Jamás de los jamases

Hoy iba a comentar que Hamas ha ganado las elecciones en Palestina con mayoría absoluta. Quienes querían elecciones democráticas en la zona tal vez no contaban con el resultado que podría salir de esos comicios. Seguramente quienes más lo teman sean quienes saben lo que se puede hacer cuando se tiene carta blanca para hacer lo que se les ponga.

Pero ha ocurrido algo que deja esto en segundo plano y que quiero comentar.

Hoy, siendo viernes, me he levantado de la cama a las 6:24. Justo antes de desayunar, quien me ayuda cada mañana me ha dicho que estaba nevando.

Malo, cuando nieva, suele helar, y con hielo, sacar el coche de la cuesta donde las obras me obligan a aparcar va a ser un problema. Luego me ocuparé: desayuno.

Bajo, nieva, pero no hay hielo aún. El coche de detrás se ha ido, así que salgo sin problemas.

Tras bailar en diversas ocasiones y de no pasar de 50 en tercera (marchas largas cuando nieva, acordarse todos), me encuentro con la cola de coches / camiones. Ismael vuelve a mi cabeza: los autos pasan lentos, como una manada de elefantes, pero ninguna mujer me ofrece mate. Ahora no paso de 30 en segunda, sé que voy a llegar tarde, pero voy a llegar.

Llego a Durango, aparco. Son las 7:39, eso significan 4 minutos de retraso (siempre llevo 5 minutos adelantado el reloj) para coger el autobús de las 7:30. Es definitivo, voy a llegar tarde. Podría correr a por el tren, pero me fío del bus.

7:49, el conductor se apiada de nuestro frío y nos deja entrar. Dormito hasta que salimos. Nos metemos en la autopista.

De repente, así sin más, la marcha se hace más lenta de lo que estaba siendo. Frenamos. Paramos.

La cagamos, Carlos.

Y no lo sabía bien. Hay hielo en la autopista y quienes se aventuran al otro carril bailan más que yo antes, la danza del hielo, ¡qué bonito! Hay ratos que estamos parados.

Los móviles empiezan a sonar: Estoy aquí en el bus, parados, hay hielo, avisa que llegaré tarde, también en sentido contrario, con el mismo mensaje empezando con un hola....

La señora de al lado aprovecha para contarle a la de enfrente sus problemas. Su hijo de 13 años va a suspenderlo todo y la profesora le ha dicho que ya no es una cuestión de educación, sino de destino vital: si las cosas no cambian el chaval se va a convertir en delincuente. Han pensado en cambios de colegio, pero no ven que sea solución más que para el colegio, que se quita un marrón de encima. Y la pobre se lo ha contado hasta a su psiquiatra, que le ha cambiado la medicación.

Lo último ha sido cuando añade que en casa se porta fenomenal, que se lleva muy bien con su hermana, pero en el colegio es cuando surgen los problemas.

Creo que a partir de ahora no podré reírme jamás de los jamases con Aída, aunque la verdad es demasiado dura como para soportarla sin humor.

He llegado a las 10:00, he puesto la mano en mi mesa y he gritado desesperado por mí y por todos mis compañeros y por mi el primero.

Y he publicado el de ayer, que cuando lo quise hacer blogspot estaba de mantenimiento.

4 comentarios:

Javi dijo...

precaución... amigo condutó, que la senda e peligrosa..., lolialo, lailo...

animo que el humor todo lo puede

Gorka dijo...

La senda será menos peligrosa al volver a casa, ya sabes...

Vueeeelveeeeeeee, a caaaasa vueeeelveeeee, vuelve al hogaaaaaar...

:D

Salu2!

P.D: Habrá que echar un mata-mata antes de que se pire JaviEme, no? ;)

Boca Dorada dijo...

Hay que tener cuidado en la carretera. ¿has cambiado ya de casa? A proposito, el tren es más seguro, salvo cuando se cae la catenaria.

anímate, un abazo,

Tarí Alcarin dijo...

Hola, gracias por visitar mi Blog, me ha encantado el tuyo. Notable!
Cariños
Tarí