Zzzzzzzzzzzzz, zzzzzzzzzzzz, zzzzzzzzzzz

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Por la noche. Hace calor. No puedo dormir.

La amarillenta luz del despertador ilumina la oscura habitación. Mis ojos se han adecuado a esa poca luz y puedo ver en la oscuridad como un vampiro. Giro el despertador hacia mí para ver la hora.

- 1:14, chaval, deberías estar dormido ya - me escupe el puñetero.

Llevo una hora dando vueltas en la cama, pero no de esas que se dan en compañía, sino de las que en la soledad de una habitación te llevan a la desesperación de no encontrar postura. Llevo una hora intentando dormir. No se cuánto de ese tiempo he estado despierto o buceando por los diferentes estados de conciencia de los que gozamos, pero se hace laaaaaaaaaaaaargo.

Sudo, pero mis pies me avisan de que tienen frío. Taparse o no taparse, he ahí la cuestión. Cualquiera de las opciones es mala, de modo que dejo que mi brazo derecho decida: me destapo. Mis pies buscan el abrigo de una esquina de la manta, como una facción rebelde que busca su propio bienestar en contra del resto del equipo.

Un perro ladra. Es lo que necesito ahora, algo que excite mis oídos y así ya no poder concentrarme en pensar en algo agradable que me sirva de pasaporte al reino de Morfeo. En este estado de desesperación sólo se puede tratar de mantener la tranquilidad y no dejarse llevar por los sonidos de la noche. Ese perro ha desencadenado una serenata; toda una guerra de ladridos por el favor de alguna perra.

¡Por dios!

Meto las orejas debajo de la almohada, la cabeza, obediente, las sigue. Aquí hace menos ruido, pero más calor. Es una lástima que la temperatura corporal no sea la media de las temperaturas pululantes por todo el cuerpo. Entre la cabeza caliente, el cuerpo templado y los pies fríos me encontraría en la temperatura perfecta.

- El partido no ha estado mal - pienso con la esperanza de que se origine una reacción en cadena de pensamientos que me alejen de mi cama - creo que voy mejorando y hago menos el ridículo.

- ¡Arf, arf, arf! - el puto perro parece que al fin ha terminado su trajín con la puta perra.
- Gracias por joderme de nuevo, gracias por tu amistad legendaria con los seres humanos, desde luego eres mi mejor amigo.

Las 2:27.

Creo que ya me he pasado tanto de mi horario normal de empezar a dormir que ya no podré... ya puedo ir despidiéndome no ya de la noche, sino del día siguiente, en el que no soy persona.

Cuando el jodido despertador ha vuelto escupirme la hora con su grito asqueroso (da igual lo agradable que te resultara cuando lo compraste, todo sonido que te despierta a diario acaba en odio mutuo) eran las 7:20.

No sé cuánto he dormido, sólo sé que esta noche acabaré durmiendo plácidamente y en compañía, que es como mejor se duerme. Puede que incluso dé alguna vuelta...

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Encima ha refrescado.

2 comentarios:

Rivers dijo...

¿Seguro que era el calor y una alguna pesadilla?
El subconsciente no te deja dormir porque no has metido ningun gol en el partido....
No le eches la culpa al perro otras veces ni le oyes.

illa dijo...

Qué mal se pasa en esos momentos. Y qué gato más mono ayyy yo quiero uno!