El Profesor Layton y La Villa Misteriosa

Hace tiempo que no leo. Estas vacaciones de Navidad las recordaré como la Navidad de Avatar, todo un peliculón si no fuera por el hecho de que se han gastado más en cómo contar una historia en lugar de gastarlo en saber qué historia contar.

Con casi todo el mundo que he hablado (y que ha visto la película, claro) ha tenido esta impresión bastante parecida. Una historia terríblemente bien contada, pero un poco floja al fin y al cabo. Todo un canto a lo mejor de Bailando con Lobos en un intento de hacer de ello una película de culto al estilo de Matrix. Raramente me ha pasado, pero al salir, pensé que cuando hagan la 2 y la 3 (al tiempo) la van a cagar, porque lo más probable es que sean versiones de El Imperio Contraataca (el malo siempre vuelve) y El Retorno del Jedi (vale, puede que un Jedi nunca busque venganza, pero en Avatar, fijo que el malo acaba cayendo... lo cruelmente que sea es irrelevante). ¿Por qué? Porque no hay historia. La historia se acaba. Y si hacer Avatar ha costado tanto, Avatar 2 puede costar el doble, con lo que se invertirá la mitad en la historia.

Pero a finales de vacaciones, empujado por un renovado interés por la DS y nuevos juegos descargados (dicen) ilegalmente (ni que contuvieran pederastia para ser ilegales, no sé... si acaso serán "no sostenibles" ahora, no? Y los no sostenibles van a la cárcel? Como los constructores de coches contaminantes o las petroleras? Niña, calla y no digas tontás...).

Entre ellos, los dos del Profesor Layton.

El primero, La Villa Misteriosa, si se me permite la traducción libre, comenzó con el interés de adivinar este o aquel puzzle que se plantea. Adivinanzas en forma de acertijos puñeteros que pueden llevarte totalmente de cabeza. Tras varios sudores sufriendo para ver si el camino C es efectivamente el que lleva a la villa o no, y de disfrutar de las animaciones (verdaderos dibujos animados con sabor al Sherlock Holmes perro de mi época) que la historia iba dejando como pinceladas de buen vino, uno coge carrerilla y va sacando monedas de todas partes y gastándolas donde hiciera falta para resolver, poco a poco, casi todos los puzzles.

Pero héte aquí que a mitad de partida acaban importando muy poco las reinas que no deben comerse entre sí y estás sufriendo por ver si tu teoría de cuál es el verdadero misterio del barón muerto es correcta. Así, entre la paciencia necesaria para resolver cualquier acertijo que se te atasque y la imperiosa e impaciente necesidad de saber más, debes ir resolviendo más y más problemas de lógica, matemáticas recreativas, que si el doble de tu edad más tres, etc, etc, etc...

Y me lo he pasado como un enano. Creo que han sido como unas 9 horas de juego en total, para acabar con el misterio de la Manzana Dorada y terminar de ver la última animación como si del final de una buena película de dibujos se tratara.

No puedo dejar de pensar en que si se gastaran una décima parte de lo gastado para Avatar, saldría una peli la mar de interesante de este guión. Cierto que no gustaría a todos, porque tiene sus cosas metidas con calzador, pero vaya, que tiene de todo.

Así, espoleado por las ganas de atacar a La Caja de Pandora, que supongo que bien valdrá otro post, llego a casa ahora frustrado por ver que el Machinarium ha perdido las partidas guardadas y tengo que volver a haceme las 5 pantallas que me había pasado de nuevo.

Ahora comprendo a quien me cuenta que debe hacerse las mismas 25 pantallas en el WOW para ganar algo de dinero... pobre hombre...