Los Chicos del Coro

El fin de semana pasado vi una gran película. Ya le tenía echado el ojo hace tiempo, pero hasta el sábado pasado no tuve la oportunidad de verla. Normalmente mi religión me prohíbe pagar por ver una película, pero esta vez hicimos de tripas corazón y, previa introducción de 10 euros en la maquineta, la pillamos en el videoclub.

Además, como su banda sonora fue uno de los regalos que hice el día 12 del mes pasado, ya teníamos ganas de verla para poner cara a todas esas voces.

Se trata de Los Chicos del Coro.

Es una peli francesa y orgullosa de serlo. Quiero decir que se nota a la legua que es francesa, de igual modo que se nota que La Cena de los Idiotas lo es, o Amelié también, no sé si me explico.

Destila sensibilidad en cada fotograma.

Se cuenta la historia que dos viejos compañeros de orfanato recuerdan cuando, a la muerte de la madre, uno de ellos vuelve a su pueblo y se encuentra con un amigo de la infancia.

A modo de flash back, reviviendo la historia a través del diario de un viejo vigilante y profesor, se nos cuentan las aventuras de un grupo de niños de diferentes edades en un horfanato más parecido a una cárcel que a un colegio, donde el director aplica el principio de acción-reacción para aplacar las gamberradas de los críos.

Todo comienza cuando el vigilante, Clément Mathieu, llega a la institución El Fondo del Estanque y desde el primer momento en el que el buen hombre se ve en la tesitura de tener que cumplir con el director, en realidad cumple con los niños, se pone de parte de ellos y trata de sacarles algo bueno dentro de la desgracia de ser huérfanos o demasiado pobres para vivir con sus familias.

Y ese algo bueno sale, cómo no, de la música.

Resulta que además de vigilante y profesor, tenemos a un músico frustrado y fracasado en el mismo entrañable personaje, de modo que, mientras los niños duermen, compone música especialmente dedicada para ellos. Letras y sonidos esperanzadores llenan las horas de clase en las que las voces se entremezclan para llevarles lejos de esos muros que les atrapan.

Hace de la música y la comprensión su mejor arma para llegar a los corazones de todos ellos, aunque algunos se nieguen al principio, y les da una razón para alegrarse cada mañana, muy al estilo de El Club de los Poetas Muertos y su búsqueda de la felicidad de vivir.

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El grupo al completo


En definitiva, es la típica historia agridulce que todo el mundo quiere que esté basada en un hecho real (esta no lo es) y un canto a la esperanza (nunca mejor dicho) en toda regla.

Especialmente recomendada para esos días en los que uno se siente en guerra con el mundo y necesita del balsámico poder de la inocencia no corrompida y los verdaderos y genuinos buenos sentimientos.

Ah! y recomendar también la banda sonora, especialmente, la que está cantada, que he visto versiones en las que no se canta y creo que pierde la esencia del mensaje.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si que esta basada en hechos reales, la película está basada en un hecho que ocurrió justo después de la Segunda Guerra Mundial, infórmate mejor, gracias

Gorka Garay dijo...

Gracias por el comentario.

No veo referencias al hecho real en cuestión; independientemente de ello, el post va de la película, espero que te gustase.

Salu2!