Este no es mi mundo, que me lo han cambiao

A medida que esta andadura diaria de escudriñar el google news, la actualidad y la prensa rosa en busca de noticias que comentar se va haciendo más grande, más me cuesta recordar si un título ya ha aparecido por aquí sin yo acordarme.

Esta es una de esas veces en las que un deja vu sobrevuela mi aura en busca del recuerdo exacto de ese título.

Hoy, probablemente, ese título sea el más adecuado, más por una esperanza que por ser una realidad concreta, pero que el bueno del (pato) Donald Rumsfeld, ese gran halcón de la guerra y del conservadurismo americano, pueda no salirse de rositas de la guerra de Irak, es algo que no pasa todos los días.

La amenaza, claro, tiene que venir de la vieja Europa, donde los derechos civiles no se pisotean en aras de una muy quebrantable y falsa sensación de seguridad.

Parece ser que el tema de Abu Ghraib que tanto se le atragantó a su superior el señor Push, puede pasarle factura en forma de condena por torturas en la misma y en Guantánamo, Cuba.

Y todo, mira tú, por una vez, porque los americanos votan y castigan a su líder con la pérdida de ambas cámaras. Ya comenté que el Congreso iba a parar a manos de los demócratas, tras lo cual, el señor Push ha desradicalizado su discurso, y ha tendido la mano a sus oponentes, aceptando sugerencias. Como si a estas alturas las sugerencias sirvieran poco más que para que se las metiera por el culo.

Pero en fin, que otro de los gestos de desradicalización ha sido el cese voluntario (también llamado dimisión, o invitación a irte antes de que te echemos...) del bueno de Donald. Lo cual, parece, va a ser el primero de los escalones en la caída libre que espero acabe con cualquier cota de poder que pueda seguir manteniendo (pobre, iluso de mí...).

El tema viene de Alemania, porque, según la legislación del país, es posible juzgar los crímenes de guerra independientemente de dónde se cometieron. Si la cosa va hasta el final, imagino que no se conseguirá mucho más que la detención de Donald si éste pisa suelo germano, cosa que no le importará demasiado al imputado, seguro; al más puro estilo Polanski...

La demanda ha sido interpuesta por doce personas, sí, sí, son musulmanes, pero también personas, quién lo iba a decir (pues Bisbal, quién si no...). Al parecer fueron torturados en Irak y en Cuba al negarse a hablar en los interrogatorios y se tuvieron que tomar medidas más duras, presuntamente ordenadas desde las más altas esferas, esas en las que habita Donald, de modo que puede ser el directo responsable, junto con otros de sus compinches.

Mientras desde los USA (y tira) se platea el asunto como una frivolidad, desde este blog me permito soñar con un cambio en este mundo, que me lo cambien. Que la demanda se tenga en cuenta y se siente a este señor en un banquillo de acusados, tal vez los mismos que en los juicios de Nuremberg, aunque sea de forma virtual y ausente, ya será una victoria. Si encima es declarado culpable, la debacle revoloteará sobre la cabeza de un Donald acabado.

No pasará, pero soñar es gratis.

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Demanditas a mí...


Lo que no debe serlo es que los líderes del país más poderoso del mundo se pasee por el planeta como un matón de colegio, haciendo y deshaciendo a su antojo, como si no tuviera que rendirle cuentas a nadie; cuentas que, por otra parte, se encarga de imponer y cobrar a quien se le pone en los c*j*nes.

Aquellos que defienden las libertades individuales en favor de un menor intrusismo de los gobernantes, debieran aplicarse el mismo cuento cuando se habla de países, y dejar en paz a los demás. Push iba a ser el presidente más pasota de la historia (sí, sí, con minúscula) de los USA, pero se encontró un 11S que le vino demasiado grande, como probablemente a todos.

Su reacción, en cualquier caso, nos ha dejado conflicto para al menos cincuenta años. Con condenas por torturas o sin ellas. Con tardías peticiones de ideas o sin ellas.