Otra de pelis

Una semana de vacaciones, ¿dónde quedó?, me ha dado para compartir algo más que películas tanto en formato de 700 megas como en 35 milímetros.

Y, como siempre, ha habido de todo, como en botica.

Para empezar, una que en realidad vimos antes de las vacaciones: Ironman.

Joder, qué peli. Entretenida, y la verdad que ni tan mal para lo que se huele últimamente en cuanto a historias de superhéroes se refiere. Se nota que en esta al menos había una historia que contar, aunque todo fluya de una manera demasiado previsible, propia de este tipo de pelis.

A saber, chico malo, le pasa algo peor, y se hace bueno. Después, entrena/desarrolla su habilidad/poder para el bien, y un ser tremendamente cercano, le traiciona, escena final, fin.

¿Que cuál es la escena final? Leche, está claro, la pelea final, contra ese ser maligno y malvado que con tan mala fe traicionó a nuestro héroe... si es que no falla.

En fin, que como no conocía demasiado la historia de Tony Stark, pues bueno, después de las consabidas flipadas de que se tiró a todas las páginas centrales de cierta revista para machos, hasta le pillé un poco el gusto.

Para seguir, e ilógicamente por la última que hemos visto, por aquello de seguir cierta línea argumental en el post, la nueva versión de Hulk. Porque no, no se trata de Hulk 2, no, se trata de Hulk, otro, pero el mismo, como si el primero no hubiera existido nunca. Y es cuando los productores meten la pata intentando sacar una historia que se ajuste a la necesidad de todo héroe donde no la hay, la cosa no puede quedar así y hay que sacar rentabilidad de los derechos adquiridos. Sí o sí.

El resultado es otra peli, mucho más ajustada al guión necesario, y con casi dos horas de pim-pam-pum. A saco, escena tras escena, todo acción, pura adrenalina... aunque haya que sacarse a un malo, muy muy malo, de debajo de las piedras. Y si encima es un traidor a la patria, con más motivo.

Peor que Ironman, para mí, cortada con el mismo patrón, pero con menos mimbres.

Y por último, aunque la vimos entre medias, El Incidente.

Joder, hace tanto que esperaba otra obra maestra de Shyamalan, que tuve que ir a verla.

La peli sigue con todos los ingredientes del director. Tensión a más no poder, actores que parecen hechos para esos papeles, predicibilidad para los más pesimistas, y niños que intervienen en la historia.

Y un macguffin como una catedral en forma de anillo del humor con su propia interpretación de colores. Realmente magistral.

¿Qué pasó entonces para que no me acabara de gustar?

Dejadme responder a una pregunta con otra pregunta...

¿Qué tienen todas las películas de Shyamalan y que no tiene esta?

Lo mismo que este post.