Seguir corriendo

Recuperado más mal que bien de aquella extraña lesión de tobillo que ha cortado de raíz mi entrenamiento para la media maratón de Logroño, sigo corriendo cuando el tiempo y las ganas lo permiten.

Re-empezar siempre es más perezoso que empezar, aunque sea por lo rutinario que empieza a ser el empezar, de modo que me siento bien conmigo mismo cuando salgo a correr esa media horita de rigor. Estoy llegando a los límites que tenía antes de la aparición de ese bulto que aún me acompaña bajo el tobillo más rápidamente que la primera vez, y eso también anima. De hecho, las últimas veces me he notado bien de piernas, de corazón...

Lo que ha llevado al traste la idea de compartir asfalto con el reportero más dicharachero del diario montañés, es que él tiene una lesión bastante peor, en la rodilla.

Si no quiere acabar apodado El cojo, debido a que su actual grado de lesión (2) llegue a su tope (11, creo), debe olvidarse de seguir corriendo al nivel habitual, y lanzarse en los brazos de otro deporte con menos impacto para las rodillas (bicicleta, natación...).

Así pues, con la motivación de correr con él fuera de órbita, sólo me queda la de bajar algún que otro kilo para el día de mi boda. Para eso quedarían un par de meses más que para Logroño, de modo que la lesión ha podido no influir en ese objetivo, que sigue en pie.

Lo curioso de todo este asunto es que el tobillo que parecían dos va pareciendo uno a base de ejercicio moderado y unos minutos de hielo por las noches. Y aunque sea por que siga en esa línea, hay que seguir.

Esta tarde mismo saldré a trotar por ahí, tal vez a encontrar una nueva ruta que me alivie la rutina de todas las salidas. Para no saber por dónde voy a pasar dentro de un rato, o a la vuelta, etc.

Quien sabe, lo mismo este entrenamiento evita males mayores en el futuro en forma de lesiones cardiovasculares de esas raras que se encuentran por ahí, por ejemplo, en el post de ayer de este blog...

Tal vez sea lo que necesite el bueno de Pitt, Brad Pitt, para su mal de corazón.

Y estoy seguro de que si hubiese salido a correr, el majara de la Universidad de Virginia que se ha cargado a 33 personas no habría tenido ese ataque de locura que le ha llevado a la muerte de tantas personas (él incluido). Un surcoreano en la tierra de la libertad, el hogar de los valientes... y de las armas automáticas...

Vamos, que todo el mundo tiene esos momentos en los que se liaría a tiros con todo, pero en esos momentos más vale echar a correr (desde una u otra perspectiva, seas víctima o verdugo) que liarte a pegar tiros de verdad... para eso está el Unreal, hombre...