Ubuntu Hardy Heron

Al fin, sí, tengo Ubuntu 8.04 instalado como dios manda en el disco duro del portátil. El proceso ha sido algo largo, más que nada por la falta de tiempo que por la falta de ganas y, por qué no decirlo, por el engorro de ponerme a reparticionar para hacerle un hueco.

Inicialmente, y para no tener que tocar absolutamente nada en las particiones, fue utilizar VirtualBox para simular una instalación de Ubuntu. Conseguí que se instalase, que viera la tarjeta de red (y conectarlo a internet, claro), el resto del disco duro (las particiones de Windows), el CD, etc. Pero, siempre hay un pero para necesitar un nuevo paso en el camino, es que la emulación de la tarjeta gráfica se quedaba más que floja para poder disponer de Beryl (en aquellos tiempos aún no había Compiz) en todo su esplendor. El objetivo inicial, por supuesto, era tener el cubo dando vueltas para dejar boquiabiertos a todos aquellos que me preguntasen eso de ¿Ubu-qué?

Viendo el límite del VirtualBox, herramienta más que útil para otros menesteres, el siguiente paso fue entrar en el maravilloso mundo de las live de Ubuntu. Para los más profanos, Ubuntu puede correr en un ordenador sin necesidad de instalación. Una vez ya me salvó la vida, esta vez, me valió para comprobar que necesito drivers no soportados completamente con Ubuntu para ver el cubo...

Pero claro, eso de tener que usar el mismo sistema básico y sin florituras cada vez que lo necesito, pues no mola nada. Y no poder hacerle virguerías, pues tampoco...

De modo que el siguiente paso en el camino, fue instalarlo en el disco duro, pero haciéndole trampas a Ubuntu. Esta vez, Wubi hizo la magia.

Esta herramienta permite que instales Ubuntu como una aplicación más de Windows, y desde Windows. Así, se le hace creer a Ubuntu que accede a un ordenador cuando en realidad se le encapsula entero en un único directorio de X gigas de Windows.

Vale, ahora ya puedo tener el cubo, guardar las configuraciones y vistosidades varias, y acceder al resto del sistema, a internet, a todo, y como si estuviera realmente instalado normalmente.

Nunca un "como" tocó tanto las pelotas. No sé si por la fragmentación de mi disco duro o porque la trampa a Ubuntu lleva su tiempo, el sistema tardaba como unos 3 infinitos minutos en arrancar.

Y eso si que no puede ser...

Así, finalmente, y con mis dos particiones de Windows, me he metido en ello hasta las trancas.

1.- Norton Ghost para hacer una copia de seguridad de la partición de datos.
2.- Partition Magic para partir dicha partición de datos en dos, y dejar 7 gigas para Ubuntu. Sin particionar, como si no estuvieran ni para Windows.
3.- Arrancar la live de Ubunut 7.10 y empezar la instalación con partición de disco guiada en el espacio más grande encontrado al final del disco (ese de 7 gigas que dejó el Partition).
4.- Una vez conectado a la wifi, actualizar a Ubuntu 8.04, actualizando todos los paquetes del sistema.

Y listo.

Este post, el primero que cae desde Ubuntu con su Firefox 3 y su escritorio retocado que ha quedado tal que así:



Para esto último, en realidad, me he basado en uno de esos muchos bloggers que cuentan como lo han hecho antes que yo.

¿Y lo a gusto que se queda uno?