Sin papeles empapelados

Dejando de lado por un día el tema estrella de los últimos posts, hoy me hago eco de una noticia que no ha tenido la repercusión que creo que debe tener en los medios.

Se trata de otra de las gracias que al presidente de los USA (y tira, sí, y tira) se le ha ocurrido, tal vez para hacer ver que ahora se está centrando más en las cuestiones más caseras de sus responsabilidades. Así, de paso, tal vez intente lavarse la cara ante su electorado tras la debacle que sufrió con el tema de Irak, y de paso, se hace más patriota que nadie.

Se trata de una nueva ley de inmigración, que podría dar con los huesos de 11 millones de personas en la cárcel.

Sí, imagina, ¡¡¡cómo narices metes en la cárcel a once, 11, ONCE millones de personas!!! De locos.

He leído que al menos el bueno de Push ha dicho que EEUU es un país de inmigrantes. Menos mal, porque con las perlas con las que nos tiene acostumbrados, lo mismo se olvida que los únicos americanos auténticos ahora viven en reservas y regentan casinos.

La cuestión es que la inmigración ilegal (yo prefiero irregular) forma parte del engranaje que mantiene al país más poderoso en esa condición. No me quiero imaginar lo que sería de ese país sin la economía sumergida que supone ese mercado de mano de obra barata en condiciones de neoesclavitud que suponen los millones de inmigrantes latinos, africanos, ex-soviéticos, etc.

Y ahora, dando otra vuelta de tuerca a su situación, pretenden poder llevarlos a todos a la cárcel. De guasa. Seguro que se gastarían menos en regularizar (seguro que hay quien se niega porque a ver dónde va a encontrar semejante mano de obra tan barata sin salir del país) su situación que en acondicionar las cárceles para soportar a once millones de inquilinos más.

Claro que igual se les ocurre alguna brillante idea, como la de llevarlos a todos de visita a Abu Graib, o a Guantánamo, o que vayan pasando de uno en uno por el corredor de la muerte, directamente.

Si la razón de proponer algo así es únicamente electoral, me parece alucinante, porque en realidad esa inmigración, al igual de lo que ocurre aquí en España, se encarga de las tareas más desagradecidas que nadie quiere hacer, y encima en condiciones de salario y derechos acordes a su situación irregular en el país.

Y, precisamente aquellos que se benefician de su labor, son los que quieren frenar el flujo inmigratorio. Incluso sin el apoyo de la comunidad religiosa que tango veneran. ¿Será que está empezando a haber demasiados ricos de esas minorías o algo así? ¿O es que no les gusta que pueda haber un presidente chicano que, además, tenga un novio negro?

Vete tú a saber...