Turner, i ke?

El viernes vi la oportunidad de hacer algo diferente el sábado, y el propio sábado lo volví a ver. Los planetas parecieron estar en conjunción y al final pudimos hacer realidad lo que en principio se plateaba con una buena oportunidad de huir de la rutina sabatina.

Si bien es cierto que ir a Vitoria a elegir accesorios para el baño no es una actividad que se repita en exceso, no lo es menos que tiene bastante poco de divertido. Aprovechamos el viaje a la capital para comernos unos bocatas (hacía día para un cántabro que se quedó en vegetal con atún) y para ver que, al lado de la estatua esa que es un tío muy alto andando que se parece a Splitter, disfrutar de un mini-espectáculo de música y danza.

Puede no sonar demasiado bien, pero vimos a dos chicas y un chico embutidos en trajes circenses revolotear agarrados a un par de sábanas de colores que colgaban de un andamio. El ritmo, lo llevaba otra chica con un violoncelo y un theremin.

¿Un qué?
Buena pregunta.

Aún recordaba la clase de electromagnetismo en la que se nos contó cómo funciona el aparatito...


Esta actuación fue un buen aperitivo para lo que vino después.

Nos fuimos a Getxo, al puerto viejo, donde un famoso artista venido a menos iba a hacer las delicias de los presentes: Ike Turner y The Kings of Rythm.

¿Quién?
Buena pregunta.

Se trata del ex-marido de Tina Turner, el que le dio el Turner a Tina, vaya, y algunas de sus canciones más famosas... y, presuntamente, alguna que otra paliza.

El tipo, con 75 años a us espaldas, dio el ídem y amenizó la velada con su grupo.

La verdad es que él pone el nombre y las canciones, mientras que el grupo pone la música y el espectáculo.

Todo comenzó con un alarde de técnica por parte de cada uno de los componentes del grupo, para hacer ver que no eran una banda de paquetes del blues. Desde el piano a la trompeta, pasando por la guitarra y el saxofón, todos fueron haciendo solos que fueron calentando a la gente. En mi humilde opinión, el que se llevó los mayores aplausos fue el del mini-saxofón, ¡qué manera de retorcerse y vivir la música!

Al rato, salió el interfecto, vestido de amarillo y con colgantes. Si no fuera porque ha sido uno de los padres de la música moderna, parecería un mamarracho.

Y, para rematar, salió una chica, negra, rubia, vestida de leopardo, marcando celulitis, haciendo de Tina, pero sin llegarle a los tobillos.

A esta se la está calzando el bueno de Ike - pensé en cuanto salió - si no, ¿qué hace una tía imitando a Tina Turner a tropecientos kilómetros de su casa?

Al final de la actuación, donde hubo un par de canciones conocidas y algunas otras de puro blues, la chica me dio la razón al darle un pico a un Ike que le lleva, seguro, unos 30 años.

El concierto estuvo bien, sobre todo cuando la banda cobraba protagonismo y lo que sonaba era blues, que es lo que la gente había ido a ver, creo yo. Ike Turner no estuvo mal, sobre todo teniendo en cuenta su edad, y la rubia no cantaba mal, pero no era lo que ya habíamos visto en Tina Turner, demasiado parecido para ser otra persona y no pretender ser una imitación.

Y a nadie pareció importarle que ese tío zurrara (si es que lo hizo) a alguien tan grande como Tina Turner; el blues se puso por encima de todo.

Y eso fue genial.

2 comentarios:

desperategirl dijo...

Desperate estuvo allí. Lástima no haberte visto. Es cierto, estuvo genial y la banda era cojonuda.

Gorka dijo...

Hola!

mientras lo escribía lo pensé, que tal vez lo oíste de lejos :D

Me lo pasé de coña, y hasta cogimos una camiseta de esas de "Blues in the night".

Salu2!