Centenarios

Ninguno sabemos cuánto nos queda.

No he dicho qué, pero seguro que casi todos habéis pensado en lo mismo: tiempo.

Es curioso cómo la idea de lo que hemos vivido o nos queda por vivir se aloja en nuestras mentes: como un reloj de arena, como un río que fluye, como cualquier cosa que implica movimiento con un final ineludible.

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Así somos, supongo.

Y de vez en cuando hay gente que, por su naturaleza longeva, o por su poca propensión a padecer accidentes, llega a edades poco alcanzadas por lo demás.

Hoy, una de esas personas ha llegado a la nada desdeñable edad de 100 años, un centenario de vida, 1200 meses de experiencias.

Dicen que cada vez se vive más, que cada vez hay más gente mayor (¿mayor que qué?) y que eso va a resultar un problema.

Personalmente no sé si es así o no, si el problema se asumirá con inmigración o con planes de pensiones privados (el que se los pueda permitir), pero desde luego estoy totalmente de acuerdo con lo de que cada vez habrá más gente de más edad.

¿Por qué?

Porque estamos viviendo una buena era de paz general en el mundo, pese a que muchos se empeñan en generar conflictos lejos de sus casas.

Quiero decir, sin las guerras mundiales del pasado siglo (pasado siglo, qué lejos parece y nacimos en él...), ¿cuántas personas habrían llegado a tales edades?

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¿Cómo se conjugan estos dos conceptos tan contradictorios?


La gente que ahora cumple 100 años tendría que haber nacido en 1906, como el ilustre personaje que ilustra (valga la redundancia...) este post, pero en lo sucesivo... ¿cuánta gente murió hacia 1920, después en los 1940´s, etc...?

¿Cuánta de esa gente no llegará a centenario? Todos los que murieron al menos.

Seguro que la población irá envejeciendo, pero más seguro que en 2100 habrá más centenarios que en 2000, seguro. Bueno, al menos esperemos.