En misa y repicando

- Tú cállate, que ni siquiera eres demócrata.

Parece que últimamente hemos convertido la democracia en el adalid de las libertades, y quien se declara no-demócrata es, directamente y sin vuelta atrás, un terrorista.

Personalmente opino (creo que ya lo he dicho) que la democracia es el menos malo de los sistemas de gobierno, aunque tampoco puedo hablar muy alto, ya que tampoco he vivido otros modos.

Dame un buen sistema de gobierno, y te enseñaré una buena idea que la voracidad humana puede corromper.

Como digo, decir hoy que uno no es demócrata es como una declaración de intenciones y todo el mundo empieza a pensar en qué sistema de gobierno no-demócrata le están bombardeando desde los medios.


- Por tres gallifantes, díganos sistemas de gobierno no democráticos, por ejemplo, el integrismo islámico.

- ... - será cabrón, me ha quitao la que me sabía por la tele.


Al que no le venga a la cabeza un tipo con barba negra y turbante cuando se habla de las no democracias que tire la primera piedra.

Y eso que hay algunas, oye: integrismo islámico, comunismo, monarquía absolutista, despotismo, dictadura militar, feudalismo, anarquía...

Todas estas opciones se consideran deleznables y son criticadas sin piedad (alguna de ellas también la criticaría yo, ojo) no por motivos razonados, sino, simplemente, porque no son democracias: garante de nuestras libertades, tal y como se nos vende.

El problema viene cuando el propio sistema se come a sí mismo y existen entidades por encima de la decisión de los ciudadanos, léase multinacionales, que hacen que en realidad nos encontremos ante una situación en la que el dinero compra los ya no separados tres poderes del estado.

Hoy una noticia me ha hecho pensar que existen multinacionales que no utilizan el dinero como forma principal de conseguir sus objetivos (aunque también usen el vil metal). Si tanto se critica la lealtad (o fe) suicida de los integristas islámicos a la hora de inmolarse o estamparse con avión y todo contra unas torres, no comprendo como se puede permitir el uso partidario que se hace de la fe para controlar las voluntades de las masas.

No es que no supiera que esto es así, sencillamente no me había dado cuenta de que la iglesia es una multinacional más que lo hace como de tapadillo, como quien no quiere la cosa, en aras de una supuesta justicia divina y por el bien de la humanidad. No sea que nos caigan otras siete plagas.

No sé, leer que la Conferencia Episcopal apoya manifestaciones en contra de un gobierno electo por aplicar un programa votado por la mayoría (jodidas mayorías, a la minoría siempre) de manera democrática, apostólica y romana me ha activado las alarmas. No lo comprendo.

No se trata de criticar tal o cual acción puntual con la que un votante pueda estar en contra o de manejar esta o aquella situación de crisis de mejor o peor manera. Se trata de que un partido político que promete equiparar las uniones entre personas más allá del sexo y sexualidad de los componentes, lo haga cuando la mayoría de la sociedad le da la legitimidad de hacerlo en las urnas.

Entiendo que no les guste, pero llamar a tomar la calle por un tema como este y no hacerlo por las últimas guerras (a pesar de que el anterior papa se declarara en contra) me parece incoherente y peligroso.

He caído en la cuenta de que la iglesia es un sistema de gobierno no democrático que convive con nosotros y no se somete a las reglas del juego.
(¿Has votado al nuevo papa? ¿Te han preguntado si te parece bien o mal el sexto mandamiento? ¿Has tenido algo que ver en la elección de cualquier cargo eclesiástico? Entonces, ¿por qué habría que tratar a la iglesia de una manera diferente que a Mocosoft?)
Si la mayoría de la sociedad decide que nos tiramos todos por un puente, desde el punto de vista democrático no te queda otra que joderte, aguantarte, aceptarlo y tirarte... bueno, o irte a otro sitio.

Puedes decir que te parece mal, puedes incluso patalear, pero lo único democráticamente aceptable es que hagas lo que puedas para que en las siguientes elecciones la gente esté de tu parte.

Claro que a lo mejor la gente es feliz con las nuevas normas... eso ya es un poco jodido de cambiar, porque por lo general a todos nos gusta ser felices, que le vamos a hacer!

Aplicando el refranero, lo que me toca la bolsa escrotal es eso de estar en misa y repicando...