Ya estoy hasta los cojones

... otra vez hay elecciones.

Semejante muestra de poesía se la debemos, según las hemerotecas de la época a Manolo Cabezabolo, cantautor punk cervecero y psiquiátricamente inestable.

Como todos los locos, en su locura no deja de tener su parte de razón: y es que a veces tanta elección parece que no vale para nada, porque unos y otros, otros y unos, todo sigue igual.

Esta vez se trata de autonómicas en Euskadi, y tenemos el lío de siempre, con partidos inmóviles, inmovilizados e ilegales, para que haya de todo...

No voy a defender a quien ya se defiende sólo, pero voy a tomar la situación creada con el tema de AUKERA GUZTIAK como excusa para comentar la Ley de Partidos.

No se trata de las reglas básicas a aplicar en todo evento lúdico-deportivo, sino una ley propuesta por el PP y apoyada por el PSOE que, entre otras cosas, impide presentarse a unas elecciones a un partido político que no condene explícitamente la violencia terrorista. Puede que ahora con el tema del terrorismo islámico la cosa parezca más global, pero en su día me daba la sensación de que para redactar dicha ley se miraba de reojo a lo que se hacía en la izquierda abertzale (la izquierda nacionalista vasca).

Se supone (dicen que se sabe) que la esta izquierda apoya el terrorismo de ETA, no sólo porque no lo condena (sólo lamenta) sus atentados, sino porque forma parte de su entramado político. Para hacer cierta analogía, se trataría de una relación parecida a la que se supone existe entre el IRA y el Sinn Fein en Irlanda del Norte.

No sé hasta qué punto no condenar es apoyar, pero fuera de lo que me parezca a mí, creo que se discrimina a la hora de aplicar la ley.

Si no condenar un atentado es apoyarlo, ¿qué es no condenar el asesinato de José Couso? ¿Qué es participar en una guerra por razones que han quedado en papel mojado? ¿Eso no es terrorismo?

¿Qué es conceder una condecoración como la Gran Cruz del Mérito Civil como víctima de ETA a Melitón Manzanas?

¿Qué es el famoso G.A.L.?

Seguro que hay muchas cosas que se me escapan y que podrían considerarse claramente terrorismo de estado (sobre todo en mucho países calificables como bananeros... tipo EEUU), pero con estas cosas debe ocurrir como con el tema del blanqueo de dinero: si matas a unos pocos eres un asesino, si matas a muchos ya eres genocida y los tratos parecen que son diferentes.

Quiero dejar claro que todo esto no es un apoyo a quienes hace tiempo que deberían haber dejado la lucha armada para emprender una vía política para llevar a buen puerto sus reivindicaciones, sino una condena extendida a quienes, hipócritamente, llaman asesinos a los de enfrente mientras esconden sus miserias debajo de la alfombra y miran hacia otro lado cuando les interesa.

Los mismos que se rasgan las vestiduras a la hora de condenar los asesinatos, después miran hacia otro lado mientras se tortura a quienes llaman asesinos.

Los mismos que llaman fascistas a ETA y su entorno, siguen sin admitir y condenar la dictadura.

Los mismos que se quejan (con razón, ojo) de la falta de libertades en Euskadi en un posible referéndum de soberanía, son los mismos que jalean un referéndum en Irak donde el 100% del electorado estaba bajo amenaza.

Los mismos que protestan por el terrorismo islámico, son los primeros en sembrar la semilla del odio y de la injusticia en los países islámicos.

Esos mismos, además, son los primeros en hacer negocios con pingües beneficios con los mismos a los que llaman asesinos (o amigos de los asesinos). Léase americanos en Arabia Saudí, por ejemplo.

Los mismos que se quejan amargamente por la retirada de la estatua de Franco son los mismos que quitaban los nombres vascos de las lápidas en los cementerios.

Los que se quejan de tener que recorrer miles de kilómetros para ver a sus familiares terroristas son los que ensalzan a ETA.

Los mismos que no condenan el terrorismo islámico sólo lamentan el de ETA.

Los mismos que se sienten excluidos del juego democrático, quieren jugar haciendo trampas.

Los mismos que piden un referéndum de autodeterminación, no permiten que haya libertad democrática a base de pistolas.

Los mismos que niegan ese referéndum porque sí, se hacen llamar demócratas.

...

Joder, si los humanistas dirigieran el mundo...


¿Qué narices vamos a elegir? ¡Si todos son unos impresentables que dicen A ó B según sus intereses!

- Paco se ha cagado.
- ¡Qué cerdo!
- Pepe también.
- ¡Pobre...!


Como decía cierto androide en cierta segunda parte de una mítica película:

Está en nuestra naturaleza destruirnos

No entendernos, y no querer entendernos puede ser el primer paso.

P.D: muchas gracias a quien se conecta desde la Universidad Complutense de Madrid, espero que vuelva a menudo y, como a todo el resto, animo a particitar con sus comentatios.