Vuelvo a correr

Como un Melendi cualquiera, que volvía a traficar, ayer volví a correr. Con la idea alocada de llegar a finales de marzo con la posibilidad de correr 10 km sin escalas allá por la provincia de Santander, comencé lo que podría llamarse rehabilitación del tobillo.

Fue un paseo tranquilo, 20 minutos para lo que antes tardaba 15 (o menos), a ritmo suave para ver las sensaciones que me enviaba el tobillo tras la sesión de masaje.

La prueba fue bien, el tobillo no dio guerra, aunque tampoco se la di yo a él, de modo que la prueba puede considerarse satisfactoria. Ducha y un poco de hielo durante otros 15-20 minutos completaron la sesión de movimiento de esqueleto.

Hoy, en cambio, me he levantado con el tobillo raro. No es que me duela, ni me dé pinchazos, pero lo noto extraño, con sensaciones como de tener la zona dolorida. No sé si serán consecuencias del masaje, que cuando me decía que me iba a doler, dolía, y cuando se me acostumbraba la zona, volvía a doler al apretar más el masaje. Es como cuando te das un golpe y a los tres días todavía notas la zona magullada.

Espero que sea normal, que no haya forzado demasiado. La verdad es que iba con las riendas sujetando mi impulso de trotar libre cual potro salvaje, y así estaré unos cuantos días, a ver si no me acabo de romper.

Las que sí que se han roto, para siempre, y es inevitable su presencia en este blog, son tanto la niña de 10 años cuyo padre la ha apuñalado sin llegar a matarla, y Mercedes, mujer de 58 años cuyo marido prendió fuego, que acaba de morir.

Es alucinante cómo estas noticias nos asaltan para recordarnos que por muy mal que nos vayan las cosas, siempre hay quien está peor.

¿Qué estaría pensando ese padre para apuñalar a una niña de 10 años? En un hogar roto, creo que este hombre acaba de romper para siempre la relación con su hija, a la que nadie podrá reprochar que odie para siempre a esa figura masculina. ¿Le afectará en sus relaciones con los hombres? ¿Será capaz de confiar en alguno? ¿Se habrá cargado de un plumazo la futura felicidad de su hija? Le está bien empleado el accidente de tráfico que sufrió después, la verdad...

En cuanto al otro caso, la verdad es que no tiene nombre. Nunca comprendo a esas personas que matan a otro y se suicidan después. Esta vez, casi es más incomprensible porque, además de no suicidarse, creo que no se trata ya de quitar la vida a alguien, sino de hacerle sufrir como con pocas cosas creo que se puede sufrir más (físicamente, psicológicamente el sufrimiento no tiene límite...). Darle fuego, no me jodas, eso no se hace. Máxime cuando parece ser que nunca hubo síntomas de violencia doméstica, ni denuncia alguna. ¿Qué narices pudo llevar a este hombre a actuar de forma tan malvada?

Mercedes ha muerto, casi mejor así, descanse en paz.

... y yo preocupado por mi tobillo ...

... el ser humano es así, un tobillo dolorido en tu casa es casi igual de importante que estas muertes en el resto del país, o que cientos en una tragedia allende los continentes ...

Al menos, tratemos de ser conscientes del dolor ajeno que, como tener mascota, creo que nos hace mejores personas.