Diga 33

Una de las noticias que han estado en los medios locales a cuenta de los infames políticos de los que sin duda disfrutamos por estos lares es que ha habido un bloqueo increíble a la hora de decidir el presidente del Parlamento.

Hasta ahora lo había sido un tal Atutxa (Atucha para los profanos), del PNV él, así como salido de Deusto y con muy buenas formas, pero que según se ve no le acababa de hacer gracia a los nuevos comunistas (EHAK). A pesar de todo, era el candidato del PNV (partido vencedor en las últimas nosecuantas elecciones).

El PSE también ha presentado a su candidato propio, para no ser menos, oye, que hay que hacer ver que el ser la segunda fuerza vale para algo, ¿no?

Así pues, entre diferentes discursos con diferentes promesas de libertad, justicia, blablabla, etc, se bota... perdón, se vota...

- Empate a 33.

- Venga, vamos a votar otra vez, mira que sois...

- Empate a 33.

- Anda, no jodáis, venga otra vez.

- Empate a 33.

- Ala, ahora por graciosos ya no votamos más hoy...

Esto, que bien puede ser lo que se dijo el primer día de votaciones, se repitió durante otros dos días más. En total, 3 días 3, con 3 votaciones cada día 3, y en todas ellas el resultado fue 33, 33, 33, 33, 33, 33, 33, 33, 33... como aquel famoso dúo humorísticosexual que salía en el 1,2,3 original...

En fin, que el tema estaba atascado, porque si nadie se bajaba de la burra el reglamento no preveía cómo solucionar el tema. Se suponía que así se podía estar hasta el infinito y más allá...

Los nuevos comunistas echaron la indirecta de votar al PNV (para el presidente se vota a la persona, no al partido), en clara alusión de que apoyarían a otro candidato nacionalista que no fuera el pobre señor Atutxa... no sé qué les habrá hecho.

La cosa es que el PNV estaba empezando a verle las orejas al lobo, y como ahora ya sí que se puede usar los votos de todos sin miedo a que te llamen terrorista (al menos no de la manera en que se hacía antes), pues ha tenido que cambiar de candidato sacrificando políticamente al pobre Atutxa como quien tira un clínex usado (imaginarse una triste cancioncilla de violín al leer esto último).

Parece que el tío se ha mosqueado un poco, pero es lo que tiene la política, que hace extraños compañeros de cama y no existen amigos, sólo intereses.

Así pues, congratulémonos todos, porque a la décima (sí, sí, 10 votaciones han hecho falta) ha ido la vencida... ya tenemos presidente del parlamento, bueno, presidenta, que ya no sé lo que hay que decir para ser políticamente correcto (la verdad es que tampoco lo pretendo).

La agraciada con el premio es una tal Izaskun Bilbao, muy maja ella, que desde ya tiene el grandioso honor de entrar en la historia como la primera mujer presidenta del parlamento vasco. ¿Hacemos un par de semanas de festejos?

La duda que me queda es que se decía que si para final de mes no se tenía presidente no cobraba el sueldo ninguno... ¡y con el pan de sus hijos no se juega!