Promesas Incumplidas: jibarra

Hace muchos, muchos posts, cuando llegué a postear tres veces al día, hablé de lo importante que una figura fue para el desarrollo de este blog. Hablaba acerca de los orígenes de Incómodas Verdades y de cómo siempre es necesaria esa otra figura en la sombra, un Pepito Grillo pesado y tocapelotas para que todo siga adelante.

Figura, por otra parte, que nunca he podido ser personalmente salvo en mis tiempos de "zimatero" (qué chunga es la nueva web...) en la Facultad de Ciencias, donde sustituir el aula de ordenadores por el habitáculo de los ordenadores fue tan natural como un tinto de verano... en verano.

Pero ahora no. En la experiencia laboral que me ocupa el tiempo ahora, en un entorno de "no hay jefes; todos somos jefes; sé tu propio jefe; a todos nos toca ser jefe" tremendamente duro de inculcar en la mente de todos los involucrados, sólo me faltaría que mi mujer tuviera un horario aún peor del que tiene e instalar el PES2009 en el equipo del trabajo para que la oficina sustituyera a mi salón. Por suerte, quiero disponer de tiempo para todo, y las prioridades permanecen claras en este sentido.

Y mira tú por donde, dos cuestiones tan aparentemente diferentes (por no parecerse, no son ni contradictorias) como una figura de empuje en una actividad y un seguidor de este blog, han convergido singularmente en una persona: aquella que comenta últimamente como jon (jibarra en el argot de este blog).

Resulta que en horas de guardia, donde el silencio sólo es roto por el tecleo de ordenadores, surge el brote de una semilla germinada intermitentemente por Ismael Serrano.

Resulta que, en estas horas de palique de todo un poco, desde los jefes de la empresa, hasta este mismo blog, pasando por el bueno de Isma, se ha forjado el inicio de lo que podrá ser una bella amistad, cimentada, admitámoslo, en un par de palmeras de chocolate de la pastelería más famosa de Santurce.

Tras desglosar varias canciones de nuestro cantautor favorito como en un comentario de texto, y de arreglar los vaivenes de la actividad diaria de la empresa, veo con agrado que encima cumple la promesa de pasarse (y comentar!!!), con lo cual, como un Sabina cualquiera, yo que siempre cumplo un pacto, cuando es entre caballeros, le tenía que escribir este post.

Va por ti, maestro, a ver si me sirves de nuevo abono, recogiendo el testigo de aquel que tanto (y tan bueno) hizo por este blog.