ÑBA

Así han denominado los pseudoperiodistas deportivos, perdón por la redundancia, a la selección española de baloncesto y, por añadidura, a todo el baloncesto español. Más allá de consideraciones acerca de lo acertado o no del término, o de si acabará entrando en el diccionario de la RAE como sinónimo, lo que sí ocurre es que cada vez el nivel del baloncesto mundial se va homogeneizando. Hasta tal punto, que los americanos hace años que no ganan una competición internacional y los verdaderos Dream Team son aquellos que antes que Dream, son Team.

Los jugadores europeos o sudamericanos van a la mejor liga del mundo, la NBA, a triunfar, y cada día son más los que se convierten en referentes en sus equipos o en los jugadores franquicia. Aquellos americanos que antes no valían para ninguna de las otras ligas menores de baloncesto de USA ya no vienen a buscarse un futuro aquí. Igual que los mejores jugadores de Europa (que juegan en Europa) van allí, grandes jugadores americanos vienen por aquí a ganar dinero en equipos griegos. Los mejores clubes europeos pescan en las plantillas americanas a jugadores que esperan su oportunidad de volver si lo hacen bien aquí.

Y esto ha ido a más con los sudamericanos, sobre todo argentinos y brasileños. Vienen muy jóvenes al Tau, Barça, Benetton, etc y cuando se foguean, vuelan a la NBA; con diferente suerte, eso sí. En una liga donde se ha demostrado que eso de que el músculo vale más que el cerebro es una patochada, los jugadores americanos jóvenes se empecinan en machacar(se)la y ganar dinero como LeBron y no en pasarla como Magic o tirar como Bird, o competir como Jordan. Por eso, los jugadores europeos, donde lo que importa son los fundamentos, la teoría del basket les lleva a ser cada vez más grandes en la NBA. Casos como Divac o Petrovic abrieron la puerta a los Kukoc, Danilovic, Nowitzki, Nesterovic, Gasol... jugadores importantes, algunos campeones.

Por eso, y al estilo de los clubes de fútbol, que se van a hacer las asias en pretemporada, clubes americanos vienen a Europa a dar espectáculo y ganar dinero. En esta ocasión, los 76ers de Philadelphia han tenido el dudoso honor de ser el primer equipo americano que palma contra un equipo español (a nivel de clubes, antes lo había hecho el Maccabi). El Barça, ese equipo errático que perdió contra el Menorca y supuso sólo 4 puntos y pérdida de pasta en la figura de Ukic en mi equipo del supermanager de la ACB, ha ganado 104-99 y entrado en la Historia del basket.

No deja de ser una pachanga, un partidillo donde te juegas las cocacolas, que las cosas en liga regular, partido oficial, seguro iban a ser muy diferentes. Pero eso no quita para que, tal vez, los americanos dejen de mirarse el ombligo y sepan que hay vida más allá de sus fronteras... al menos en basket.