Plis-Plas y los derechos de autor

Quien me lo iba a decir, que serías la lluvia y yo la tempestad.

Sí, qué pasa, cito el último éxito de Plis-Plas y todavía no han entrado los geos por la ventana... y es que el derecho de autor no es el poder absoluto y universal, sino que tiene, como todos los derechos, su frontera donde choque con el mío a citar a un autor sin tener que pagar nada.

El bueno de Plis-Plas, auténtico vencedor de cualquiera de las Operaciones Truño habidas y por haber, tan preocupado él por los derechos de un autor que, OH, SORPRESA, no es él, se ha ido nada más y nada menos que al Parlamento Europeo para pedir que los derechos de ese autor que, REPITO, no es él, duren 95 años tras la muerte del mismo (autor, no Plis-Plas, pobre chaval) en lugar de los 50 actuales.

Esto ya se hace en los USA (y tira), donde los derechos de todos quedan siempre supeditados a la cantidad de dinero que puedas pagar a un abogado para defenderlos, y se pretende que, al igual que con las patentes de software, tengan su análogo en la vieja Europa.

Tal vez por eso, por aquello de que Europa es más vieja, este tema está donde está.

Plis-Plas, marioneta él de todo el entramado, se ha ido acompañado del presidente de Vale Music (sí, la verdad es que ya le Vale...), del presidente de Promusicae (Productores de Música de España) y del presidente de la IFPI (Federación Internacional de la Industria Fonográfica). Que digo qué narices pinta Plis-Plas entre tanto presidente...
Dicen que en una partida de póquer, si en media hora no reconoces al pardillo, el pardillo eres tú. No sé si a Plis-Plas le pasará lo mismo en este asunto... Si no ves al pardillo entre los presidentes...

En fin, que tiene narices que un cantante y pretendido artista tenga los bemoles (valga el símil musical) de no sólo actuar allí, lo que no sería tampoco nada raro, bueno, sí, un poco... pero bueno, que a lo que vamos, que encima va a pedir lo que va a pedir, lo comentado ya, en compañía de esa banda de llorones que es la industria discográfica.

Lo peligroso del asunto es que, siendo un ídolo de masas, puede ejercer una gran influencia sobre la misma (la masa) y hacer fuerza dando pena.

- Niña! deja el emule, c*ñ*! No vé quel Plis-Plas va tené que dejá la música por tu curpa!!!

Bueno, pena ya me da, pero seguro que vive mejor que yo, así que es pena relativa.

Las buenas palabras, esas que el viento no tarda en llevarse y la memoria en olvidar con aquello del donde dije digo digo diego, dicen que todo es en aras del futuro de la música (y de los músicos). Que si las discográficas ganan más, más podrán invertir en nuevos valores, como si en lugar de empresas privadas que, por definición, miran por sus propios intereses, fuesen una especie de ONG del artista por explotar.

Personalmente me toca tanto los webos la actitud de estas gentes, que ni siquiera voy a bajarme el disco de Plis-Plas, no sea que me acabe gustando alguna canción y me gaste los 15 euros que cuesta (no vale, ojo) su disco. [Mi abogado me dice que retire esta última frase por el bien de mi integridad en la web, pero como soy un rompedor, la voy a dejar, ala]

Oye, y ahora que lo pienso, ¿sacarán un DVD con la actuación en el Parlamento? ¿Algo como Plis-Plas, Live at European Parliament: Free the Music? ¿Estará en el emule? ¿Cuánto durarían sus derechos de autor?