El Orfanato

Sí, sin títulos enrevesados, he visto El Orfanato en el cine.

Acudí, como bien saben los asiduos al blog, de mala gana por tener que pagar la friolera de 6.20€ en un recinto en el que simplemente te aportan un entorno rodeado de otros usuarios, sin privacidad, y como borregos. Bueno, vale, en realidad la pantalla grande y el sonido surraund también ayudan un poco a ir al cine, venga, que todo sea dicho...

Acudí, decía, sin demasiado ánimo a ver una película que pensaba se iba a parecer demasiado a Los Otros (nada que ver con Perdidos...), si no en la propia historia, sí en el planteamiento inicial de actriz que lleva el peso de una aventura más o menos fantástica y con dosis de terror en una casa grande y aterradora. Ah! y con niño repelente included...

Pero no. Me encantó.

Es difícil hablar de la película sin dar pistas de por dónde van los tiros y sin destripar nada, hasta el punto que este comentario ya puede condicionar a quien se lance a la locura de ver cine españ... digooo, hecho en España.

La historia tiene que ver, como se puede adivinar, sobre todo, con la relación entre una madre y su hijo, y de cómo hechos acontecidos en la niñez de una mujer pueden condicionar tanto su futuro. La película, bajo un aura de película de miedo es en realidad un cuadro de las relaciones humanas entre una pareja y su hijo, que, en cierto momento y por ciertos motivos, desaparece.

Esta desaparición acaba por minar tanto la relación de la pareja que llega a quebrarla debido, según se mire, al estado de desesperación y cuasilocura al que llega la buena de Belén Rueda que, no puede dejar de decirse, hace un auténtico papelón. Poco queda ya de aquella dicharachera pero ridícula rubita que acompañaba a Milikito en el VIP Noche de los inicios de Telahínco...

Pues bien, y el que no quiera seguir leyendo que no lo haga, la cuestión es que debajo de una película con un ambientazo de miedo y tensión casi continuo, debajo de esa otra historia en la que aparece el retrato del dolor de una pareja que se rompe, debajo de esa historia de un niño desaparecido cuya aparición se convierte en el motor de la vida de su madre, debajo de todo eso... resulta que tenemos una película que te muestra, en un final del pelo al de El Sexto Sentido, cómo te has tragado toda una serie de detalles en los que no has sido capaz de fijarte (bien por estar esperando el siguiente susto, bien porque te centras en los sentimientos reflejados, bien porque estás tratando de adivinar si la historia es fantástica o no) y que te dan la resolución completa de un guión que no se merece que se destroce con un remake americano...

Si la actuación de Belén Rueda es alucinante, la dirección no se queda atrás, y sobre todo, como dijo aquél, sólo hacen falta tres cosas para hacer una buena película, y esta las tiene; las tres...

Por cierto, que para el que no lo sepa, las tres cosas son una buena historia, una buena historia y una buena historia.