Evento deportivo de primer nivel

Joder, ojalá...

Que levante la mano (si estás leyendo esto en un lugar público no es necesario) todo aquél que se haya enterado de que estos días, además del mundial, se estaba disputando la final de la liga ACB de baloncesto...

¿Cuántos de vosotros sabe lo que es la ACB? ¿Baloncesto al menos?

...

Estoy empezando a pensar que soy aficionado a un deporte minoritario, al estilo del gafas regordete de Cuestión de Pelotas, penosa película protagonizada por "el no sé si ya ex de la ex de Brad Pitt" y por un Ben Stiller muy venido a menos y metido a productor...

El tipo en cuestión llevaba a mucha honra lo de ser un friki de los deportes raros, y creo que, dado el trato que se le está dando al baloncesto, voy a acabar siendo alguien como él, pero sin mujer asiática...


Ayer acabó la final de la ACB, con resultado tan sorprendente como decepcionante: 3-0.

Para los profanos, diré que la final se juega al mejor de 5 partidos, repartidos entre las canchas de los dos equipos, teniendo uno de ellos el factor cancha a favor. Así, el que gana tres partidos gana la final.

Y ésta se ha ganado por la vía rápida, para decepción, ya digo, de los aficionados que esperábamos una final más apretada.

Ha ganado el Unicaja de Málaga, un gran equipo, al igual que el Tau de Vitoria, que ha llegado a las dos últimas Final Four (la final de la "champions" del basket).

Por las eliminatorias previas, parecía que el Tau iba a arrasar, que ganó fácilmente a todo un Barcelona y el Unicaja sufrió más de la cuenta con un Joventut al que sólo se puede felicitar.

Pero ya se sabe cómo son los deportes, que no sólo el fútbol "es así", que en todos los deportes hay sorpresas, resultados inconcebibles y equipos que pasan de estrellas a estrellados.

Esto último es lo que le ha pasado al Tau, que se ha desinflado en el peor momento y en el peor lugar. Se puede perder los dos partidos primeros fuera, pero palmar la final en casa, ante tu afición (la más volcada con el equipo de toda la ACB, con permiso del resto), es una auténtica putada.

En fin, felicidades a los anónimos campeones, que ahora si no llevas el balón con los pies parece que no existes.