El verdaderamente incómodo Código DaVinci

Hace dos semanas fui a ver la película del famoso libro de Dan Brown. No lo he comentado antes, porque ha habido otras cuestiones que tratar, de mayor o menor calado, pero ha ocurrido algo que me ha hecho tener que comentarlo hoy: he empezado (y llevo un buen trozo) de otro de los libros brownianos, Ángeles y Demonios.

Para empezar por el principio, los más antiguos recordarán que cuando me leí el libro de El Código DaVinci me gustó y así lo reflejé aquí.
Todo el lío que se monta, la estructura del libro, etc, me gustaron. El libro me gustó, a pesar de no tener ni idea de lo que iba antes de leerlo. Tal vez por eso me gustó, porque no sabía lo que iba a leer, y me enganchó.

Después, la peli me dejó con la extraña sensación de haberla visto ya. Quiero decir, está tan basada en el libro (sólo un par de cosas importantes no se han contado de igual manera), que me dio la sensación de estar viendo algo que ya había visto antes. Tuve la sensación de haber hecho el gilipollas al ir a ver algo que ya sabía, algo que no me dio nada nuevo aparte del libro.

Bueno, miento, me dio la oportunidad de pensar qué habría pensado de la película si no hubiese leído el libro. Aunque a la gente que ha ido a verla sin haberlo leído le ha parecido que había mucha información que no se sabe para qué es, muchas cosas que no se explican y otras que se solventan de un plumazo.

Así pues, estamos ante lo que todos ven como una adaptación mala, mala, mala, de un libro que pudo gustar a muchos. No digo que la peli sea mala, me lo pasé bien viendo lo que me había imaginado en mi cabeza a través de los ojos, pero no hablo de una peli mala, sino de una adaptación mala.

Pero mala de narices.

En fin que está claro por qué no quise comentar antes tan magno evento, porque para decir que era casi mejor no haber ido, casi mejor ni comentarlo.

¿Por qué entonces comentarlo ahora?

Bueno, ya he comentado que ahora me estoy leyendo el otro libro, que salió después, pero está ambientado antes.

Y resulta que tengo esa misma sensación de estar leyendo algo que ya he leído...

¿Cómo puede ser que un tío como Dan Brown tenga la desfachatez de explotar tanto la gallina de os huevos de oro hasta el punto de escribir dos libros calcados?

Y antes de que me saltéis al cuello, diciendo que este segundo es más movido, que tiene más acción, o que no es la misma trama, diré que la estructura del libro, la manera de narrar las cosas, el ritmo, todo, absolutamente todo lo que hace de un libro algo único es copiado de uno a otro.

Por supuesto que el bueno de Dan tiene todo el derecho del mundo de explotar su idea hasta donde la gente le deje, pero a mí me está defraudando el echo de ver que no hay nada nuevo bajo el sol del siguiente libro, y me está quitando las ganas de seguir leyendo nada de él.

Por mucha antimateria que me ponga delante de la nariz para tentarme...