Hasta siempre, compañero

Porque con la cercanía con la que escribías tus relatos no puedo llamarte de otra manera.



Pero sobre todo por tu perlas:

"Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra, eres tú"

"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista; tienes que leer."

"Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe"

"Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante."

y más en su página de la wikiquote...

¿De qué es cuestión?

Hace unos meses que se está barruntando, y en algunos municipios se ha tomado cartas en el asunto.

Por diez pesetas cada una, díganos, diferencias que hace una situación sea legal y otra no, en plena calle, como por ejemplo, "se les ve la cara", un, dos, tres, responda otra vez:


Ilegal

Legal


Por no hablar de ejemplos tan malamente vistos como:



Y como siempre, no soy el primero en pensar así... seguid el link...

Misión Cumplida

Hace tiempo, en los albores de este blog, escribí un post que sigue viendo pasar los días y otros nuevos posts sin la suerte de haber recibido ningún comentario. Puede que de entre todos ellos, sea uno de mis favoritos, uno de esos que pasan más o menos desapercibidos (una aguja entre otras agujas, más que en un pajar), pero que encierran en sí mismos un pedazo de blogger, una parte de quien escribe y deja ahí, a la vista de todos, una vivencia, un sentimiento, plasmados en palabras encadenadas.

Más allá de lo rimbombante de lo que me está quedando esto, aquel post terminaba con una esperanza lanzada al aire, un final feliz que remontaba un post bastante gris en forma y fondo. Más allá de todo lo descrito, una realidad de todos los días pasa por encima de la inevitable certeza y hace que las cosas tengan sentido, encajen las piezas, y el mundo parezca un poco más habitable.

Hoy pretendo dejar aquí otro pedazo de alma. Otra parte de mí en forma de experiencia vital o sentimiento, que tiene mucho que ver con aquel post.

Entonces era otra persona quien hacía que la insoportable levedad del ser fuese un poquito más soportable. Hoy, una semanas y unos días después, otra personita hace reventar el diagrama para no sólo hacerlo soportable sino deseable.

Ocurre que Aysha ha venido a nuestro encuentro.

Con la perspectiva que da todo este tiempo vivido con una parte de ti ajena a ti, puedo confirmar que la paternidad es, de lejos, la mejor de las tres cosas que todo el mundo debiera hacer en su vida.

La experiencia nació (nunca mejor dicho) el tres de mayo. Esa mañana acudimos a la revisión de las 40 semanas para ver qué tal respondía la niña a las contracciones. Fue curioso comprobar que lo que todo el fin de semana estuvo llevándonos de cabeza, fueran efectivamente contracciones, y que la niña las iba soportando perfectamente, ahí, encajada en la pelvis como si tal cosa. Supongo que fue la experiencia de la matrona la que le dijo cual Pepito Grillo que pasásemos a la ginecóloga, para confirmar que efectivamente todo estuviera bien.

Y es que la ginecóloga se encontró con una dilatación de 2 centímetros, la bolsa sin romper, y el cuello del útero borrado.

- Estás de parto. Te vas para casa, recopilas todo lo que tienes que llevar, te duchas, y te vas para el hospital.

Ea pues, ya llegó el momento.

Llegamos a eso de las 13:30 a Cruces, con la tranquilidad que da el haber leído mucho sobre el tema y de sabernos en manos de buenos profesionales (aunque seguro que más de uno y de dos, eran del Atzetik).

Llegamos con contracciones irregulares y con una dilatación de tres centímetros. Nos dijeron que llegaba muy verde el tema, que a ver cómo nos habían dicho que fuéramos en el ambulatorio. Por suerte o por desgracia, en la revisión rompió aguas y ya no nos echaron.

Entró en una sala de dilatación y parto mientras yo revisaba correos en el móvil para pensar en otra cosa. No sé en qué otra cosa, pero el dejarte ahí con la única compañía de un papel con normas y sin saber nada durante más de media hora empezaba a crispar nervios.



Al final pude pasar. Estaba tranquila en una cama de la 8, la sala de partos más grande. Todo tranquilo, me dio el informe de situación, y a esperar. A eso de las 16:00 me fui a comer el primero de los medios sandwiches de máquina de los que iba a disfrutar durante ese día y el siguiente.

Todo seguía igual, hasta que le vinieron a revisar.

- Usté, a la puta calle.

Bueno, pues nada, me voy a echar un café y de paso busco un garito cercano para cenar, porque esto parece que va para largo.

Al volver me dice que sigue de tres centímetros y que le han puesto oxitocina para acelerar el proceso.

La matrona, cuyo nombre ya no recuerdo, muy maja ella, responde a casi todas nuestras preguntas de manera clara y eficiente.

El gráfico de las contracciones se acelera un poco y ella va notando un poco más de dolor. Las respiraciones del cursillo de preparto parecen no ser suficientes para sobrellevarlas bien, de manera que la matrona nos aconseja, ya que la queremos, poner la epidural ya. Si quieres un parto natural, pues te comes todos los dolores, pero si sabes que te la vas a poner, no tiene sentido esperar.

Vale.

- Usté, a la puta calle.

Bueno, pues nada, vuelvo en media hora. No recuerdo la hora.

A la vuelta no sé si entrar, o no, pongo la oreja en la puerta y ante el silencio, entro. Ya no respira a resoplidos, la cosa se ha calmado, y ya no hay dolor.

Le han puesto una vía por la que poder administrar refuerzos de epidural en caso de que fuera necesario.

Pero sigue de tres, van a avisar al ginecólogo de guardia. Parece que la oxitocina, que ya va por una dosis por hora cuatro veces mayor que con la que empezó, no está haciendo su efecto para dilatar (oxitocina = más contracciones = mayor dilatación, en teoría).

Al parecer, tiene un anillo en el cuello del útero que no termina de dilatar. Le dan algo para que se abra, y no nos toca otra que esperar.

Las horas se empiezan a acumular, y para pasar el rato, leo. Le leo los primeros pasajes del libro de Ruiz Zafón que ahora viaja conmigo en la mochila (El Príncipe de la Niebla). El libro tiene todo el sabor de este autor de estilo inconfundible, pero la situación se alarga hasta la siguiente revisión.

Las cosas siguen igual, no dilata. Cuando puedo volver a entrar, la futura madre me dice que el ginecólogo ha puesto cara rara, y la sombra de la cesárea planea por unos momentos sobre nosotros. La oxitocina está 10 veces por encima de lo que comenzó.

Sigo leyendo en alto, intentando mantener tan bajos como puedo esos pensamientos. No es que tengamos nada en contra de las cesáreas, pero siempre tiene uno en la cabeza aquello de que lo natural es sinónimo de bueno... incluso a pesar de que hay venenos la mar de naturales.

Las cosas parece que van a empezar a no estar tan controladas como pensaba al principio. El nerviosismo pasó a otro nivel cuando ella empieza a notar las contracciones. Resulta que tiene la pierna derecha medio dormida, la izquierda un poco, pero nota las contracciones en los riñones. Le duele, a pesar de la epidural, le duele. Empieza a respirar como en el curso, pero no parece que vaya funcionando.

Pulsamos el botón de F1, y la nueva matrona nos escupe a la cara la posibilidad de aumentar la dosis de epidural, que para eso está la vía que le han dejado. Ella duda, y la duda colma la paciencia de la matrona. Entiendo que cuando a una profesional de la medicina no le puedes dejar la decisión de si quieres (más) epidural o no, porque es una decisión que no es médica. Ante cualquier tratamiento, van a machete, como se ve en cualquier capítulo de House, pero ante algo voluntario, no pueden tomar la decisión por ti (por si luego pasa cualquiera de esas horribles cosas que te obligan a leer y firmar que has leído para acceder a la anestesia). Pero la tipa es seca como la mojama, como un formulario de windows: ¿Quiere más epidural? Aceptar - Cancelar.

Este comportamiento se repetirá en las sucesivas horas, pero por ahora tiramos de refuerzo. La pierna derecha se le duerme por completo, siente un hormigueo en la pierna izquierda, lo que espero que signifique que algo de la dosis le vaya a los riñones, donde está sintiendo las contracciones de manera intermitente: un minuto sí, un minuto no.

La respiración del curso parece no servirle para nada, y tiramos por las respiraciones de relajación de ese Yoga que ha practicado desde hace tanto tiempo. Mientras tanto, intento relajarla más con frases de ánimo, de control, que a mí no me valdrían, pero espero que a ella sí.

Vuelve el ginecólogo, de nuevo a la calle. Salgo y me quedo con la puerta pegada a la oreja, medio a oscuras, en el pasillo. Un nuevo padre sale del paritorio de al lado y debe pensar que soy una especie de extraño obseso sexual ahí agazapado contra la puerta. Parece tranquilo, supongo que una vez terminado todo las cosas se ven de manera diferente. Aquí fuera, pensando en los dolores que está padeciendo y en que los mismos no entraban en el guión planeado, empiezo a sufrir la angustia natural de este tipo de situaciones.

Entro como si nada tras dos toques de nudillo y sin esperar un "adelante" para enterarme de primera mano de cómo están las cosas.

- Ha dilatado de 6, al fin, bueno, parece que va la cosa bien. En dos horas volvemos.

Joder, qué escueto. En realidad, tal vez no fue así, pero fue como lo viví. No tenía orejas para nada más supongo.

En esas dos horas, el dolor sigue, habrá un par de refuerzos de epidural un poco inútiles y 110 minutos de desesperado intento de animarla que esperaba que lo fueran un poco menos (inútiles...). La angustia pasaba a cada mirada al reloj, más enorme que nunca en la pared, y sin un puñetero segundero al que cargarle toda ella (la angustia...) para que fuera un poco más rápido. Creo que en la vida dos horas duraron tanto y tan poco, cuando cada minuto soportado era como una nueva frontera alcanzada que valía más que todo el restante. ¿Sabéis esas esperas en las que más que pasar 5 minutos piensas que aún te quedan todavía 55? Pues esto fue eso mismo, pero lo contrario, y con la sensación de no estar sino haciendo el gili en cada uno de esos minutos. La impotencia ha tomado un nuevo significado a partir de esas dos horas.

Al fin, dos horas y 20 minutos después, a eso de las 3:20am, entran de nuevo la caballería. Prácticamente repito la jugada anterior, salvo que esta vez no hay un nuevo padre que me mire como a un sicópata.

- ¡Albricias y zapatetas! ¡Júbilo y regocijo! ¡Orgullo y satisfacción! Ya está totalmente dilatada, 10cm, ALELUYA!

Creo que una banda de colegio con trombón y todo pasó por la sala de partos ante tal noticia. En un capítulo de Alley McBeal habrían salido féminas élficas lanzando florecillas silvestres por toda la estancia.

- En una hora volvemos.

??????????????

Sí, imaginaos ahora el soniquete trompetero de bajón brutal (el clásico ya "fracaso absoluto" de El Hormiguero).

¿Pero cómo que una hora más? ¿Pero no está todo ya en su sitio y como debe? Una puerta cerrada nos responde.

Una hora más de agonía por delante que no entendemos. Pero no quedan más narices. Hemos superado más de dos horas, una más no debe ser problema. La esperanza se mezcla con una preocupación menor de ver la luz al final del túnel. A pesar de ello, la hora se hace laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargaaaaaaaaaaaaa como el piropo de un tartamudo. Ahora ya no importan los minutos que pasan, que también, sino los poco que empiezan a quedar.

A eso de las 4:20, entra la matrona con su ayudanta. La futura madre está agotada tras tantas horas (casi 14). La mano dura de la matrona se convierte en Iron Hand. Quiero pensar que es lo que necesita oir para afrontar el momento definitivo, todo aquello a lo que todas estas horas y dolores nos ha traído: el expulsivo.

Le levantan las piernas (la derecha sobre todo, porque no la siente) y yo me pongo en la cabecera de la cama, no del todo seguro de estar preparado para ayudar.

Vale, empuja.

Sentir las contracciones, que hasta ahora era un problema, ayuda a marcar los tiempos de empuje. Ya no es mi mano la que aprieta para hacer fuerza, sino los dos agarradores dispuestos a tal efecto. Le corrigen la postura un par de veces, los codos más arriba, que estás haciendo fuerza donde no es, vamos, la fuerza abajo, va.

Dos o tres empujones después, la matrona se pone a hablar del cambio de turno que ha pedido su ayudanta. Si no empujas más, esto no va adelante, tienes que mantener la fuerza. Después sabré que hay que ha estado dos horas en esta situación. Sigue empujando, y aguanta más de lo que aguantaría yo sin respirar, aguantando la fuerza y el resuello como nunca hubiera imaginado.

Pero no es suficiente. Tras enterarnos de que entre las del otro turno hay alguna que es un poco seca, nos dicen que así no vamos bien, que como no empuje más, van a sacar a pasear a Monsieur Forceps y Madam Ventosa.

Después supe que esto fue definitivo para el transcurrir de los siguientes acontecimientos. Tenemos una amiga a la que desgarraron involuntariamente con esos instrumentos y que un año después aún sufre las consecuencias, de manera que acabó echando el resto.

Empuja como si le fuera la vida en ello. En una de estas, una bola roja recubierta de pelo negro aparece tras el acantilado de sus piernas. La matrona parece dedicada a lo suyo.

- ¿Quieres que te la ponga en el pecho?

Entre tanto esfuerzo la pobre tarda unos segundos en procesar la pregunta. Un par de empujones después, una cosa roja, alargada, estirada, alucinante, acaba en sus brazos. Yo la veo en una perspectiva poco adecuada, pero ya está aquí. En ese instante, no sé llevado por qué, miro mi reloj. Mi pequeño reloj de pulsera toma la delantera a ese enorme reloj de pared que tanto nos ha acompañado en este viaje: las 4:44.

Manda pelotas, pienso, durante un instante sólo, antes de volver a la realidad de contar los dedos de sus manos, de sus pies, de ver como le cortan el cordón umbilical.

- Mira, tiene pelo.
- Siiiiiiiiiiiiiii - era una ilusión de la madre que tuviera pelo, pero hasta este momento ni lo había notado.

Mientras alucinamos como gilipollas de todos y cada uno de los primeros segundos de vida de ese pedazo de nosotros mismos que acaba de nacer, la matrona sigue con lo suyo. Entre todas las cosas, 3 puntos superficiales que después nunca supimos si fueron acompañados de alguno interno; en todo caso, muy bien esta parte.

- En una hora volvemos.

Joder, es la primera vez en todo este tiempo que me alegro de oir algo así. Si aún tiene dolores, parecen habérsele pasado, de manera que nos tiramos una hora (o más (o menos (o yo qué sé ya))) jugando al Un, Dos, Tres responda otra vez, a ver quien flipa más: tu madre va a alucinar, tiene los ojos rasgaditos, es una cucada, tiene cara de chica, viene con todos los accesorios, tiene los pies largos...

Pasado ese tiempo, viene una enfermera que se la lleva al aparatejo de rayos UVA de al lado. En realidad es un calefactor para que no se enfríe, pero lo parece. Es roja como un guiri tosdado al sol en Torrevieja, Alicante. Larga como 50 centímetros, pesada como 3.160Kg y una pocholada. No tiene cara de bebé, tiene cara de nuestro bebé, si se me entiende.

A eso de las 6:30, más temprano que tarde ya, subimos a planta. Mientras sacan a la madre, ahora soy yo el nuevo padre que sale por la puerta que tantos quebraderos me ha dado y ve a otros en esa situación. Parece un viaje en el tiempo en el que efectivamente constato que cuando se ha pasado, las cosas parecen mucho más tranquilas. Saco toda la ropa de las taquillas y espero a la madre para subir por el ascensor.

Vamos a entrar en una habitación, la 292 (capicúa, toma!), en la que alucino que antes de entrar, esperamos a que el celador saque un par de sillas y bultos. Entra la cama, al lado de la ventana. La habitación es pequeña de narices (de ahí que haya que jugar al Tetris con el mobiliario para que encajen todas las piezas), con otra pareja de felices padres con los que nos damos la enhorabuena mútua, pero que es casi el inicio de otra historia y un buen final para esta.

Bueno, salvo por que una de las dos enfermeras que más nos ayudaron después nos hizo una pregunta sorprendente:

- ¿Quieres un cola-cao?

P.D: para los más interesados, al final fue un zumo de naranja.

Pero qué horas son estas de llegar?

Aysha, esa pedazo de morenaza salerosa, no tiene a bien más que hacerse de rogar en su "primera salida", y nos tiene a su padre y a su madre (me toca primero porque es mi blog...) hasta bien pasadas las cuatro de la mañana.

De hecho, la muy señorita va y llega a nuestro encuentro a las 4:44.

Creo que no será la primera vez que hablaré de los horarios de mi hija...

... aunque espero que dormir media hora de 36 y mantener a cordura sean compatibles.

Últimas declaraciones de Aysha

Según los últimos informes, se ha podido traducir, de un tembleque de pie que resultó ser un mensaje en morse lo siguiente:

- Vaya mierda de mundo, yo ahí no salgo.

Qué bien haces, hija mía... yo tampoco saldría.

Serás Maricón...

He cambiado varias veces de trabajo. En el mundo de la informática es habitual, casi recomendable, hacerlo cada, más o menos, un año o cuando terminas el proyecto para el que fuiste contratado.

Es tan normal que una empresa te mantenga en nómina mientras pueda sacar pasta de ti vendiéndote al peso, que uno acaba entrando en el juego e intenta llevárselo a su terreno aprovechándose de la misma manera. Así, cambiar de trabajo, o su amenaza, termina convirtiéndose en una de las pocas cartas con las que cuentas para, por ejemplo, conseguir un aumento de sueldo.

Las carreras profesionales dentro de una misma empresa son cada vez más escasas, y los contratos fijos terminan por incumplirse por aquellos, en principio, más interesados en tenerlos, a saber, los propios trabajadores.

Supongo que la época de bonanza de las .com y el intrusismo que ha degradado tanto la profesión son terreno abonado para que el negocio derive en algo como lo que es, aunque, y esto es una verdad como un templo, la verdadera culpa la tienen (tenemos) los currelas que asumimos la situación.

Nunca he visto que los empleados de una empresa se unan para pedir unas retribuciones justas o que se reivindiquen derechos comunes a todos ellos de manera unificada. En esta jungla en la que nos han metido, nos han convertido en nuestros propios enemigos, hasta el punto que existe un chiste completamente aclaratorio:

Un empleado, ante su reunión de revisión salarial, le dice su jefe: o me subes el sueldo, o al salir le digo a todo el mundo que me lo has subido

No es difícil comprender que mantener a todos en la falsa sensación de ganar más que el resto de la oficina, y que no se debe hablar de sueldos con nadie porque es algo que debes ganarle al resto de los compañeros (si hay poca pasta para subir sueldos, quiero mi parte a costa de la tuya) es una muy buena manera de aplicar el viejo divide y vencerás.

Recientemente he visto algunos de estos movimientos; si bien no creo que estemos en el mejor momento para hacerlos, supongo que es normal, entre gente joven, realizar este tipo de cambios.

Siempre he pensado que es necesario, no sólo desde el punto de vista monetario, cambiar de modos de trabajar, de tecnologías aplicadas, de metodologías de hacer las cosas, sobre todo a una edad en la que es más importante aprender que el dinero que te dan por ello (por aprender, no por trabajar...).

Después, cuando ya se aprende de qué va todo esto, simplemente necesitas un lugar en el que estos mamoneos no te coman la cabeza y te asientes. Pases por encima de todo esto, negocies un buen sueldo en base a tu capacidad real (que ahora sí, sabes que la tienes) y empieces a formar parte del sistema "en el otro lado".

En estas situaciones, ya no se cambia de trabajo por dinero, o porque se te acaba el proyecto. A estas alturas formas parte del engranaje y ya no eres tanto el que hace el trabajo como el que lo busca y/u organiza para que otros lo hagan, por lo que las razones habituales se diluyen para dar paso a otras nuevas, mucho más profundas, que pueden hacer que hagas cosas que antes nunca hubieras hecho, como cambiar de trabajo perdiendo dinero.

No sé si es el caso, pero una de esas personas que son compañeras y sin embargo amigas, se va esta semana.

Tengo la sensación de que nos deja solos laboral y personalmente para seguir empujando por malear nuestro lugar de trabajo a nuestra imagen y semejanza, y de ahí que me salga del alma este título de post... y el hecho de que sea gay no tiene nada que ver.

Pero J***, serás maricón...

Hoy pareces cansado

- Pareces cansado
- Sí, es que hoy no tengo sueños


P.D:Micro-micro-micro-relato dedicado a Javi, que siempre se quejó de mis laaaaaaargos posts.

Niños vs Hombres

He necesitado unas semanas para asimilarlo y poder escribirlo. Tal vez no tanto por causas emocionales como por aquello del aprovechamiento del tiempo en cosas que en breve voy a tener más difícil hacer, pero eso no queda tan bien en un post.

Ya no sufro por el fútbol. Desde que uno asume que todo ello es un negocio, y que hubo un tiempo en el que el talonario abonaba a los mejores equipos, no es posible volver a poner el corazón en juego por una cuestión sobre la que tienes tan poco control como influencia.

Así pues, hace mucho que el Depor sólo me sirve de alegrías. En baloncesto, desde que su Aerísima dejó paso a otras generaciones más preocupadas en la publicidad que en la victoria, las cosas van más o menos por el mismo camino. El Joventut sólo me da alegrías, disfruto de los buenos años y desecho los malos como si de vino se tratara. Buen año aquel con Ricky y Rudy, malo este en el que Tucker no puede hacerlo todo y bastante hacemos con lo que hacemos.

Pero hace unas semanas volví a sufrir con un partido de fútbol. Con una eliminatoria imposible en la que tuvimos la gloria de batir al mejor equipo de la Historia a la vista, pero que finalmente optó por otro equipo, más guapo, más fuerte, más rico.

Hablo, claro, del Arsenal - Barça, ese del que todos hablaron durante días por los cuatro goles de Messi.

Por estos lares siempre se ha dicho que uno sólo debe pedirle a su equipo que corran, que lo den todo. A partir de ahí, el resultado casi es lo de menos. Ver defender a los jugadores esa camiseta que te hizo tilín en algún momento como lo harías tú suele ser más que suficiente.

A mí me pasó algo parecido.

Ocurre también que este equipo (el Arsenal) llega a las eliminatorias de la Champions sin nada que perder. Un equipo al que cada año desmembran con sus jugadores más destacados (Henry, Hleb, Flamini, Senderos, Toure, Adebayor, ahora Cesc...) y con el 10% de la capacidad de otros equipos punteros en Europa para fichar, se mantiene, sin embargo, en la élite a base de calidad, talento y buen hacer.

Arsene Wenger tiene ganado el cielo en este sentido. Da igual lo que haya pecado en Francia, por lo que está haciendo en Londres lo acogerán sin dudarlo en el cielo inglés, no problem, Mister.

Y aún así, con la enfermería repleta de jugadores básicos (no estrellas, no tenemos de eso, sólo jugadores con los que te la jugarías a doble o nada a un partido, esto sí es un EQUIPO) y un ex-jubilado como Campbell en la defensa, tenemos un partido de ida en cuya primera parte se pudo disfrutar de la sinfonía futbolística más laureada de los últimos tiempos. Y el Arsenal no desentonó.

0-2 se puso la cosa, bueno, sabíamos que esto podía pasar, no tenemos nada que perder. Pero mira que sale Walcott y el partido se pone calentito. Al final, 2-2 con la pareja de centrales titular fuera del partido de vuelta y el capitán del equipo con la pierna rota tras convertir el penalty en gol.

Los tabloides hablaron de que Cesc tiró el penalty con la pierna ya rota. Eso me vale más que 40 kilómetros recorridos en todo el partido. Estos jugadores, sí sienten los colores.

Para el partido de vuelta, el equipo es como para uno de esos de fondo de armario de la liga en la que se rota a los jugadores sin que se resienta el equipo. Pero esto es la vuelta de los cuartos de la Champions, amigo, aquí hace falta aprovechar ese hueco, ese pase, ese tiro, ese detalle que hará que los dioses te concedan su favor.

Y lo hicimos, 0-1 tras galopada de Walcott. Bendtner, un tío de 1,90 por lo menos, es el primero en levantarse del suelo para rematar tras fallar el primer remate. Eso también vale por otros 40 kilómetros.

El sueño duró lo que tardé en comerme la bomba que mi media mitad tuvo a bien regalarme esa noche. Dos minutos después de estar viendo la luz, aparece Messi y aprovecha otro de esos momentos críticos de una eliminatoria. Balón suelto en la frontal, y entre tres, canicazo y gol.

Volver a empezar, seguimos sin nada que perder. Al descanso, con un 3-1 y la sensación derrotista de estar ante lo imposible, vámonos a casa, que no quiero seguir viendo esto. Porca miseria.

Al final, 4-1, pero la sensación de haber dado la cara ante nuestro hermano mayor...

Y a la espera de que Cesc evite la tentación de ser el heredero de Xavi en ese reloj bien engrasado y sincronizado que es el Barça. Evite la tentación de hacer lo mismo que hace ahora pero con más opciones de ganar, aunque sea porque el dinero suple en parte el trabajo bien hecho. Aunque sea por seguir siendo gunner y tener todo el respeto y admiración de quienes seguimos a este equipo.

Aunque sea para poder seguir teniendo estas tan buenas sensaciones incluso cuando se pierde.

Aunque haya necesitado un par de semanas para asimilarlo.

En dos palabras

de repetir, y no parar.

A punto de ver a Ismael...

En el Euskalduna. TOMA!

Really thank you Photobucket

At last, I remembered I used another very old email account to register to Photobucket, and I tried it at the form provided by them to reset the account's password.

I was really happy when the green message told me the email was sent! I logged into the old yahoo account (which was inactive as well, of course, but I could reactivate it; the old emails where lost, but I could receive the email from Photobucket) and there it was, the link to reset the password.

I used it, and logged in. Everything looked well, but now I cannot use my account. I can log in, but my home page seems to be unavailable. I saw all my images there, in a brand new style.

I'll tell you about the next chapter of this story.

Thank You Photobucket

A couple of months ago, a lot of the images used in this blog where lost. Apparently with no reason, where a photo should be shown, a white image with red letters appeared to the readers of Incomodas Verdades.

Those red letters told everyone could see that an account in photobucket was out of date, so no image would be served anymore.

Now I use the feature provided by Blogger. I tried to keep using Photobucket, but having to log into another application apart from Blogger, uploading the photo there and bringing the url to the post was too much. Therefore, I quit using it. I know it's lazy, but it's true...

A couple of years later, photobucket served this red letters instead of my stored photos. As I had not logged in for two years, they just wanted to erase what they considered to be a useless user.

When I saw it, I tried to recover my password, but the account was inactive. Using my best english (which, as you can read, is not as good as I want it to be...), I sent an email to Photobucket asking for my linked photos. I received an answer, telling me that I should pay to reactivate my account... and keep paying to keep it active... FOREVER!

Another email told them I understood the situation and that I would not mind paying to recover my account, but forever??? That was really unfair. Ok, I don't use Photobucket any more, but my blog does! I need those photos online!

They asked me, after that email, to send them any information I could provide about my Photobucket account: the background color I used, my username and password (thank you for remembering it for me, Firefox), descriptions of any of the photos I stored there, etc.

I did it.

And now the real images are back, but I have received no mail telling me so. I tried to log in... and I can't.

I would have loved to tell you all that my account is active again, but that has not happened. My photos are available again, but my account isn't.

That's why this post has not a happy ending, not completely.

Now, I am going to backup the whole blog, hoping that the photos stored in Photobucket will be downloaded correctly. At least, I will be able to change every post using one of them to a new URL in Blogger.

Esto lo va a arreglar tu p*t* madre

Imaginemos.

Un mundo en el que los gobiernos son mucho más pequeños que las multinacionales contras las que se pelea por preservar, dentro de un orden, los derechos de aquellos que los eligen.
Un mundo en el que los intereses empresariales pasan y pisan por encima de las personas que los sustentan con el trabajo diario.
Un mundo en el que esas multinacionales aborregan a esos trabajadores bajo la falsa promesa de un mañana mejor que únicamente llega, y no para todos, tras morir y acabar en el $PARAISO.
Un mundo en el que el dinero ha dejado de ser un poderoso caballero para convertirse en un tirano que lo domina todo aquello que cae bajo la sombra de su manto.
Un mundo en el que, sin aviso previo, una crisis lleva al sistema al punto de hacerlo tambalearse, y se tiene una singularidad donde deja de funcionar aquello de "demasiado grande para caer".

Ese mundo, tan cercano hoy como aparentemete lejano ayer, pone de manifiesto que lo único que preocupa a demasiados es el resultado de cuentas de final de año. ¿Que nos va mal? Bueno, al resto no parece irle tan mal, así que cual amante descubierto in fraganti, miente, niega, bufa, desmiente, desacredita. Hasta que sea insostenible, para entonces, todo el mundo estará igual de mal, y tu gris estado no desentonará de entre todo lo demás.

Y así, tras entrar en la crisis con la inercia de una bala que se estrella contra una pared, ahora vemos cómo la bala se ha parado sin haber llegado al otro lado. ¿Y ahora qué? Bueno, si esto fuera un electrón traspasando una barrera de potencial, siempre tendríamos la esperanza de saber que probabilidad de llegar al otro lado, haberla, hayla. En el mundo de la macroeconomía, creo que esto no es demasiado aplicable...

Así, mientras el 20% de la población causante del 80% del estropicio se va de rositas o consigue una cabeza de turco que pague por él y todos sus compañeros y por él el primero, ahora van y nos salen con que la época de crisis que estamos viviendo se soluciona con autosugestión.

Que sí, que sí, que un refutado profesor me lo ha explicado, que la economía es un 99% sensaciones. Y claro, de la sensación, a la falsa sensación va un paso.

De igual modo que lo peor en seguridad informática es la falsa sensación de seguridad (aquello de no saber que tienes un agujero del copón, pero ojos que no ven, dinero que te ahorras en resolverlo...), aplicado a la economía, igual que fue muy fácil de esconder los problemas que debían de venir de lejos para ser tan graves debajo de una capa de apariencia, ahora se intenta la opuesta.

A saber, que entre todos nos autogestionemos para, entre canción de Cumbayá y gala de Gran Hermano, olvidemos esa factura o hipoteca sin pagar. Los niños no tienen para zapatos este invierno, o tendremos que reutilizar la dentadura de la abuela, pero qué más da, esto solo lo arreglamos entre todos.

Y UNA MIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERDA! (léase como Bea la Legionaria...)

Si la cagada de todo esto ha venido por la hijoputez supina de algunos pocos, esto lo tienen que arreglar ellos mismos. ¿O qué?

¿Imaginaremos un mundo en el que además de putas, pondremos la cama? ¿Acabaremos pagando la penuria del sistema, pagando el arreglo con los impuestos de todos, y pagando al final para encima tener que poner una sonrisa a aquellos que desearon apropiarse de la manera más indebida posible de los dineros de uno?

¿Y dónde queda entonces la buena voluntad de los ingenuos currelas? ¿Dónde quedarán los beneficios cuando vuelvan esas vacas flacas que nos dicen que sólo podemos atraer entre todos? ¿Serán para todos? ¿Y tendrán efectos retroactivos?

Agora

Hace un par de días he visto la peli de Amenábar. Si bien es cierto que no está pensada para ser vista en pantalla de 320x480, calidad mp4, y con el ruido de fondo del traqueteo de un tren, me ha gustado mucho.

La peli está dividida en dos, por un hecho que no se alcanza a entender plenamente hasta el final. Bueno, no del todo si sabes algo de dinámica e historia de la ciencia, como es el caso, pero en general supongo que es así.

Y lo supongo porque creo que nunca se explicó de una manera tan sencilla y clara el movimiento de los astros y la esencia misma de la verdadera ciencia, a saber: toda tésis demostrada como cierta vale hasta que se encuentre una experiencia que la revoque.

Esto, dicho de otra forma, resume toda la película en un sola frase mítica.

"Tú no puedes dudar de lo que crees, yo, debo"

La duda, la curiosidad, la necesidad de cuestionarlo todo, de entender, de satisfacer esas cosquillas cuando una teoría explica una realidad y encima predice la futura...

Esto está maravillosamente descrito en el sentimiento de una Hipatia que, por otra parte, hubiera tenido que esperar a los 70 para quemar sujetadores para reivindicar su valía para algo más que abrirse de piernas para hacer y parir descendencia.

Porque ante todo lo anterior, la historia es una durísima crítica hacia un religión que nos retrasó, como sociedad, más de 1000 años.

Chochitos y Cojones



Así, sin anestesia ni nada, me encontré estos típicos productos de la zona...

El Profesor Layton y La Villa Misteriosa

Hace tiempo que no leo. Estas vacaciones de Navidad las recordaré como la Navidad de Avatar, todo un peliculón si no fuera por el hecho de que se han gastado más en cómo contar una historia en lugar de gastarlo en saber qué historia contar.

Con casi todo el mundo que he hablado (y que ha visto la película, claro) ha tenido esta impresión bastante parecida. Una historia terríblemente bien contada, pero un poco floja al fin y al cabo. Todo un canto a lo mejor de Bailando con Lobos en un intento de hacer de ello una película de culto al estilo de Matrix. Raramente me ha pasado, pero al salir, pensé que cuando hagan la 2 y la 3 (al tiempo) la van a cagar, porque lo más probable es que sean versiones de El Imperio Contraataca (el malo siempre vuelve) y El Retorno del Jedi (vale, puede que un Jedi nunca busque venganza, pero en Avatar, fijo que el malo acaba cayendo... lo cruelmente que sea es irrelevante). ¿Por qué? Porque no hay historia. La historia se acaba. Y si hacer Avatar ha costado tanto, Avatar 2 puede costar el doble, con lo que se invertirá la mitad en la historia.

Pero a finales de vacaciones, empujado por un renovado interés por la DS y nuevos juegos descargados (dicen) ilegalmente (ni que contuvieran pederastia para ser ilegales, no sé... si acaso serán "no sostenibles" ahora, no? Y los no sostenibles van a la cárcel? Como los constructores de coches contaminantes o las petroleras? Niña, calla y no digas tontás...).

Entre ellos, los dos del Profesor Layton.

El primero, La Villa Misteriosa, si se me permite la traducción libre, comenzó con el interés de adivinar este o aquel puzzle que se plantea. Adivinanzas en forma de acertijos puñeteros que pueden llevarte totalmente de cabeza. Tras varios sudores sufriendo para ver si el camino C es efectivamente el que lleva a la villa o no, y de disfrutar de las animaciones (verdaderos dibujos animados con sabor al Sherlock Holmes perro de mi época) que la historia iba dejando como pinceladas de buen vino, uno coge carrerilla y va sacando monedas de todas partes y gastándolas donde hiciera falta para resolver, poco a poco, casi todos los puzzles.

Pero héte aquí que a mitad de partida acaban importando muy poco las reinas que no deben comerse entre sí y estás sufriendo por ver si tu teoría de cuál es el verdadero misterio del barón muerto es correcta. Así, entre la paciencia necesaria para resolver cualquier acertijo que se te atasque y la imperiosa e impaciente necesidad de saber más, debes ir resolviendo más y más problemas de lógica, matemáticas recreativas, que si el doble de tu edad más tres, etc, etc, etc...

Y me lo he pasado como un enano. Creo que han sido como unas 9 horas de juego en total, para acabar con el misterio de la Manzana Dorada y terminar de ver la última animación como si del final de una buena película de dibujos se tratara.

No puedo dejar de pensar en que si se gastaran una décima parte de lo gastado para Avatar, saldría una peli la mar de interesante de este guión. Cierto que no gustaría a todos, porque tiene sus cosas metidas con calzador, pero vaya, que tiene de todo.

Así, espoleado por las ganas de atacar a La Caja de Pandora, que supongo que bien valdrá otro post, llego a casa ahora frustrado por ver que el Machinarium ha perdido las partidas guardadas y tengo que volver a haceme las 5 pantallas que me había pasado de nuevo.

Ahora comprendo a quien me cuenta que debe hacerse las mismas 25 pantallas en el WOW para ganar algo de dinero... pobre hombre...

Y la peor película de la Historia es...

... sin lugar a dudas, cómo se puede hacer algo tan malo unos actores, idea, medios y sobre todo tanto dinero como los que hay en juego.

Por favor, quien pueda evitarlo, haceos el harakiri antes de verla.

Hablo de Gamer, que debería ser tan ilegal como la pederastia.

Joder qué cosa tan chunga.

Feliz 2010

Pues eso.

Ecografía de las 20 semanas

Jueves, 17 de diciembre de 2009, Hospital de Galdakao, 10:00AM, sala de ecografías.

Una pareja espera en la puerta cuando llegamos, puerta 5, varias sillas vacías, nos sentamos. La pareja entra mientras nos piden los papeles y ella va al baño antes de que nos toque entrar (estas cosas que no conoce siempre la ponen nerviosa; a pesar de que hemos llegado con 15 minutos de adelanto [parking included], sigue mirando el reloj).

Vuelve, rellena el papelajo que exime de responsabilidad al doctor (si viene algo mal, no la pagues con nosotros, viene a decir), y es todavía peor, ya que hay palabras bastante desagradables para un momento así (feto y malformación no deberían ir nunca en la misma frase).

Ya salen, él pide un justificante para el trabajo (que no se me olvide el mío) y se sientan. Esperamos, no hay signos de que les haya torturado ahí dentro (o lo disimulan muy bien), pero eso no calma demasiado a quien sigue nerviosa.

Sale la del traje rosa, les da los resultados, se visten las capas exteriores (qué frío!) y se disponen a irse mientras entramos, con cara de congoja, a ese cuarto del que saldremos sabiendo el sexo del bebé. Justo antes, publico en feisbuk...

Entramos. Hay un ecógrafo con una pantalla de la leche. Otra en frente para que el $ACOMPAÑANTE se siente junto a la (más) interesada y vean lo que la doctora (en este caso) ve.

- Tranquilos, porque esto dura un rato, es una ecografía larga, de manera que no penséis que va algo mal porque tarde. Al final os doy los resultados.

Empieza la peli, sólo me faltan las palomitas.

[Espero con todo el ardor que puedo sentir que alguna vez eso que se movía en blanco y negro en la pantalla lea esto de vez en cuando y eche una sonrisa en memoria de su padre]

El principio es alucinante, ahí esta, la columna vertebral (confirmado, somos seres vertebrados, doy fé), y un pequeño motor que bombea más rápido de lo que lo hará en el futuro. Por ahora mola, ha merecido la pena la entrada, no puedo evitar pensar en cómo se vería en color, HD FULL y 3D... pero bueno, esto sólo es un trailer, la peli de verdad, esa en color HD 3D llegará a nuestras pantallas para quedarse a partir de primeros de mayo.

En fin, sigue la peli, y en ciertos momentos soy consciente de la cara de gilipollas que debo de tener, pero me da igual. Tras varios movimientos, ajustes, zooms, marcados de ciertos lugares para medir esto y lo otro, obtenemos las primeras palabras del veredicto.

- Bueno, todo parece estar bien. Esto es el corazón, riñones, hígado, estómago, brazos, columna vertebral, cabeza, manos... todo está bien.

Ella, a la que esto ha dado respuesta a lo más importante (para mí también, de hecho, era LO importante), deja salir todo su nerviosismo en forma de pregunta.

- Y se sabe lo que es?

Ingeniero agrónomo, me da por pensar, con ese humor tan particular que gasto, pero el contexto es otro.

- Parece niña.

Le da un vuelco al corazón, es la ilusión de su vida tener una niña. Vale, niño se le quiere igual, pero a las niñas se les pueden poner vestiditos y el color rosa... ah! y ser más creativos con los peinados.

La doctora revisa la entrepierna, y me quedo con la sensación de que lo que parecen el par de pelotas más grande del mundo son en realidad las nalgas apretadas de lo que se confirma que es una niña .

Ella estalla en lágrimas. No estoy en su cabeza, pero piensa en ella, en su madre, en su abuela, en su padre, y todos aquellos que querían una niña. Yo pienso en mi padre, con quien comparto la cierta tristeza del deseo nunca cumplido de mi abuela de tener una nieta... ahora la tendrá, y la verá desde donde esté (estoy invadido por un irrefrenable e irracional sentimentalismo, qué pasa).

Al segundo sollozo, algo cambia. Dicen que es así, que ocurre cuando les ves la cara al nacer. A mí me cambió ayer. Al saber que es niña, primero pensé que no podré darle palizas al PES24 (cuando salga), pero en el segundo siguiente pensé en el tetris, en la cultura de baloncesto femenino que hay en Durango, y en que, qué coño, a mí nunca me gustó el fútbol de pequeño (a mi padre sí... de pequeño y de mayor). Tengo diez millones de cosas que compartir con ella, empezando por esta sensación de plenitud que tengo ahora.

Será mi hija, niña, y ahora mismo es lo que quiero.

Ahora sólo nos queda no cagarla con lo que nos queda... el nombre... se admiten sugerencias.

Como directrices, que pueden no cumplirse, me gustan los que tienen una "r suave" (Yria, Laura, Ariadna, ), también los que empiezan por "N" (nerea, naia...), y sobre todo aquelos que teniendo más de dos sílabas tienen una abreviatura chula (Nohemí --> nohe).

Photobucket

Desde el principio de los tiempos de este blog, antes de que guguel lo comprara y pusiera a disposición de los usuarios un sistema fácil y directo de inserción de imágenes, usaba Photobucket.

Antes aún, cuando gmail no era ni un proyecto, usaba Yahoo.

Hoy en día sigo usando esa cuenta, aunque no entro nunca porque la tengo enganchada por POP en el Thunderbird de mi casa.

Esto ha tenido un desagradable efecto secundario, y es que un día, sin más, Yahoo decidió cerrar el grifo. Es decir, como era un usuario que no se logueaba nunca, asumían directamente que no era un usuario válido. En realidad, creo que se trata de algo bastante más mundano: un usuario que no entra en la interfaz web del correo no ve la publicidad, de manera que es un usuario con el que no se gana dinero. Uso el correo de Yahoo, no como cuenta principal, debo admitirlo, pero como no entro a ver su publicidad, no soy un usuario deseado.

Por suerte, pude recuperar mi contraseña, mi cuenta, y devolver a la vida una cuenta que tengo por nostalgia, y por no dejar en manos de guguel toda mi actividad internetera.

Ahora, le toca a Photobucket. Sí, habréis notado, los más avispados, que la foto del perfil, etc, se han transformado en un bonito mensaje de "hace 90 días que no entras". Jo, noventa días, al menos hace dos o tres años que no entro.

Me han inactivado la cuenta. Vale, no entro, no pongo cosas nuevas, pero la uso! Mi blog la usa!

He intentado recuperarla, pero me temo que me dicen que:

"Important! When you go Pro, your account and your linked images to third-party websites will remain active for the duration of your Pro subscription."

Así pues, me dicen, si quiero volver a la vida, debo pagar por ser un zombie sin esperanza de vivir de nuevo nunca más. Atado a una suscripción anual por ser mal usuario y no ver publicidad, cual enfermo terminal encadenado a su bombona de oxígeno.

Por si cuela, he enviado un mensaje diciendo que no me importa pagar UNA VEZ por reanimar a la comatosa cuenta, que no me parece justo tener que pagar de por vida para seguir arriba.

A ver qué me dicen... desde luego, se están jugando un usuario...

Por suerte, tengo esas fotos en backups del blog, de manera que no sería imposible recuperarlas, y volverlas a enlazar todas editando los más de 700 posts de este blog. Espero no tener que hacerlo, aunque sea porque Photobucket siga siendo protagonista, a pesar de haber perdido la batalla de contenedor de imágenes, de este blog.

Ya os contaré.