Una Verdad Incómoda

Hace tiempo que tenía en mente ver el documental que me ha robado el título sin mi consentimiento, lástima no haberlo registrado en la $GA€ o algo así...

Esta semana parece ir de documentales, a falta de comentar lo que un avispado comentarista pedía acerca de la relación de Ansar con la botella...

En esta ocasión, el documental trata de promover las conciencias de los presentes y espectadores acerca del cambio climático y el calentamiento global, que nada tiene que ver con placeres sexuales a nivel planetario. Más bien, el casi presidente de los USA (y tira) Al Gore, ahonda con datos que realmente convencen al más pintado (si es que quiere, que no hay más ciego que el que no quiere ver...) en un tema que, por preocupante, es un terrible error no tenerlo más en mente.

Bueno, tal vez el lector esté pensando que bastante hace con usar el metro y separar la basura reciclando lo posible, pero el llamamiento lo hace, básicamente a los americanos.

Los datos puestos encima de la mesa son realmente escalofriantes, desde los niveles de CO2 en la atmósfera y su contribución a la temperatura de la Tierra, hasta lo que implica que una masa de hielo caiga como una riada de agua dulce en los océanos. Tengo que admitir que desconocía la mayoría de los datos, aunque puedo decir que la explicación que más le gusta a Gore del efecto invernadero está sacada de esa biblia de la sabiduría que es Futurama (no se dice, así que este dato lo aporto yo, juas!).
Y puede que por ese desconocimiento, ahora siento el problema en mayor medida. Porque relacionar los clásicos comentarios que todo el mundo se hace ahora de la naturaleza está loca con aquellos que una banda hippies hacía en los ochenta, en plena era Reagan acerca de lo que ocurriría pasados veinte años es un poco difícil si no nos damos cuenta de que esos veinte años efectivamente han pasado.

Eso es lo mejor del documental, que relaciona con bases científicas hechos que vivimos todos como la desgracia del Katrina (como si fuera una desgracia mayor que las riadas de China, pero bueno, el target es el target...) y lo que la comunidad científica lleva años tratando de advertir: nos estamos cargando el equilibrio del planeta.

Hace un breve inciso por el argumento de que la ecología está reñida con la economía (como la astrología y la astronomía?) tomando la industria del automóvil como ejemplo (parece ser que en los USA preocupa mucho que la gente use coches hechos allende sus fronteras). Resulta que, casualidad o no, aquellas empresas que producen coches más respetuosos con el medio ambiente son las que mejores resultados están obteniendo. Tal vez lo que interese realmente sea mantener el grifo de petróleo lo suficientemente abierto...

En fin, que se presenta, también, la experiencia del propio Al Gore y su familia como ejemplo de que es necesario e incluso posible cambiar hábitos de toda la vida (el padre de Gore cultivó tabaco hasta que vio morir a su propia hija de cáncer de pulmón a causa de lo que cultivaba...).

Y aquí llegamos a lo realmente triste del asunto, porque cuando llega el momento de que se supone que todo el mundo ha asumido la realidad, cuando se plantea la posibilidad y capacidad de cambiar las cosas de todos, sólo se centra en los USA.

Vale, los USA joden la naturaleza como los que más, y está bien que hagan caso de Kioto, pero ojo, este es un problema global sobre el que muchos otros países ya están haciendo algo. Gore pretende poner a su país en la vanguardia del ecologismo, tomar (o robar) la bandera verde que ahora otros llevan para liderar algo que hasta la fecha se ha pasado por el forro de los cojones.

Será que los americanos nunca dejan de ser americanos, claro, y pone ejemplos de cómo en el pasado los USA, supuestamente, han liderado al mundo en cambios radicales que ya quisieran en Antena3.

Ah! y en los títulos de créditos se responde a la clásica pregunta de ¿y qué voy a hacer yo, pobre pecador, ahora o en la hora de mi muerte?, en la que muchos se escudan para no hacer nada.

Coño, recicla, usa el transporte público, camina o revienta, usa electrodomésticos eficientes, etc, etc, etc...

... ¿no será todo esto una campaña de publicidad para vender productos verdes?