitad de gasolina y con lo ahorrado nos podríamos ir a alguna isla de nombre exótico (y erótico) de vacaciones el año que viene.

Claro que una vez más nuestra innata tendencia al apalancamiento nos hace renegar de esta posibilidad.

Tal vez sea por el hecho de depender de alguien y no tener libertad de ir y venir como te dé la gana, pero si lo pensamos un poco nos daremos cuenta de que el 80% de los días hacemos el mismo trayecto de ida y vuelta.

Para los días excepcionales siempre podríamos volver a la rutina actual (que sería mejor que la de ahora, ya que raro sería que todos tuviésemos un día excepcional a la vez).

Así pues, en vez de dejar el coche, usemos menos coches.

Si alguien hace el trayecto desde la Universidad del País Vasco (en realidad, mejor desde la mitad de la cuesta de la uni, pero haría el esfuerzo) hasta el Parque Tecnológico de Zamudio (hablaríamos de qué edificio) y quiere compartir coche, que me avise. Yo propondría ir en un coche cada semana, por ejemplo, de modo que una semana me recogen y otra yo recojo.

¡Aprovechad, que en breve cambiaré el trayecto!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y que un idealista como yo, se tenga que encontrar siempre con este tipo de blogs en los que un fisoloso callejero expresa su inexistente repudia a un mundo que al final el propio autor siempre ama y disfruta.
Como dijo Federico Nietzsche: "Cuantos hombres se precipitan hacia la luz, no para ver mejor sino para brillar."

Gorka dijo...

Hola,

???!!!

No comprendo tu comentario... no repudio el mundo en el que vivo, pero eso no quita que haya cosas que no me gusten. Por eso hago una crítica constructiva aportando mis posibles soluciones.

A veces incluso pretendo ser gracioso, aunque no lo consiga.

La luz es tan rápida que por mucho que te precipites sólo coseguirás llegar siempre tarde.

:D

P.D: Nietzche es mi fisoloso favorito, pero dudo que hablase con un no-identificado.