Curso Prematrimonial V (y final)

El viernes, último día del curso, el tema fue El sacramento del matrimonio.

Esta vez, una chica más joven y con bastante más brío que la del miércoles, trató de darnos un toque en cuanto a temas más prácticos del sacramento que vamos a recibir...

Se veía que la mujer era una cristiana convencida y llevó mucho más la batuta. Menos participativa que la anteriormente comentada, supongo que muchos nos cortamos otro tanto al notar que esta vez podría liarse también la cosa si a alguien se le ocurría abrir la boca. Al menos, así lo pensé.

Habló de las normas básicas a cumplir para poder casarse (15 años para él, 14 para ella como mínimas edades, por ejemplo) y de lo que supone la ceremonia.
Se supone que el cura es un testigo de la comunidad de cristianos que en principio, más que oficiar, es el notario que vela por la autenticidad del enlace ante todos los creyentes.

Esa autenticidad queda en nuestras manos y debemos saber que si se hace, se acepta un rito determinado, es que te meten en ese grupo, y debes cumplir con sus normas. Casi todo el mundo puso un poco cara de póquer ante estas cuestiones.

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Típica partida de póquer, con sus caras correspondientes...


De hecho, mi futura mujer, creyente ella y razón principal por la que vamos a casarnos en una iglesia, tampoco acabó convencida del todo de estar de acuerdo con lo que allí se habló, pero bueno, hubo final feliz.

Nos dieron el papelito con el que acudir a quien corresponda junto con la partida de bautismo y demás... No sin antes mantener algunos segundos de incertidumbre, como cuando Risto se prepara para soltar alguna de las suyas...

Dijeron nuestros nombres, levantamos la patita, y no supimos si estaban buscando el nuestro o decidiendo en aquel mismo momento si nos iban a suspender.

Al final, el papelito aterrizó en mi pupitre y, cuando todos tuvimos el nuestro, valoramos en su hoja correspondiente, estas jornadas de curso, charla y debate.

Parece que todo el mundo valoró positivamente todos los días menos el miércoles...

Tras la graduación, tiramos nuestros birretes al aire y fuimos a celebrarlo con otra pareja, aquella cuya presencia hice notar en un comentario del primer post de esta colección.

La cosa se alargó más allá de nuestro cansancio y, tras el preceptivo intercambio de teléfonos y pasar mucho frío, quedamos ayer para echar las mejores rabas al oeste del Pecos...

... parece que estuvieron de acuerdo con el veredicto...

En fin, que en conjunto, me alegro de que nos obligasen a ir a este curso y que lo recomiendo para todo el mundo que vaya a casarse, si es que en todos los sitios son como el que nos han dado a nosotros... y en el peor de los casos, hasta puedes encontrarte gente en situación muy parecida a la tuya con la que congeniar :D