Cayó el de los Caídos

Han retirado la última estatua del General Franco que había en Madrid.

- ¡Qué vergüenza! - dirán algunos.
- ¡Ya era hora! - dirán otros.


Yo, una vez más, ni contigo ni sin ti...

Normalmente entiendo que a la hora de juzgar acciones no se trata de juzgar el qué, sino el por qué. Y según el motivo, pudo ponerme a favor de los dos.

No es que me declare admirador del Caudillo, que dirigió los designios de la España del aguilucho por la gracia de dios durante muchos años, sino que tampoco creo en meter la basura debajo de la alfombra. Me explico.

Entiendo que desde el punto de vista democrático es algo obvio que no se debería ensalzar a los dictadores muertos. Si el motivo de que se mantuviera la estatua era rendir culto a lo que este hombre representa, desde luego diría que se debería haber retirado antes.

Entiendo que hay personas que siguen pensando que todo tiempo pasado fue mejor, y que todo lo que quedó en el baúl de los recuerdos debería salir de él (a pesar de que no les suele gustar que haya gente que quiera salir del armario...), que piensan que es una vergüenza que se retire la estatua de un insigne dirigente que hizo carreteras y pantanos.
Por supuesto, esta razón no me vale para mantener la estatua.

Aunque por otro lado, creo que no se debe dar la espalda a los errores cometidos como un niño asustado que esconde el jarrón que ha roto. Entiendo que una sociedad que se considera adulta y responsable debe poder afrontar sus fantasmas y enfrentarse a sus demonios con madurez. Sinceramente, creo que a la nuestra aún le faltan unos minutos de cocción a fuego lento.

Y esto me lleva a la razón por la que puedo estar de acuerdo con dejarla. Igual que creo en remarcar los errores ortográficos con bolígrafo rojo para no volver a cometerlos, considero que es bueno recordar ese gran error para no dejar que se vuelva a cometer, para aprender de los errores.

Sé que puede ser muy duro para las víctimas de una dictadura (sé que me repito, pero es que realmente fue más dura para unos que para otros) que cercenó las libertades de toda una generación, pero seguro que comprenderían el motivo.

Entendiendo el por qué, se podría discutir sobre si esa estatua es la más adecuada, porque seguro que hay manifestaciones artísticas más acordes con la idea, pero bueno, eso sería otro capítulo.


En términos generales creo que la retirada (para reparaciones, según se ha dicho) es algo positivo, porque la estatua se utiliza normalmente con motivaciones con las que no estoy de acuerdo. A pesar de esto, yo me centraría más en otras cuestiones en las que se mantienen arraigadas viejas tradiciones como ésta. Por ejemplo, retiraría el nombre de Francisco Franco y de todos sus acólitos de los nombres de las calles, avenidas, plazas, edificios oficiales y demás.

Ya puestos, quisiera comentar que pensándolo ahora, lo retiraría todo salvo el valle de los caídos, que reconvertiría en lugar recordatorio de todas las víctimas de la guerra civil. Lo convertiría en un gran museo de la guerra civil de visita obligada para todos los escolares. Sin ideales, sin opiniones, sólo información. (Ahora no es lo que se dice que es, o al menos no se vé igual desde distintos puntos de vista... ver más al final en el link...)

Dicen que los peces no tienen memoria, que en unos segundos olvidan lo que han vivido. También dicen que es de necios perseverar en el error, y que sólo el burro tropieza dos veces en la misma piedra... avancemos hacia la madurez sin olvidar nuestro pasado.

Tal vez se me tache de iluso, porque esto no creo que se vaya a producir nunca (aunque creo que algo parecido propuso IU), más que nada porque sigue existiendo gente suficiente que no lo querrá y presionará para que así no ocurra (de manera clara o sibilina).

Voy a permitirme meter un poco que humor en todo esto. El chiste se ha quedado un poco obsoleto, porque es del tiempo de gobierno del PP, pero bueno, me imagino que a los más os resultará curioso, y a fin de cuentas el final sigue siendo válido.


Va Franco, resucita, y se encuentra con el vigilante del Valle de los Caídos:

- Pero, ¿cómo es posible? – pregunta el vigilante.
- ¡Deje de extrañarse y dígame! ¿Quién manda ahora en España?
- Mandan los suyos, Excelencia. Mire, de presidente, Aznar.
- ¡Buen periodista Manuel Aznar Zubigaray! Escribió “Historia Militar de la Guerra en España”.
- ¡No! El nieto del periodista.
- ¿Quién es el portavoz del Gobierno?
- Pío Cabanillas.
- ¡Muy inteligente, si señor! ¡Cabanillas Gallas! ¡Mi ministro de Información!
- No, el hijo.
- ¿Quién está de embajador en Marruecos?
- Arias Salgado.
- ¡Bien! Mi otro ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado.
- ¡No! El hijo.
- ¿Y cómo van las relaciones con los marroquíes?
- Hay algunos problemas con la inmigración, pero el Gobierno ha encargado a Fernández Miranda de esos asuntos.
- ¡Hombre, Torcuato! ¡Muy acertado para el cargo!
- ¡No, no, no! El hijo, Enrique.
- ¿Y quién anda por Castilla-La Mancha? ...cómo me gustaba cazar por sus inmensas fincas...
- Adolfo Suárez.
- Muy buena elección, a ese chico, Adolfo, le nombré Secretario General del Movimiento y tenía un futuro prometedor. Podría haber llegado mucho más, incluso a Presidente del Gobierno, y no conformarse con una región.
- No, mi General, es el hijo, Adolfo Suárez Illana.
- ¿Y en Vascongadas y Cataluña, cómo van las cosas?
- Ahora las regiones se llaman autonomías y el ministro que las coordina es Jesús Posada.
- ¡Posada Cacho! Mi fiel gobernador civil de Soria.
- ¡No! El hijo. Y Oreja es el representante del partido del Gobierno en Vascongadas.
- ¡Hombre, mi fiel Marcelino!
- No, el sobrino.
- ¿Y en Justicia, quién está ahora?
- Hay uno nuevo, no me acuerdo como se llama, pero antes estaba Mariscal de Gante.
- ¡Bien! Mi Director General de Régimen Jurídico de Prensa, Jaime Mariscal de Gante.
- ¡No, tampoco! La hija, Margarita.
- Y en la Puerta del Sol, en la sede de Gobernación ¿quién está?
- Un buen amigo de los socialistas, Ruiz.
- ¡Pero..., imposible! ¿Cómo mi portavoz, Víctor Ruiz Albéniz, va a ser amigo de los socialistas?
- ¡No! Es el nieto. Alberto Ruiz Gallardón.
- Bueno, y en Galicia, dime: ¿Quién está en mi Galicia natal?
- Fraga.
- ¿El nieto?
- No... ¡¡¡ El de siempre !!



Y es que pasado el tiempo, hay quien no envejeció...