Vamos de Excursión

Eres ilegal.

No, no se trata de lo que has hecho, sino de donde has nacido y donde quieres morir.

Si has nacido más allá de la valla (vaya, vaya) y quieres morir más acá de la misma eres ilegal, tu existencia es ilegal, tu delito es vivir y querer seguir viviendo.

¿Alguien puede imaginar semejante aberración? Se te niega tu derecho humano a vivir. Bueno, podrá decir alguien, se le niega el derecho a vivir aquí, que se quede en su pueblo. Ya, pero es que si se queda por allí seguro que se muere antes que intentando llegar aquí.

Dicen los humanistas que el hombre es la medida de todas las cosas, yo digo que medimos bastante poco. Como los antiguos romanos, que eran muy listos porque tenían esclavos que hacían el trabajo que ellos no querían hacer, decían que el hombre es un lobo para el hombre (hommo hommini lupus). No sé si eran conscientes de que los esclavos también eran hombres, porque a lo mejor esclavo y hombre eran conceptos contradictorios en aquella época. Hoy parece que los términos hombre e inmigrante tampoco tuvieran demasiado que ver.

Dicen que el efecto llamada de la regularización masiva emprendida con el gobierno socialista se está consumando y que cada día la presión migratoria es mayor por eso. Yo no me lo creo. No digo que no haya efecto llamada, es probable; si yo fuera subsahariano me vendría a Ceuta en vez de tratar de llegar a Italia o Grecia, pero desde luego la presión migratoria, lo que hace a PERSONAS salir de sus casas (en el mejor de los casos), dejar a sus familias (en el mejor de los casos también) y aventurarse en un viaje digno de una teleserie de sobremesa, es otra cosa.

Es el hecho de saber que tienes tres opciones, morir por diversas causas en tu pueblo, morir intentándolo, o conseguirlo. Y a eso último se agarran como si les fuera la vida en ello (de hecho, lo hace).

Como bien apunta Javi la solución no pasa por poner una valla más grande, o gastar más en policía o en cerrar mejor la frontera. Hay que actuar más allá de la valla para aliviar la presión que hace a todas estas PERSONAS lanzarse en masa contra la barrera que creen les separa de una oportunidad de vivir (mejor).

Esto, un biólogo lo entiende perfectamente. Cuando tienes dos disoluciones salinas de diferente concentración (una con más sales disueltas y otra con menos) y las juntas, la tendencia natural es equilibrar las concentraciones. Puedes poner una membrana impermeable a las sales para evitarlo, pero si la diferencia de concentraciones es tan grande como para que no puedas tener una membrana lo suficientemente permeable, tenemos el caso que nos ocupa.

Dos continentes con diferente nivel de vida separados por una membrana natural llamada el estrecho demasiado poco permeable. Imagino que a muchos les gustaría que el estrecho fuese más ancho.

Pero es que eso no es el verdadero problema. La cuestión no es no dejarles pasar, sino intentar hacer que no quieran venir porque en sus países de origen puedan labrarse una vida.

Y eso, querido/a lector/a, tiene que ver contigo. Tiene que ver con tu nivel de vida, con lo que te gastas, con lo que vives. ¿Estamos dispuestos a perder un poco de nuestro nivel de vida para que otros puedan ver aumentado el suyo en mucho más de lo que nosotros perderíamos?

Claro que podemos decir que el arreglo es muy difícil, que los que mandan no hacen nada al respecto. Mentira, los que mandan se preocupan de mantener tu voto a través de darte el bienestar que te mereces por haber nacido por encima del paralelo 34. Si los que mandan se remangaran la camisa y trabajasen en ese sentido se les echarían al cuello. Claro que a veces los que mandan simplemente se dedican a engordar sus culos y los de los que les subieron donde están, de modo que supongo poco se puede hacer.

A pesar de todo, como dijo Saramago, en el mundo hay dos superpotencias, una es EEUU, la otra es la opinión pública. Si la opinión pública se moviliza y requiere de los dirigentes algo más que un apretón de manos y un brindis al sol de cuando en cuando, algo podrá cambiar.

Sin embargo, preferimos sentirnos apenados por todas esas PERSONAS y seguimos adelante con nuestras vidas. Tal vez sea un idealista al pensar que otro mundo es posible, que no es justo que unos pocos lo tengan (tengamos) casi todo y que con que tengamos un poco menos de lo que tenemos mucho tendrán mucho más de lo tienen.

La globalización, que tanto sale de las bocas de los poderosos, está generando grandes multinacionales que producen barato en un país y venden caro en otro, pero no está repartiendo equitativamente la riqueza de todos. De hecho, si no se pudiera producir barato en esos países, ¿para qué se iba a globalizar nada?

Supongo que habrá a quien todo esto le parezca una barbaridad, ¿cómo vamos a repartir la riqueza equitativamente? ¿cómo vamos a darle riqueza a quien no la produce o no se la merece? ¡Comunista! gritará algún otro. Bueno, tal vez no se trate tanto de repartir lo tuyo como de dejar de expoliar lo de los demás. Tal vez no se trate tanto de dinero como de oportunidades. Tal vez no se trate tanto de ayudar como de dejar de joder.

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Esperando...


Tal vez no se trate tanto de ver inmigrantes, negros, morenos, chicanos, moros, indios, chinos... y de ver PERSONAS.