El Bueno, el Feo, y la boxeadora

El Bueno, el Feo y el Malo

¡Qué gran película para ver cuando se tienen doce años y la vida aún se reduce a ver la tele después de comer, hacer los deberes y algún que otro deporte de riesgo con los amigotes!

Recuerdo lo malo que era El Malo (Lee Van Cliff), creo que no conocí otro malo mejor; y lo feo que era el pobre Feo, que se las llevaba todas (Eli Wallach)... como el secundario cómico de las películas de hoy, pero bien hecho.

Pero claro, es imposible que un niño a esas edades no se identifique casi de inmediato con El Bueno (Clint Eastwood). Ocurre siempre, de niño se tiene una facilidad pasmosa para determinar quién es el bueno de la peli; sabemos que acabará ganando, de modo que aprendemos a apostar a caballo ganador (nunca mejor dicho en este caso). Sabemos que lo pasará mal, pero su caballo es el más rápido, su pistola es la más rápida y, además, tiene muchas probabilidades de llevarse a la chica al final. Al final, también, sabemos que va a ganar, así que como digo, en seguida identificamos al bueno.

En mi caso Clint Eastwood no sólo fue el bueno en esa peli, sino que además, siempre fue el bueno para mí aunque se le llamara "El Fuerte", "El Sucio"... (Harry Callaghan... no sé cómo cogieron a Arnold para Terminator, Clint lo hubiera hecho mucho mejor...).

Después llegaron exitazos como Duro de Pelar y La Gran Pelea, con ese pedazo de orangután (Clyde) y la vieja que hacía de madre... sólo a la altura de los más grandes... Philo Beddoe qué pedazo de tío.

Todos flipamos con el Firefox, ese pedazo de avión ruso en el que había que pensar en cirílico para poder disparar y que iba a una velocidad que se las pelaba.

Después el hombre se hizo productor (antes de montar su productora Malpaso, creada en 1988) y esa pedazo de película, infravalorada por la crítica, pero aupada por incondicionales como yo: El Sargento de Hierro... muchos aprendimos muchas cosas con esa película; tengo al Ayatollah del Rock & Roll como uno de los mejores profesores de mi vida. Personalmente, pondría esta película como asignatura obligatoria en todas las carreras (así como Algebra I de Ciencias Físicas).

Como director es como más me gusta. Sobre todo las que ha hecho últimamente, a partir de Sin Perdón, como la propia Sin Perdón, Un mundo perfecto, Los puentes de Madison (peliculón hasta para quienes no nos gustaban las romanticonas), Medianoche en el jardín del bien y del mal, Space Cowboys y, sobre todo, Mystic River (papelones de Sean Penn y Tim Robbins, oscarizados ambos por esta película).

Creo que Clint Eastwood ha ido cambiando sus películas a medida que yo mismo he ido cambiando al crecer. Hemos evolucionado paralelamente, y por eso creo que en cada momento ha hecho la película perfecta para mí. Ahora veo películas de su época de spaghetti westerns y hay algunas que me gustan más y otras menos, pero la mayoría del total de sus películas me devuelve a la época en la que la disfruté, saca a ese niño, adolescente, pre-adulto y adulto (???) que hay en mí.

Y cuando creía que no se iba a poder ir más allá, va este tipo y me la lía parda con The Million Dollar Baby.

Esta es para mí, la mejor película de este gran hombre de cine. Tal vez sea porque, una vez más, los dos llegamos al momento de hacerla y verla con ojos parecidos, pero me parece un auténtico peliculón. Está nominada a siete oscars: película, dirección, actor, actriz, actor secundario, guión adaptado y montaje.

Yo se los daría todos, sin haber visto todas las demás, así, porque simplemente viendo ésta, sé que se las merece. Está claro que no le darán tres estatuas de tacada a bueno de Clint, pero me la juego a que a Hillary Swank le dan el que será su segundo oscar (Boys Don´t Cry, 2000) y no estaría mal que a Morgan Freeman se lo dieran (después de tres nominaciones, ya le toca).

Personalmente no me han emocionado nunca las películas de boxeadores, pero es que esta es una historia ambientada en el mundo del boxeo (el boxeo es un mcgoofin) donde ocurren cosas, cosas que te llevan a un gran dilema imprevisto en un principio. El dilema es más grande cuanto mayor sea tu implicación en la historia y en mi caso fue tal que empiezo a pensar que lo de encontrar en seguida quien es el bueno de la peli no era cosa mía, sino de Clint. El dilema que se plantea es de lo más complejo, y se nos presenta con una crudeza tal que creo que es imposible resolverlo; como en la vida misma, cuando no hay solución buena, hay que escoger la menos mala de las soluciones. Esto ocurre y como no podía ser de otro modo, coincido en la resolución.

Suelen decir que para hacer una buena película se necesitan tres cosas: una buena historia, una buena historia y una buena historia. Ésta tiene cuatro cosas además: Clint como director, Clint como productor, Clint como actor y Hillary Swank como actriz.

Peliculón.

P.D: Me consta que hay gente que me lee, pocos, pero intensos... comentad mis estritos, leche, que es lo que mola. Mejor si no estais de acuerdo conmigo, que es la idea (elefantes, verdades ajenas... ¿os suena?)