Ramera de Rostro Enjuto II

Se acabó. Todo ha terminado, o empieza lo peor, no lo sé aún. La cuestión es que se ha movido ficha y la situación ha cambiado: la muerte se ha consumado.

No ha habido tiempo para la esperanza.

Uno no sabe en estos momentos si llamar para hacer saber que lo siente ayuda o molesta. Suele ocurrir que ante la muerte, todo el mundo pone cara de pena y sufrimiento (aunque así se sienta) y se gestan situaciones muy incómodas para los que la sufren de cerca y para los que estamos un poco más lejos.

Uno no sabe como ayudar. Por un lado tal vez sea mejor hacer saber que se está ahí para lo poco que se pueda hacer, pero por otro pienso que al final se acaba molestando más que ayudando. Tiendo a pensar que cuando se necesita ayuda se pide, al menos cuando hay confianza para ello, de modo que en estos casos suelo prefererir no molestar, que dicen que a veces ya es ayudar.

Como ya comenté, ante las situaciones donde no hay solución buena, hay que escoger la menos mala, y creo que en cierto modo aquí ha currido así. Una cosa así siempre es dolorosa, y más cuando ocurre así, de repente, sin aviso y sin tiempo para asimilar primero un cáncer y después una muerte. Cuando la muerte llega sin tiempo para asimilar que así va a ocurrir.

A pesar de todo, ante una situación de desenlace seguro, creo que preferiría que ocurriera así que no estar durante meses viendo cómo la vida se consume poco a poco a medida que el sufrimiento crece. Puede que se vaya asimilando la pérdida poco a poco, y puede que eso sea lo realmente doloroso de un proceso más largo, no lo sé.

Sé que ahora, cuando las cosas se van calmando tras las turbulencias sufridas, cuando se evalúa y asimila lo que ha ocurrido es cuando viene lo peor. Cuando se van viendo las consecuencias: una silla vacía, un plato favorito, una canción.

Un caso que considero análogo ha ocurrido con un incendio en Madrid. Todo un edificio ha ardido de mitad para arriba y no se sabe si acabará desplomándose o no; el riesgo es alto. Entiendo que cuando todo el mundo está viendo algo así sólo ve lo que está ocurriendo en el momento. El espectáculo es tan alucinante y se nos ocurren tantas cosas por hacer que la mente se mantiene ocupada y no asimila realmente lo que está pasando. Es el día después, cuando se ve el edificio completamente chamuscado como una gigantesca cerilla usada, cuando las consecuencias saltan a la vista.

Todo ha pasado, ya no queda otra cosa que hacer que asimilar la realidad, levantarse cada mañana y pensar que no fue una pesadilla; y a pesar de todo, ser capaces de seguir adelante.

Espero que la unión haga la fuerza una vez más. Espero que tras un tiempo de duelo, de despedida, todo el mundo al que se le ha muerto esa parte que se tenía de esa persona pueda seguir adelante con su vida.

Mi más sincero pésame.