Mis Vacaciones II

Ayer dejé de comentar una de las cosas nuevas que he descubierto este verano y que creo que se merece un post propio.

El verano es una época propicia para los pasatiempos. No deja de ser curioso que cuando uno tiene tiempo para sí mismo busque en este tipo de afición una manera de pasarlo; aunque seguramente lo que pasa es que el nombre no hace le justicia.

En general me gustan los crucigramas, los autodefinidos, los juegos de los errores y, sobre todo, las cruzadas. Raro es el verano en el que no compro alguno de esos cuadernillos de Quiz con un poco de todo para esos ratos después de comer en los que el sol aprieta y la comida invita a sentarse un rato a ver pasar la vida sin hacer otra cosa que la digestión.

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Autodefinido Clásico


Además, creo que no soy del todo malo. Tengo la teoría de que si haces muchos autodefinidos acabas quemándolos y sabiendo que agar es la esclava de alguna mujer bíblica o que un ósculo es un beso o un plantígrado un oso no porque seas la mar de listo, sino porque a fuerza de repetir, se aprende. Quien tenga el trivial y le haya ocurrido que ya se sabe todas las preguntas porque las ha usado tanto que ya se las ha aprendido creo que puede entenderme. A pesar de todo me parece que aún me quedan cosas por aprenderme.

Por eso me gustan más las cruzadas. Se trata de rellenar unos cuadraditos con las palabras de 3,4,5,6,7,8,9,10... letras que te dan y hay que encajarlas de modo que acaben cuadrando todas. Tiene cierto componente de lógica, porque a veces caben más de una palabra en un hueco pero tienes que tener en cuenta que la que pongas te va a fijar una letra de otro hueco y cosas así, y no te pasa como con los crucigramas y/o autodefinidos, porque cada cruzada es una nueva cruzada (qué fino me ha quedado esto, no? jejejeje). Por esto me gustan un poco más los autodefinidos blancos, pero bueno, ese no es el tema.

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Ejemplo de cruzada


¿Y dónde está lo nuevo?

Ya va, ya va, lo nuevo es que este año ha causado verdadero furor en los periódicos (no sé ya en la gente) un nuevo tipo de autodefinido, venido del Japón, pero con antecedentes suizos (¿es posible esa combinación?) según he creído leer por ahí: el sudoku.

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Míralo, qué majo él


Se trata de una especie de cruzada con números en el que en una cuadrícula de 9x9 tienes que poner números del 1 al 9 de modo que no se repita ninguno en cada fila, columna ni bloque 3x3 en el que esté encuadrado. Explicado así tal vez no se entienda demasiado, pero bueno.

La cosa es que algunos de los números ya están puestos y tienes que ir mirando cada casilla para ver si con los números que están puestos (o los que hayas ido poniendo tú) puedes eliminar posibilidades y dejar, por ejemplo, que en esa casilla sólo puede ir un 6 ó un 4. Después, si en esa fila, columna o bloque pones un 6, sabes que en esa casilla va, por narices, un 4. Y así hasta acabar.

Al principio me desesperaba un poco, porque no acababan de salir las cosas y dejé a medias los dos primeros que intenté, pero en cuanto descubrí el secreto del juego, ya me salen todos los que intento.

El secreto del juego es no rendirse. - Pues vaya.- dirá alguno. Pues sí, digo yo, parece de perogrullo, pero es que es así. La clave es saber qué casilla es la que te abre el camino para ir rellenando las otras, de modo que aunque parezca que no se va a terminar porque has revisado más de la mitad de ellas sin haber escrito un sólo número fijo, sigue inspeccionando casillas, porque en alguna de ellas tendrás la lógica suficiente como para que todo el sudoku caiga por su propio peso como una fila de fichas de dominó.

Desde el interés inicial, y hasta el enganche actual, he sentido fascinación por cómo es posible que alguien se curre semejante cosa tan curiosa. Que acaben cuadrando las palabras de un crucigrama se consigue a base de, primero, poner las palabras que se quieran y, segundo, acabar de poner cosas tipo eo, aar, lar, etc... para que cuadren. Después se mira el diccionario para ver una definición de ellas y a correr. No es un trabajo especialmente difícil el de creador de crucigramas. Las cruzadas son aún más fáciles, porque la figura que forman las casillas puede ser cualquiera; aunque probablemente a un profano le saldría una cruzada demasiado sencilla.

Pero con el sudoku me resulta mucho más curioso, ya que sólo usas números. Supongo que matemáticamente se puede demostrar que es posible crear este tipo de cuadrados 9x9 donde los números encajan. Incluso se debe demostrar que para un inicio de números fijados existe una y sólo una solución.

A lo mejor luego resulta que con un programa informático se pueden crear sudokus como churros mediante algún tipo de elección aleatoria de los 5 primeros números fijados o algo así... a ver si alguno de los al menos dos matemáticos que sé que leen este blog puede decirnos algo más al respecto.

En todo caso, y si os animáis a resolver estos rompecabezas, bienvenidos al sudoku.

P.D: con mi tendencia a lo oriental, raro sería que no me gustara...

2 comentarios:

Escríbelo tú dijo...

yo lo descubri el otro dia... y vicia... jejejje saludos

Gorka dijo...

Hola,

gracias por el comentario, aunque tarde en contestarte :D

Espero que los disfrutes tanto como yo.

Salu2!