El Bodorrio IV

La silla. Una silla vale que alguien se ponga encima, en cualquier combinación de cantidad y calidad de personas, posturas y poses.

Pues bien, esa silla acabó en el hueco donde habíamos bailado, de cara al público congregado y entregado a todo lo que llevábamos preparando. En esa silla, alguien tenía que sentarse, claro, de modo que, una vez hube quitado una liga de la pierna serpenteante de mi recién estrenada mujer, ésta fue a buscar a la afortunada soltera que iba a ser víctima de las circunstancias... entre las cuales, estaba, una versión de You can leave your hat on... de la banda sonora de Nueve Semanas y Media, que seguro que así les suena más a muchos.

Le tocó a una de sus amigas, salió acompañada de la música y del griterío general, que ya había comprendido que todo esto era para regalar la liga de la novia. Cuando la pierna receptora bailaba sobre la silla (sólo la pierna, no toda ella...), y yo iba a poner la liga en su nueva casa, una mano cortó la trayectoria de las mías.

Resulta que no, que esa liga no iba a ser para esa persona... (así estaba planeado, y ensayado, como que fuéramos a saber qué iba a pasar en nuestra propia boda, no te jode...). Era para otra, a la que fue a buscar ante la sorpresa generalizada y los nervios de las solteras que se creían salvadas de todo ridículo público...

Otra amiga fue la elegida, llegó al centro del protagonismo del momento y recibió la liga y dos besos... ¿y la primera amiga? Pues nada, se le saca la otra liga, la de la otra pierna, y se le pone, junto con otros dos besos y el jolgorio del personal.

Y entonces sí, tras esta otra performance empezó el baile, a eso de las 18:30, con hora límite las 21:00.

Como en aquella canción de Ismael Serrano, vasos, vinos (cubatas, más bien...) y risas, no sé si vomitonas, públicas no al menos, el baile fue estupendo, con gente disfrutando de una agradable elección de música con clásicos de ayer, de hoy y de siempre... algún que otro momento teniente y sobre todo, mucho movimiento. Hablé con unos, con otros, bailé con unas, otras, algún que otro uno también, todo hay que decirlo, y creo que no vi a mi mujer más en un par de flashazos... Realmente, creo que no tengo demasiados recuerdos de haber estado con ella durante el baile...

También, en ese momento, llegaron los de las fotos, que había ido a revelar las fotos de los invitados, y montaron un chiringuito para que cada quien escogiera las fotos que quisiera que le llegasen a casa... a 5 mortadelos cada una.

Hubo tiempo para un par de momentos de esos que los chicos siempre negaremos que ocurrieron y que quedan para el recuerdo particular del novio, se siente...

En cierta ocasión, cuando el diyéi tuvo a bien soltarlo, ocurrió una nueva sorpresa. Supongo que ver que todavía queda un buen trozo de post os lleva a pensar que esta vez no se trata de otro pingüino, así que tranquilos, jejejeje.

El diyéi, decía, hizo caso a nuestras indicaciones de los días previos, y antes de soltar por los altavoces uno de los clásicos de toda boda, hizo una dedicatoria al MVG de la boda, sí, el del altavoz de antes, como referencia a una historia en común de una juerga en la que le enseñó el baile de la canción a Nohemí... sí, hombre/mujer, seguro que te la sabes, uai! em! si! ei! lalilolilolo uai! em! si! eeei!

Qué risas, leche...

Las nueve llegaron mucho antes de lo esperado, y el autobús fue engullendo a casi todos, otros, fueron arrastrados por sus propios vehículos camino de sus casas... nosotros, nos quedamos a ver cuánto nos salía la broma, y a ver cómo la pagábamos... y en qué condiciones.

Fue curioso constatar, en carnes propias, cómo LA PUTA $GA€ se llevó mi pasta, por ser menos del primer límite, ciento y pico euros a los bolsillos de Freddy Flautista, Perro Calé, Ramontxín y cía. ¿Curioso pero inútil?, joder, inútil no sé, pero curioso, poco, menuda leche, no jodas...

Quisimos pagar con la tarjeta de débito, que el día anterior, al sacar la VISA para el viaje, nos dijeron que no tenía límite... Claro que no tiene límite, si es de débito (gilipollas, le faltó decir, pero lo pensó, fijo)...
Pues no sé qué pasó, pero la tarjeta no pasaba, ea, toma, lista, que eres una lista, y no veas cómo me joden a mi las listas... sobre todo cuando no tienen razón...

Lo arreglamos como pudimos y bueno, pues sin más, pero esto podíamos haberlo visto como el primero de los escollos y aventuras que nos esperaban en el viaje...

... pero eso... el lunes...

Ah! y una de las camareras se acercó a nosotros a preguntarnos por los fotógrafos, porque se casa en breve (le hubiéramos dado algo tb, si lo llegamos a saber) y le gustó el detalle de que la gente coja las fotos que quiera y les lleguen a casa.