El Viaje III

En vista de que el post anterior tuvo como hilo conductor la nueva cámara y las aventuras que llevaron a su adquisición y posterior disfrute, pasé por alto una excursión que hicimos a Karlovy Vary.

Decir que es una ciudad que vive de los balnearios de aguas termales que salen de las profundidades de la tierra y salen, en algunos lugares, hasta como géiseres... y, claro, del turismo que ello atrae.

Hay una porrada de hoteles, tiendas, termas, etc donde poder pasar unas cuantas semanas de tratamiento de desintoxicación. Para el que pueda pagarlo, claro, que ya sabemos cómo van los derechos en el capitalismo. Y no es baladí esta reseña al presente de una ciudad que, como el resto del país, vivió previamente una época comunista... siendo previamente no comunista... y antes que eso... buf, bueno, ya vale...

Se nota en toda la arquitectura de la ciudad que los viejos años 20 del siglo pasado hicieron mucha mella y que se han mantenido en un estado excepcional. Balaustradas, fuentes, edificios, todo tiene muchísimo sabor a aristocracia europea de los veinte purgando sus excesos entre baños en las termas y vasos de agua caliente. Sabor que queda modulado por la austeridad de los edificios nuevos venidos en tiempos comunistas, como por ejemplo, en el que se celebra el festival de cine.

Hay un par de edificios así, porque ya digo que los edificios originales siguen en perfecto estado.

La visita fue amena por el simple hecho de ir con guía de habla hispana, de modo que no hizo falta hacer los deberes antes de ir y pudimos disfrutar de las reflexiones de una mujer de cierta edad que nos enseñó lo amargo de sus recuerdos de la era comunista del país.

Entre las cosas que nos comentó, fue la casa de Pedro I (el Grande, el de Rusia), donde dice la leyenda que trabajó como un operario más en su construcción durante todo un día. Y, claro, nos mostró las tiendas donde es mejor comprar; porque es donde me dan comisión debió olvidar.

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La casa es la roja de madera que parece terciopelo


En este sentido la visita del guiri siempre es bienvenida, como en todas partes, de modo que hicimos las compras más básicas:

- Obleas de sabores.
- Jarras para cada uno, típico recuerdo del paso por las diversas fuentes disponibles en la ciudad, cada una a su temperatura y características diferentes.
- Productos de salud obtenidos del agua milagrosa... desde crema para pies hasta árnica.
- Un granate, para celebrar el cumpleaños de Nohe.

Un granate es la piedra típica del lugar, una joya que se engarza en todo lo que el cliente quiera, pero que nos dijeron que lo suyo era ponerlo en plata. Menos mal, si se llega a poner sobre un lecho de diamantes lo llevábamos putas, pero bueno. La compra, con su collar para completar el colgante, creo que merece la pena, por el simbolismo de la misma.

Comimos en un restaurante con mucho aire de local antiguo de altos techos y amplias estancias. La comida, un poco de lo mismo que se ve en todo el país, bien, sin más.

Lo jodido es que Karlovy Vary está a unos 130km de Praga, de modo que te chupas tus buenas horas de autobús (las carreteras, tampoco son extraordinarias). Aunque creo que merece la pena pasarse un día, no más, si se va a la capital para varios días.

No quiero olvidarme de decir que la comunidad rusa es mayoritaria en la ciudad, cosa que se nota, por ejemplo, con la tremenda iglesia ortodoxa existente. Dicen que la restauran cada cinco años para tenerla impoluta.

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Chula por fuera, interesante por dentro


Ah! y el otro día no olvidé recordar preguntar cómo se llamaba el videojuego del primer capítulo de los posts dedicados a la boda... es el NBA on NBC.

2 comentarios:

Javi dijo...

Es un sitio verdaderamente de cuento, ¿verdad?

Eso sí, el agua es asquerosa, yo creo nque llevaban ahi a los nobles viejos, que no es los mismo que los viejos nobles, para ¡rematarlos!

Gorka dijo...

Lo es, lo es.

Y coincido con lo que dices de los nobles viejos, tal vez sea como una residencia a lo antiguo y a lo bruto, una especie de Miami (ahora, Panamá) a la europea y de aquellos tiempos...

En cualquier caso, creo, no para pasar más de un día de visita si no es para pasar por un tratamiento de algo... en lo que no acabo de creer como remedios curativos, la verdad.

Salu2!