El pisillo de la Trujillo

Cuando gobernaba Felipe González, José María Aznar le reprochó en aquel famoso debate del 93 que las viviendas habían subido muchísimo de precio y que había una gran cantidad de jóvenes que no podían "acceder a una vivienda".

Tras ocho (8) años de gobierno del PP, las cosas no fueron sino a peor, y con más velocidad, según creo yo; que había mucho dinero negro debajo de los colchones de algunos que había que limpiar de alguna manera (el dinero, el colchón no lo sé, allá cada uno con su higiene personal). Alguno nos echa la culpa y todo...

Para las elecciones, el PSOE prometió soluciones para la vivienda. La ministra Trujillo prometió tropecientosmil pisos, que luego fueron soluciones habitacionales (sea lo que sea lo que significa esto...). Ahora se ha presentado (y retirado) una propuesta para construir pisos de 30 m2 como alternativa para la juventud. Bueno, si son para alquilar y para un tiempo para ti solo ni tan mal, pero como sean para comprar y tenerlo un mínimo de 20 años, a ver cómo te las arreglas para irte a vivir con tu novia o tener un hijo (lo mismo estar tan apretados promueve la natalidad, no lo sé). Lo mismo se pretende fomentar la fraternidad y el compañerismo entre vecinos y que acabes liándote con tu vecina (o vecino, que para eso se hace la avanzadilla del matrimonio homosexual) para tirar el tabique y tener un piso de 60 m2.

En Euskadi llevamos 20 años de gobierno nacionalista del PNV y somos la comunidad autónoma donde más cara es la vivienda. Y eso que tenemos un consejero de vivienda de izquierdas, de IU (con comunistas dentro). Claro que también tenemos una candidata a lehendakari (¿mujer? sí, mujer, pero me da a mí que va a ser jodido que salga una mujer en este país de las boinas) que promete la panacea en forma de ley del suelo, pero es que es del partido que en ocho (8) años no ha hecho mucho por la vivienda, la verdad...

Así pues querido lector, me parece que la conclusión es clara: nadie tiene ni puta idea de cómo arreglar el problema de la vivienda... o no les da la gana.

Sí, hay que asumirlo. Acabaremos viviendo debajo de un puente o en casa de tus padres hasta que se mueran; o los mates (primero caerán ellos, después caerás tú a manos de tus hijos, es ley de vida).

Eso sí, tendrás la suerte de ver cómo el paso por la oposición les enciende las luces a todos los partidos políticos y se les ocurren miles de acciones a realizar cuando gobiernen. Tú les creerás, y verás cómo donde dije digo, digo diego... y los que gobernaban antes empiezan milagrosamente a ver soluciones hasta debajo de las piedras.

En una cosa sí le voy a dar la razón a la Ministra de Vivienda, la señora Trujillo. Decía que la dignidad de las viviendas no se mide en metros cuadrados (¡qué gran frase!), y se preguntaba si una vivienda de dos mil (2000) m2 es digna o no. Estoy de acuerdo en la indignidad de la magnificencia, por mucho que trabaje el dueño.

Pero por otro lado, es que no es lo mismo estar fuera de la media por arriba que por abajo... ¿no?

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