Bebés a prueba de padres (y madres)


Tener un hijo es estupendo.

Dejas de importarle al resto de la familia, y desapareces para el mundo, que ahora sólo ve a una cosita revolverse en la cuna, el cochecito, los brazo de alguien o donde sea. No existe nada más, salvo, tal vez, los otros que te ignoran, porque entre sí comentan lo estupenda que es la niña...

Con todas estas atenciones, y con los recursos de hoy en día, todo tiene que tener su explicación. Todo.

¿y por qué no anda ella sola ya?
¿y ahora por qué llora?
¿ya habla y todo?
¿cuándo va a empezar a llevar zapatos?
¿hace calor o frío?
¿no se estará ahogando?
¿un trozo de pan es un arma mortal?
¿si duerme ahora es bueno o malo?
¿serán los dientes?

Y la pregunta clave:

¿es normal?

Tras un año de experiencia, creo que puedo decir que sí, es normal. De hecho TODO es normal... salvo cuando no lo es, que es las menos de las veces...

Es decir.

¿Duerme mucho? Normal
¿Duerme poco? Normal
¿Come mucho? Normal
¿Come poco? Adivina...

y así con todo. Mientras se mantenga una línea más o menos habitual, es normal que sean altos, bajos, gordos, flacos, coman, duerman, etc.

El problema suele venir, o eso nos creemos, cuando algo se sale de lo que es "normal para tu churumbel".

Casos y cosas como:

- Pues ayer no durmió nada, ¿tendrá pesadillas?
- Hoy no come, ¿estará malo?
- Esto le suele hacer gracia, ¿por qué no se ríe?
- El baño le gusta, ¿por qué llora ahora?

y así todo, se entiende la idea, ¿no?

Todo ello tiene un denominador común, y que creo que es muy peligroso: tu hijo/a es dios.

Sí, sí, lo mires como lo mires, es dios. Es omnipresente, omnipotente, omnisciente y encima te castiga infinitamente (o así te lo parece) cuando algo que haces (o no haces) no le gusta. Y lo hace con lo que más te duele, un aullido quejoso en forma de llanto que te taladra los oídos. En nombre de usted dios, cualquier cosa menos eso.

¿Y sabéis lo peor? Lo saben. Y lo usan.

Desde hace unos meses Aysha, cuando va en el coche, se quita los zapatos y usa la goma de la suela como terapia para sus incipientes dientes. Es una asquerosidad, sobre todo pensando en que ya anda y las suelas tienen un aspecto bastante poco suculento.
Pero da igual, dios quiere suela y la va a tener o si no...

Se lo decimos, se lo volvemos a decir, y cuando te quieres dar cuenta, tu mujer mira por el espejo retrovisor y ve que la peque está observando a ver si te das la vuelta y con el sigilo característico de quien se sabe haciendo algo que no debe, tira del velcro. Poco a poco, a ver si no se oye...
Su madre se gira y trata de darle un susto: TE PILLÉ!

Y ella, lejos de arrugarse, se ríe, ups, me pillaron, con la suficiencia de lo que es, un dios jugando a un juego en el que si pierde, tira de hipo-llanto-huracanado...

Ah! sí? pues fuera zapatos. Ale, patalea.

Lo hace, pero tras varios intentos, ya no. Sabe que esa es una batalla perdida y APRENDE. Bendita palabra.

Ahora estamos con algo parecido para la planta de la sala, que con su verde color hace las delicias de la peque... claro que las hojas acaban un poco rotas...

Esa dulzura que todos ven por encima de ti se ha convertido en tu enemigo de mil y una batallas que vencer para que no se descarríe... y todo ello para EDUCAR. Ay amigo, es que ahora te enteras de que esto no va de cuidar a un trocito de carne que cada vez es más independiente... esto va a conseguir que esa indepencia se consume sin peligro para la integridad de nadie.

Por suerte, la naturaleza y la evolución son sabias, y del mismo modo que hubo generaciones de personas que tuvieron que pasar el proceso con penurias reales como la guerra, postguerra, crisis de los misiles y candy-candy, hoy prepara a los nuevos en el planeta para sobrevivir a la sobre-atención... que sería una solución genial si no fuera porque la evolución del ser humano es lenta y tratamos de captar la atención de la misma manera que las calorías, aunque no las necesitemos.

Hoy en día el problema es que pueden llegar a tener demasiada atención, de igual manera que antes el problema podía ser la carencia de la misma.

La diferencia es que entonces se educaban en la supervivencia y se llegaba al objetivo de ser independientes aunque fuera a base de tortas (literal y metafóricamente). Hoy, disfrutamos de toda una generación de "ninis" que nos alegran el día con noticias como esta (chaval de 25 años demanda a sus padres porque le niegan una paga de 400€/mes cuando ya le pagan el coche, y el juez acaba dándole 30 días para que abandone el domicilio y se busque la vida). Mañana, quien sabe si los "ninini" (ni estudia, ni trabaja, ni le importa) dominen el mundo.

Así pues, padres del mundo, enarbolad la bandera de la EDUCACIÓN, y dejad que los bebés pasen sus tiempos de hastío, tontera, alegría, frustración, locura, llorera y demás sin que perdamos el norte.

Los bebés vienen preparados para soportar un mundo adverso y superarlo. Por eso dominamos el mundo y estamos por encima de cualquier otro en la cadena alimentaria. Vienen preparados para aguantar lágrimas, fiebres, sarampiones y berrinches...

... tal vez somos los padres los que no lo estamos para ser lo que realmente somos para ellos: dioses.

Y en eso sí podemos hacer algo, atrevernos a serlo.

2 comentarios:

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gorka dijo...

Gracias por el comentario, me ha llegado por mail :)

No sé por qué da este error o es que te has arrepentido :S

En cualquier caso, gracias :)

Salu2!

P.D: ese jdomingk!!!!!