La fa, mi, lia

Cual soniquete que te despide al salir de una tienda de perfume. Así suena. La familia.

El sábado hubo una manifestación para defenderla del atajo de rojos y de arcoiris que pretenden destrozarla, romperla, revolcarla por el fango.

A la manifestación fueron unos cientos de miles o millones de personas, como siempre según a quien se lo preguntes. Algunos fueron convencidos de lo que hacían, a otros, simplemente, les llevaron de excursión, les pusieron una pancarta con un lema tipo ZP, con dos papás, ¿de dónde mamo? y sentaron las bases para una futura intolerancia que les hará pelearse con su mejor amigo (o, en el mejor de los casos, con su propia familia). Con el primero porque éste defenderá a sus dos padres o madres como cualquiera de nosotros haríamos, o con los segundos, por meterse con su amigo por algo que en el fondo no comprende porqué es tan horrible.

He leído bastantes cosas al respecto de la manifestación. Como ya apuntaba, una de las cosas ha sido la participación, tan esquiva siempre para definirla con un margen de error menor del 10%. Dentro de la participación, me ha parecido especialmente mal que acudieran niños, a pesar de que algunos lo consideren especialmente bueno.

Considero que los niños están mucho menos sujetos a convencionalismos y viven de una manera mucho más natural que un adulto. ¿Que Pedrito se toca el pito? Vale. ¿Que Joselito le da un beso a Paqui? Vale. ¿Que a Juan le gusta vestirse de monja? Vale.
Aunque por otro lado, si un niño no puede votar porque no se considera que tenga criterio (muchos no lo tienen ni con 40 años), no comprendo cómo se puede decir que miles de niños han ido a protestar en contra del gobierno. Hoy, familia tradicional ya!, mañana, Lunnis a todas horas ya!

Creo que solemos poner en boca de los niños muchos de nuestros temores. Ponte el jersey, que hace frío, Cómete la sopa, no la mosca, Cómo vas a estar hasta las 22:00h por ahí, Y si te pasa algo... Y así siempre, cuando estoy convencido de que en la mayoría de los casos los niños nos darían lecciones de normalidad. Como cuando en aquel reportaje se demostraba que un bebé no teme a una pitón y juega con ella sin problemas si no ve preocupada a su madre.

He leído también que ha comparecido un tal Aquilino Polaina, catedrático de psiquiatría y psicología, para decir una auténtica sarta de barbaridades que creo que debo rebatir por el bien de la humanidad.

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Éste es el interfecto


1.- ...el desarrollo emocional y psicoafectivo está abierto al mundo del entorno, al mundo de las relaciones interpersonales; no es una consecuencia ciega y directa que esté determinada por la pura biología...

Cierto, por eso es tan importante un hogar en armonía por encima del hecho de con quien se acuesta tu padre y/o madre biológicos (o no). Además, por esta misma razón, no comprendo que se diga que unos padres gays implican unos hijos gays... ¿de dónde salieron entonces los primeros? ¿los creó hank? Más aún, ¿un niño criado por heterosexuales idiotas tiene un entorno mejor?

2.- Según expuso este experto, "para el ese desarrollo psicoemocional es preciso la comparecencia de hombre y mujer como figuras de padre y madre respectivamente" porque el niño "en su primera etapa es un mero espectador", en una segunda etapa "imita todo aquello que ha observado" y en una tercera etapa "actúa como autor de su propio comportamiento

Cierto, por eso, como en la tercera etapa actúa por su propio comportamiento, no comprendo que, una vez más, unos padres gay impliquen hijos gays. En todo caso, podrá verlo como algo natural y aceptable, pero nunca actuará de manera gay (entendiendo como tal que la criatura entienda más allá de su propia condición sexual). En lo concerniente a la necesidad de tener comparecencia de hombre y mujer, creo que no es necesario que sean el padre y la madre. Si bien parece claro que es necesario un referente masculino y otro femenino, creo que amigos/as, tíos/as, hermanos/as, vecinos/as, etc... pueden cumplir ese papel si se involucran en la educación del niño.

3.- ...un varón homosexual tiene relaciones con 39 personas distintas como media a lo largo de su vida. ¿Qué consecuencia tendría la exposición de los hijos a una inestabilidad emocional de la pareja y a una tan escasa estabilidad de duración de su relación?...

Ah, claro, si es que soy un antiguo, parece que es evidente que los hijos se enteran de todos y cada uno de los rollos que van a tener sus padres (y/o madres). Personalmente tengo la sensación de que los gays son, por lo general, más promiscuos. No entendiéndolo como algo negativo, sino que tienen como más libertad o soltura a la hora de relacionarse sexualmente unos con otros (existe un sinónimo de promiscuidad sin retintín peyorativo). Puede que la imposibilidad de concebir un retoño no deseado facilita esto, pero es otra historia. A pesar de ello, tengo muy claro que un hijo no tiene porqué tener detalles de la vida sexual de sus progenitores. Y, por otra parte, si la promiscuidad bien entendida se considera un problema, ¿por qué un matrimonio que no haga nunca el amor no es también un problema? ¿Y si una pareja heterosexual ha tenido un turbulento pasado sexual hasta encontrarse y casarse?

4.- ...no minusvalora en modo alguno el efecto perjudicial que puede tener sobre los hijos los continuos cambios de pareja, la infidelidad dentro de la pareja homosexual, las alternancias, las sucesiones, los cambios y, por consiguiente, la ruptura de los vínculos de apego entre las figuras parentales y el niño...

Entiendo, debe de ser que todo el follón es por el cambio y remeneo mental para el crío si y sólo si son homosexuales. Los cuernos entre heteros, las alternancias, los cambios etc parece que son menos traumáticos. ¡No te jode!

5.- ...el sujeto de derecho es el niño adoptado y no los padres adoptantes o adoptivas...

Precisamente por eso se trata de no excluir a un buen cúmulo de posibles padres y/o madres para esos niños. Pero es que la adopción no es un deber (no tengo que hacerlo sino me da la gana) para los padres y/o madres, sino un derecho. Como persona tengo el derecho de plantear mi candidatura a adoptar un niño. El derecho es inherente a la persona. Otra cosa de la que se podría hablar es de cómo se debiera valorar la homosexualidad de los candidatos en un proceso de adopción. Pero el derecho a ser tenido en cuenta es algo que no se puede negar.

6.- Según informa EFE, en el 30 por ciento de los 160 casos tratados por Polaino las personas con conducta homosexual tenían un perfil psicopatológico caracterizado por un padre "hostil, distante y alcohólico", una madre sobreprotectora para los niños o fría para las niñas, ausencia de juegos y destrezas motoras, ausencia de identificación con sus iguales del mismo sexo, timidez extrema y haber sufrido abuso sexual o violación por parte de algunos de sus padres

Ya... esto no se lo cree ni Heidi... ¿Qué pensará el padre de, por ejemplo, Jesús Vázquez? Si tuviera un hijo gay, ¿según este señor soy un mal padre que he violado a mi propio hijo? ¿Dónde se recogen los tickets para denunciarle por injurias?


A lo mejor es cosa de curarlos a todos... o quemarlos en la hoguera... vaya usted a saber... aunque a lo mejor, es posible que esto sea como los derechos de los negros... o no, que a lo mejor un niño blanco adoptado por negros acaba siendo negro también...

Si así fuera no sé porqué me gusta el baloncesto y el funky... ¿habrá algo que mis padres no me han dicho?

Parafraseando libremente a J.F. Kennedy...

Hoy, yo también soy gay