Vida y Muerte entre rejas

¿Cuál es la labor que debe realizar una cárcel?

Este pregunta tiene una respuesta trivial, que se reduce a algo así como mantener a los maleantes aislados de la sociedad para que no puedan joder al resto. Es políticamente incorrectísimo, pero seguro que es lo que piensan muchos.

Aquí, en España, y aunque esos muchos puede que no lo sepan, el principal objetivo de una cárcel es la reinserción.

¿Lo qué?

Reinserción. Es decir, la sociedad, asumiendo su parte de culpa en el delito cometido por el delincuente, pone a disposición del mismo un lugar habilitado para su estancia con el objetivo de que se reforme y, además de pagar su deuda con la sociedad en forma de privación de libertad, termine por reincorporarse a la misma como un individuo más. Y sin la intención de volver a delinquir, si puede ser.

Esto tan bonito se queda siempre en agua de borrajas, porque la realidad penitenciaria seguro que es mucho peor de lo que nos pintan en las series de televisión y películas. Máxime cuando se habla de auténticas universidades del delito, donde uno entra por tráfico menor de marihuana y acaba con un doctorado en tráfico de coca, arma y personas a gran escala.

Bueno, eso si eres espabilao, porque si no, según la leyenda urbana, puedes salir con el culo como la bandera de Japón y un positivo en el análisis del VIH...

Pues bien, si aquí las diferencias entre la teoría y la práctica es bastante grande (aunque ha habido casos estupendos como el Lute que se hizo abogado en la trena), en los USA (y tira) las cosas van varios pasos por delante de nosotros, como siempre.

Resulta que allí, se han cargado por pena de muerte (eso sí que es reinserción y lo demás polladas) a un tal Stanley 'Tookey' Williams. Resulta que el hombre en cuestión salió declarado culpable de la muerte de cuatro personas en el 81. Él siempre lo negó y, a pesar de ser el creador de una de las bandas que pululan por Los Ángeles, cosa que normalmente puede llevarnos a pensar que fue un hombre deplorable, ha dedicado casi toda su vida penitenciaria a promover buenos valores entre la juventud y a alertar del peligro de las bandas.

Tanto es así, que no sólo era un hombre totalmente redimido aunque hubiese sido el verdadero culpable (nunca se sabrá), sino que en varias ocasiones se le ha propuesto para el premio Nóbel de la Paz.

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¿Fuerte? Sí, bastante.


Sobre todo si ahora se les ocurre darle el premio a título póstumo... sería el colmo del cinismo.

Aunque estaría bien ver qué diría el gobernador de California, el que le ha negado el indulto, sí, un tal Schwarzenegger, republicano él, si le preguntan cómo es que le negó el derecho a la vida a todo un premio Nóbel de la Paz...

Mientras tanto seguiremos soñando que la sociedad se considera responsable última de sus ovejas descarriadas y que el hombre es bueno por naturaleza, porque, ¿qué nos quedaría si no fuera así?