Los viajes en el tiempo

Si bien todos viajamos linealmente y hacia adelante en el tiempo a una velocidad de 1 hora por hora, en este caso nos estamos refiriendo a un viaje en el tiempo diferente.

Los viajes hacia adelante son en teoría posibles gracias a la variabilidad del tiempo a velocidades cercanas a la velocidad de la luz postulada por nuestro querido colega Einstein. Si te aceleras lo suficiente como para que tu velocidad sea comparable a la de la luz, verás cómo el tiempo a tu alrededor pasa cada vez más deprisa, como en la novela (y posterior película) de H.G. Wells.

Cuando pares y vuelvas a tu casa, verías que tu viaje de 10 minutos han significado 10 años en tu casa.

Esto puede considerarse un viaje en el tiempo hacia el futuro. Obviaremos el apartado ingeniero-técnico de cómo se haría, al menos son teóricamente posibles.

Los viajes al pasado son más peliagudos.

Muchos son los que se enfrentan a esta posibilidad, y los más beligerantes esgrimen el argumento de que si fueran posibles, no haber registrado ningún viaje de alguien del futuro hasta nuestros u otros días, significa que en realidad no son posibles.

Esto, amigos, es totalmente incierto, y desde aquí estoy en posición de presentar el primer viaje en el tiempo de la Historia, documentado largamente y con al menos doce testigos.

Año 1 de nuestra era, nace Jesús.
Año 33, muere.

En medio de todos esos años existe un laaaaaargo vacío acerca de su vida.

¿Qué pasó en realidad?

Aquél que se hacía llamar Jesús e hijo de Hank, es en realidad el primer viajero del tiempo. Venido desde un futuro probablemente lejano incluso para la actualidad, y llegado en ese momento de la Historia.

Probablemente somos el resultado de una brecha que nos ha traído hasta aquí, cuando en realidad el tiempo habría seguido, antes de ese viaje, un camino diferente. Imaginad un mundo diferente, en el que se hubieran conseguido los viajes en el tiempo, lo hubieran hecho, y hubieran cambiado la Historia en esa época con un crononauta haciendo de mesías.

Si por lo que sea se hubiese roto la máquina, el tipo tendría que haber sobrevivido como pudiera, y probablemente habría aplicado conocimientos y tecnología futuras para ello.

Conocimientos y tecnología que en la época podría haber conllevado el pensar en milagros, acciones imposibles, etc.

Un ejemplo claro es la rama ardiente que no terminaba de arder... se trata claramente de una lámpara o una bombilla. O un palo de que lanza rayos y fulmina personas puede ser un rifle. Caminar sobre las aguas puede ser un truco como cualquier otro, o multiplicar panes y peces un ejercicio básico de clonación.

Pero más allá de esto, que no pasa de ser una cuestión circunstancial, lo realmente importante es que, con un cambio de raíles en las vías del tiempo, llegamos a lo que somos hoy en día, y el tiempo originalmente vivido por el viajante que provocó el problema no ha existido, ni existe, ni existirá, al menos en lo que viviremos nosotros o nuestros descendientes. Desde el punto de vista de nuestra línea temporal, el momento en el que el viajero salió no es alcanzable, ni lo será nunca, ya que es una línea paralela a la nuestra; ¿tal vez en otro universo paralelo?.


Así pues los viajes al pasado son posibles, aquél a quien llamamos Jesús es la prueba, pero puede originar el final del hilo temporal del cual saliste y hacer desaparecer todo aquello que conociste para siempre.