Naves ardiendo más allá de Orión

Gran frase de gran película...

Además, se trata del título del último disco (hasta la fecha) de Ismael Serrano. No, no se trata del pintas ese que salió en Al salir del colegio, ese es Marcos Serrano, y encima no es su verdadero nombre.

Yo hablo de Ismael Serrano, cantautor ex-estudiante de Físicas con el que tanto disfruto. Puede que no suene demasiado bien, pero creo que es la única música que me gusta realmente... el resto la tolero o me gusta para un momento. Aún escucho con gusto el primer disco de Ismael, hace música que no sólo sobrevive el paso del tiempo, sino que creo que ha ido desarrollándose como cantautor y a cada disco ha ido mejorando sus canciones.

Sobre todo me gustan mucho sus directos, porque cada uno es diferente, pero todos son iguales (de buenos). Tengo que reconocer que tengo material suyo arrapiñado de los conciertos, pero es que el hombre debería grabar todos sus discos en directo. Muchas de sus letras merecen comentarse como textos de Neruda, explicadas y destripadas con todo detalle para no perderse un ápice de la sabiduría que destilan. Esos comentarios los suele hacer él mismo, que es el más indicado para hacerlo, y normalmente ocurre que algo que pensabas que era por A resulta que es por B, y te da una nueva visión de las cosas, de las palabras, de las realidades. Escucharle hablar es casi más interesante que escucharle cantar.

No sé hasta qué punto todo el tema de la piratería le afecta económicamente. Pienso que el top manta afecta sobre todo a los que componen música como producto de consumo rápido, como quien produce hamburguesas con sabor a nada. Quien compone con el interés exclusivo de vender merece que le jodan el negocio. La música debería ser más cultura y menos consumo. Todos aquellos que pretenden que compremos, consumamos, tiremos y volvamos a comprar deberían ir a un curso de reciclaje, donde les enseñarían que las cosas de calidad no hay por qué tirarlas...

En fin, que otra vez me voy del tema. Decía que no sé hasta qué punto le afecta el top manta, porque no es un cantante de mega-éxito ensalzado por los medios (cuanto más vende un cantante, más sube en el top manta y a veces llega hasta a tener politono, sonitono y gilitono), de modo que creo que tiene un grupo fiel de fans que donde más dinero le darán seguro que es en sus conciertos. Y así creo que tenía que ser, como ya dije una vez. Un cantante que no canta no debería ganarse la vida mirando al techo mientras se vende su disco (sobre todo si no lo ha compuesto y es una marioneta en manos de otros; ojo que muchas veces se confunde cantante con autor).

Además, al margen de que a uno le parezca interesante el contenido del DVD (algunas fotos, entrevistas y demás cosas que se suelen meter en el típico cómo se hizo), esta música me parece que es para siempre. Cierto que el Mega Veranito Mix también dura para siempre, pero tras oírlo 50 veces se queda desfasado y acabas por no escucharlo nunca más. Ismael no compone música de consumo. Su disco le ha costado a quien me lo regaló (gracias, chata! muac!) 14 eurípides, que no me parece exagerado. 14 mortadelos entre 50 años (sé que seguiré escuchándolo entonces, y espero seguir contándolo aquí) me sale como a 28 céntimos/año. En cambio, otros, 20 salchichones para 2 meses te sale una gran media de 120 marianos/año... busque, compare y si encuentra algo mejor (seguro) cómprelo...

Tengo que decir, que el primer disco de Ismael me acompañó en duros momentos de segundo de carrera. Gran culpa de ello la tiene el programa de M80 La Gramola. Allí, la gente pedía canciones que se simulaba se echaban en una gramola de esas de las de antes y sonaba el ruido de la moneda al caer y un brazo mecánico que se supone ponía el disco. La primera (y puede que única) vez que la moneda no cayó en la máquina y se cantó la canción en directo fue con un desconocido Ismael Serrano que había cantado Papá, cuéntame otra vez en alguna manifestación de la universidad y una chica a la que le había gustado la pidió en el programa. Gran momento.


Si las letras de Sabina son realismo 100%, las de Ismael son pena, melancolía, sabiduría de muros, protesta,... en definitiva, incómodas verdades.