Una de Dos

Hoy, después de esa corta semana en la que se me ha pillado que no tenía mucha gana (más bien tiempo, pero prefiero asumir la culpa limpiamente) de escribir, tengo dos temas que tratar especialmente.

Esta vez no me ha hecho falta el 20minutos (al pobre lo recojo ahora justo antes de llegar y con vistas a echarle un ojo por la tarde, a la vuelta), y google news sólo ha confirmado que no hay nada que llame más mi atención; bueno en realidad sí, pero hasta que no se confirme casi mejor lo dejo para otro día.

Así pues estoy como Aute en aquella canción, una de dos.

Revuelo por las declaraciones de un Teniente General respecto al Estatut catalán, indicando que si eso de una, grande y libre se ve amenazado sería el deber del ejército aplicar el artículo 8 (no confundir con el 33...). Esto debió pensar Tejero en su día, creo, no sé si es lo mismo, que alguien me lo confirme. Lo curioso es que el ejército se preocupe tanto de lo de una y menos de lo de grande o libre...

El revuelo ha venido porque se le ha aplicado algún artículo a él, dejándole bajo arresto domiciliario durante 8 días. Como quien envía a su hijo a la cama sin cenar para que reflexione acerca de lo que ha hecho, Bono, el más valorado de los ministros, le ha dejado en casa. Supongo que para que no la líe más durante ese tiempo. Y claro, las reacciones no se han hecho esperar. Unos militares dicen que les parecen bien las declaraciones, otros dicen que no.

Yo digo que se podía meter sus opiniones por el culo, si las dice como militar. Como persona tiene todo el derecho del mundo; claro que como persona probablemente no le hubieran dado la oportunidad, como al común de los mortales, de opinar en un medio.

Y es que no me parece lícito que se use un determinado cargo para hablar de cosas que no tienen que ver. Es como si un juez se pone a legislar, o un policía a juzgar por su cuenta (esto sólo debería ocurrir en las películas).

La otra, y que en realidad me parece mucho más fuerte y mencionable.

Alguien que iba en un coche ha atropellado a una niña. La niña se está recuperando en el hospital; el conductor ha muerto.

Dicho así puede parecer extraño, pero la realidad, que siempre nos supera, esta vez se ha teñido de rojo más de la cuenta.

Parece ser que el padre de la criatura, al ver el atropello, reaccionó con una sarta de 9 tiros (el número cambia según la fuente), de los cuales 6 acabaron alojados en la cabeza del conductor. No sé los detalles, pero por aquí hubo un atropello peor hace unos días y la gente no reaccionó así (tal vez porque no se pudo).

Lo que sí sé es que de un atropello en el que la víctima se va a recuperar, hemos pasado a una muerte irreparable.

Será que estamos sensibles desde que Farruquito estrenó el carné por puntos...