La Joven del Agua

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M. Night Shyamalan, todo un genio del cine. Me gustan todas las películas firmadas por él que he visto. Creo que es un director muy novedoso, pero que ha tenido una gran buena idea, pero sólo una.

Me da la sensación de que o te gusta o lo odias, porque sus películas tienen siempre la misma estructura: confusión entre realidad y ficción durante toda la película con escenas más o menos inquietantes dependiendo de lo en serio que crees que va, y un final apoteósico que hace que toda la historia tenga sentido. Un sentido que, a veces, no es el esperado ni el imaginado.

A veces te defrauda, y a veces te alucina.

Todo empezó con El Sexto Sentido, auténtico peliculón, que supuso una auténtica revolución en la manera de contar historias.

Después vendrían, El Protegido, Señales y El Bosque, donde se ha caracterizado por contar con actores de renombre para los papeles protagonistas y recrearse en llevar al espectador por donde ha querido (siempre que te hayas dejado llevar, cosa que creo que es necesaria en su filmografía), para meterle un hachazo al final y trastocar toda su visión de la película.

En cierto modo, es como si sus historias fuesen más propias de un lenguaje escrito que visto. Quiero decir que eso de me gustó más el libro es algo que me da la sensación que ocurriría, si existiera el libro de sus películas.

Este fin de semana he ido a ver su última película, La Joven del Agua, donde nuevamente juega con el espectador, pero donde no hay final rompedor. Aunque tal vez lo rompedor es que no lo haya.

Se trata de una historia fantástica, más que el resto, donde unos personajes venidos a menos hacen frente a sus miserias personales para sentirse importantes en un juego en el que no se explica cómo creen. Tal vez quieran creer y eso es suficiente, tampoco es relevante para la historia.

Lo que sí que me ha quedado después de verla, es esa sensación de la que hablaba de que me habría gustado más el libro. Esa sensación fue más intensa que nunca en sus películas, tal vez porque ésta está basada en un cuento que escribió para sus hijos.

Es raro, pero al salir, iba imaginándome el libro, con sus giros de trama, sus mayores detalles en las descripciones y sentimientos de los personajes, con mayor libertad para extenderse en las explicaciones de las acciones e interconexiones entre ellos...

Digamos que la peli se queda un poco en los huesos, como que le hubiese faltado media hora más (no es corta tampoco, una hora cincuenta...) para acabar de engordar la historia alrededor del esqueleto que se nos muestra. Supongo que me imaginé el resto, y al hacerlo, pensé en que en un libro se podría haber hecho esto sin la necesidad de encorsetarse en un metraje establecido.

En un libro se podría haber explayado más allá y haber entrado en más detalles para acabar redondeando del todo una historia que perfectamente podría llevarnos a una trilogía épico-fantasiosa al estilo de ESDLA o las Crónicas de Narnia.

Aunque, tal vez, esa no era la idea, y prefiere quedarse como está.

Recalcar el papel del bueno de Giamatti, así como la aparición como actor del propio Shyamalan, que hace de importante secundario.

Leo que hay quien la pone como de culto o de culo, según gustos. Para mí se queda en una bonita historia de la que uno se va con las ganas de enredarse más allá de lo que se cuenta en la película.