Una fecha para recordar, una tragedia para olvidar

Toda esta semana he estado despierto hasta altas horas de la madrugada (en realidad hasta la 1:00 más o menos, pero así queda más dramático), viendo la tele. Normalmente no hay muchas opciones a esas horas: Sardál, Buenafonte, Guaomin... el mismo perro con distinto collar, programas que tienden al mismo límite para atraer la audiencia en horario late night.

Pero esta semana ha sido diferente. Esta semana tiene el 11M. Hoy.

No puedo imaginar a nadie que viva en el Estado que no sepa lo que ocurrió hace un año. Por si acaso, por ejemplo, aquí.

Supongo que a estas alturas poco más se puede decir de lo que ya se ha dicho. Se investigó, se cambió de gobierno, hubo una comisión de investigación con intervenciones extra-largas, víctimas re-victimadas por el trato recibido, y al final bajo los adoquines no había arena de playa: sin conclusiones (o cada uno con la suya, que viene a ser lo mismo).

Se han sabido muchas cosas. Pero sobre todo se ha sabido lo que es sufrir el Horror con letras grandes y sangrientas, la guerra en casa.

Muchos culparon a la participación de España en la guerra de Irak de la tragedia. Luego se ha sabido que se llevaba planeando desde hacía un año, de modo que otros esgrimieron este argumento en contra... tal vez todos olvidan otra guerra de la que ya se habla muy poco, pero que sigue ahí.


Como ya comentaba en otro post (¡¡qué nivel, ya hasta me autocito y todo!!), creo que muchos llevamos demasiado tiempo riéndoles las gracias a los americanos, pensando que bajo las alas del gran halcón podemos sentirnos a salvo. Pero cuando el más fuerte tiene eslabones débiles a los que atacar, es aquí hacia donde se dirigen los ataques. Me asombra la barbarie que se puede llegar a cometer en nombre de cualquier cosa (tristes guerras, si no es amor la empresa), pero tengo que decir que comprendo las causas, los motivos, las heridas.

No comprendo cómo se puede pretender estar al lado del mayor terrorista del mundo sin pensar en las consecuencias. Imagino que a algunos con salir en la foto y tratar de vender a España como algo latino pero europeo les basta, pero si se está en guerra, se está en guerra. No defiendo el atentado, ¡ojo! sólo digo que en la situación en la que nos encontrábamos (y en la que se encontraba el mundo árabe-islámico) era probable que algo así ocurriera. Supongo que a toro pasado las cosas se ven de otra manera, pero un gobierno tiene el deber de prever (o tener en cuenta) cosas como ésta; a fin de cuentas está ahí para algo.

Las injusticias de hoy son las guerras de mañana y, sinceramente, creo que llevamos demasiado tiempo olvidando, obviando, mirando para otro lado, quedándonos inmóvies al borde del camino ante las injusticias que se cometen en todo el mundo.

Enumerarlas sería demasiado largo, pero creo que en la mayoría de ellas acaba estando el mismo por detrás... el señor Push y su bendito país (God bless America!!!). Seguirle el juego como se ha hecho, nos convierte a todos en cómplices... y creo que para muchos radicales que en el fondo no son dignos de llamarse islámicos el amigo de mi enemigo es mi enemigo (realmente esto se aplica a cualquiera, en la guerra, como en el amor, dicen, todo vale). Así pues, blanco y en botella...

El atentado del 11M fue también una injusticia, una barbaridad, una pérdida de humanidad, pero no más que todas las otras heridas que hay en el mundo. Todos los días tenemos un 11M en Palestina, África, Sudamérica, Asia... Todos lo sabemos, muchos miramos hacia otro lado, unos pocos son conscientes y lo tienen presente y ayudan.

Mi hermano postizo dice que hay una máxima inapelable en periodismo: un muerto en tu barrio es más importante que mil en Tailandia. Supongo que por esto a todos nos dio el shock que nos dio el pasado 11M, pero no cuando vemos números y números de muertos en Irak (en Afghanistán ni los vemos ya). La cercanía, la inmediatez, supongo que eso es lo que nos pone las alarmas a cien.

No sé hasta qué punto el cambio de gobierno (que no me creo que fuese sólo por el 11M, no me creo que en sólo tres días tanta gente cambie de intención de voto, incluso si esa hubiese sido la intención final del atentado) a hecho que nos sintamos a salvo, aunque tampoco creo que se trate de sentirse a salvo, sino de ser justos. No creo que haya que vivir con miedo, ni dejarse amedrentar por quien quiere imponerse a base de tiros, pero desde luego tampoco me parece justo ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Lo peor, en todo caso, es no tener criterio propio ni voz para decir lo que crees que es justo, sino dejar que otros digan lo que les parece y plegarse a lo que dice en una situación de quien no esté conmigo está contra mí.

Esa voz debiera oirse en la ONU, organización a la que se le supone la responsabildad de salvaguardar la paz mundial, tan deseada en los concursos de misses, pero que en realidad no es más que una farsa para tapar lo que a todas luces ocurre: el que manda, manda... y se pasa por el forro de los huevos lo que se diga en la ONU.





Me gustaría hacer saber en un día tan señalado, que además del dolor de lo ocurrido aquí, existen también muchas otras heridas aún sangrantes a las que no se le presta la debida atención y que, me da a mí, mucho tienen que ver con las causas de tener que celebrar esta efeméride macabra.

Por encima de todo, vayan mis más sentidas condolencias (no confundir con Condoleezzas) a todas las víctimas de todas las injusticias del mundo.