Noticias Bomba IV

Ahora que todo el mundo habla y habla y habla y sigue hablando y dale que dale y blablabla de que el campeón más joven de la F1 es español y se llama Fernando Alonso, voy a aprovechar para tratar un par de temas que no quiero que se me queden en el tintero.

La primera tiene que ver con otro huracán que está arrasando (otra vez) Nueva Orleans. Esta vez es Rita la que está dejando caer toda su furia sobre la misma zona (y alguna más) que Katrina dejó para el arrastre. Creo que se puede, ingeniosamente, decir que llueve sobre mojado.

Esta vez, dicen, los servicios de emergencia han funcionado mejor, puede que porque ya está la opinión pública lo suficientemente mosqueada como para no dejar más muertos por el camino, puede que porque Rita llegó a ser de máxima categoría (5), pero tocó tierra siendo de categoría 3. O puede que realmente se hayan preparado para lo peor.
La cosa es que como la ciudad ya era fantasma y ya habían muerto los que debían morir, ahora la cosa ha sido menos mala. Aunque, claro, las cosas no pueden ser perfectas, y han dado ejemplos de personas que han sido evacuadas a ninguna parte y a las que no les dejan volver a sus casas, pero a las que tampoco se le dan soluciones habitacionales. Están en medio de ninguna parte esperando a que las cosas pasen.

Al menos no se han ahogado, aún.

Esperemos que al señor Push no se le acabe de ir la olla totalmente y acabe por declarar la guerra preventiva contra la naturaleza. O por declarar gafes a los habitantes de la zona y los fusile a todos. O tire una bomba nuclear en la zona para convertirlo en un precioso pantano toda ella. Muerto el perro...


La segunda tiene que ver con la política alemana.

Ya se sabe que por mucho que a unos u otro le pique nuestra situación en Europa es de dependencia, al menos por ahora. El motor de la Comunidad Europea es Alemania, por eso nos interesa tanto que las cosas por allí vayan bien. Si España va bien, es (en buena parte) porque Alemania tira de nosotros. Si Alemania va tirita, aquí se estornuda.

Ahora por allí lo que está pasando es una gran incertidumbre. Ahora mismo hay un vacío de poder a la espera de ser llenado por el/la nuevo/a canciller. Resulta que ha habido elecciones, y ha habido (también) un empate técnico entre el actual canciller Schröeder y la que puede ser la primera mujer en dirigir los designios del país germano: Merkel. Se supone que ganó ella, pero por un margen demasiado estrecho como para ser realmente significativo. Digamos que están en igualdad de condiciones y a la espera de ver si los verdes y los liberales les dan los apoyos necesarios para formar gobierno. En principio parece que los verdes están con Schröeder y los liberales con Merkel, así que el pastel está repartido y a ver quien se baja más los pantalones para ser canciller.

Aunque, quien sabe, lo mismo se juntan ambos dos en lo que se llamaría La Gran Coalición, dejando a verdes y liberales con dos palmos de narices.

Por ahora, los alemanes se encuentran sin un jefe que tome las decisiones y se preocupe por su bienestar...

...como los americanos, mira tú.

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