La inevitable certeza

Definitivamente, la certeza de la muerte debe haber sido una de los primeras conclusiones de un cerebro capaz de razonar.

No creo en hank. Supongo que se pensara que es una opción como otra cualquiera, pero no es así: no es que haya elegido no creer, simplemente es que no tengo esa sensación de fe.

A lo largo de los años mozos trataron de inculcarme el cristianismo, pero creo que yo antes de eso ya me había enfrentado en solitario a la gran cuestión base, para mí, de todas las religiones: ¿que pasa con la muerte?

Al principio sufrí mucho con esta cuestión. Me imaginaba una línea de tiempo infinita (el tiempo a esas edades es el tiempo clásico de Newton...) en la que mi tiempo vivo se reducía a un segmento con principio y fin; mi vida se reduce a un trozo de tiempo tanto más insignificante cuanto más trozo de tiempo infinito usaras para compararlo con él: como un trozo de carretera que se hace cada vez más pequeño cuanto más te alejas para ver su relevancia frente a la carretera entera.

¿Qué son los 80-90 años que me tocarán vivir en el mejor de los casos comparados con miles de años de historia de la humanidad?

Ya se lo vaticinaron a Aquiles: tu recuerdo no irá más allá de tus nietos - y al paso que vamos, ni siquiera. Eso es todo lo más que vivimos: desde tus abuelos hasta tus nietos. Creo que realmente morimos cuando muere todo el mundo en el que vives (incluido tú, claro) y generalmente ese será tu nieto. ¿Quién tiene cierto conocimiento de quiénes son sus parientes más allá de sus abuelos? No me refiero a saber su nombre, o tener una foto, sino tener un recuerdo, una vivencia. Como límites extremos nos encontramos con tatarabuelas, pero trata de seguir la secuencia: madre, abuela, bisabuela, tatarabuela, ... ¿qué?

Así pues la cosa está jodida. Claro que siempre te queda hacer algo extraordinario (bueno: Einstein o malo: Hitler) para que se te recuerde a nivel Histórico, con "H" mayúscula, pero estos casos suelen ser los menos.

Ahora lo tenemos un poco más fácil, con las cámaras de vídeo, de fotos, grabadoras de sonido, etc... podemos hacer realidad el sueño de capturar un trozo de nuestro tiempo y empaquetarlo para que perdure. Incluso puede que este blog se convierta en algo que me haga perdurar más allá de mi tiempo. No lo había pensado cuando empezó esta andadura, e incluso puede que google acabe echando el cierre y todo esto acabe en el formateo del servidor donde se alojan los datos, pero me gusta la idea: una identidad reducida a unos y ceros.

Ser consciente de la propia vida lleva irremediablemente a ser consciente de que la vas a peder. Es inevitable. El hecho de saber que no te queda salida, la vida se convierte en lo más valioso. Mientras hay vida hay esperanza, se suele decir. El hecho de que la vida se considere como el sumo valor es algo común en las diferentes religiones da una idea de lo gordo que es el tema. Tengo la teoría de que las religiones se sustentan en el miedo a perder la vida y en la esperanza de que la muerte no es el fin, sino un nuevo principio. Por eso es tan alucinante ver casos de sacrificios de la vida propia por los demás.

Una vez oí a Santiago Carrillo comentar que el sacrificio de los comunistas en tiempos de la dictadura era un gesto mayor debido al hecho de que, en general, siendo ateos, estaban dispuestos a dar su vida sabiendo que no habría nada después. Una persona con fe puede reconfortarse con la idea de que un sumo sacrificio puede llevarle al cielo; o que al menos después habrá algo. Una persona sin fe, que sabe que no hay nada más detrás, requiere un mayor valor. En cierto modo estoy de acuerdo, digamos que cualitativamente lo estoy, pero cuantitativamente me parece que comparar infinito con el doble de infinito es algo irrelevante.

¿Pero como sobrellevar la losa de saber que nuestro tiempo se acaba desde que empieza?

Inicialmente me cabreé con hank. Se me contaba que era fuente de todo lo bueno del mundo, que me quería, que me perdonaría todos mis pecados... pero a pesar de todo eso, me hace consciente de que voy a morir. No podía comprender semejante crueldad. No sé si el resto de los seres vivos (animales, plantas, etc...) son conscientes de su propia fecha de caducidad, tal vez vivan en la felicidad que proporciona la ignorancia, pero a mi me parece que es una auténtica putada saber que vas a morir y que no vas a poder hacer nada al respecto. ¿Por qué necesitamos ser conscientes de ello? ¿Por qué no podemos vivir teniendo alguna prueba de lo que habrá después? ¿A qué viene dejarte con la incertidumbre?

Después, simplemente, lo reduje al absurdo: un hank que me hace vivir sabiendo que me voy a morir no puede existir. Así pues, soy agnóstico. No ya no creo en hank, sino que creo que no existe.

Bueno, pero esto no te soluciona nada, creas o no, sigues sabiendo que tu vida se acaba. Cierto... pero es que me ocurre que ahora hay alguien cuya vida me importa más que la mía propia.

Y la idea de una vida compartida con ella me reconforta más allá de toda esta mierda...