Neurocirujano pa este corazón partío

Ya lo decía Alejandro Sanz en uno de sus grandes éxitos de ayer, de hoy, y de siempre, que a veces uno tiene el corazón roto y necesita de tiritas para curarlo. O, al menos, tiene la sensación de necesitar algún tipo de vendaje o arreglo para que no le duela tanto.

Creo que el desamor puede ser uno de los dolores más graves que alguien puede sufrir. No sólo en forma de desdén o desinterés por parte de la persona amada, que se sufre prácticamente cada fin de semana entre los 15 y los 25, sino en cualquier forma de pérdida posible, de esas que pasan una o dos veces en la vida.

Perder el amor que se ha tenido debe ser siempre bastante más jodido que no vivir en plenitud el que se desea, en contra de aquello de que es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber amado. Será mejor haberlo vivido, seguro, pero esa frase no es más que un pretendido bálsamo de haber perdido.

Supongo que hay muchas maneras de perder el amor, desde un ataque de celos incontrolados, hasta un ataque real de cuernos, pero perderlo definitivamente a manos de esa ramera de rostro enjuto que es la muerte, tiene que ser completamente descorazonador.

Leo en La Razón (quién me lo iba a decir...) que se encuentra en estudio el hecho por el que una persona que ve fallecer a su ser amado, fallece a su vez al poco tiempo, al parecer, por un supuesto síndrome del corazón partío.

Esto, realmente romántico si pensamos en lo bonito que puede resultar eso de no entender la vida sin alguien a quien se pierde, no deja de ser una auténtica putada para terceras personas que se vean afectadas por una doble pérdida... como la familia.

No son pocos los casos en los que se habla de ancianos que mueren al poco de morir sus parejas, he vivido personalmente esta situación, aunque no sé en cuánto se puede cuantificar ese poco. Sí que sé que la vida de mi fallecida abuela terminó un mucho cuando mi abuelo murió.

Ahora, este estudio pretende no sólo identificar este extremo que comento, sino poder llegar a prevenir estos casos a base de pruebas que indiquen la predisposición de una persona a sufrir este tipo de muertes asociadas a otra.

Quien sabe, igual lo ponen como voluntario en los seguros de vida (¿casado + corazón roto + pareja pachucha = defunción prematura?), al igual que es posible que hagan, si hacen caso a esta empresa malagueña, con el paso por el polígrafo...

¿Sólo a mí me parece lamentable? ¿Es el primer paso de la aplicación del primer axioma de House (todo el mundo miente) a los negocios? ¿Dónde quedará aquello de maquillar el CV?

... pero lo más importante ... ¿demostrar tener esa predisposición al corazón roto será considerado la mayor prueba de amor? ¿Incluso por encima del polígrafo?