La Máscara de Atreo

Este es el segundo de los libros que recibí en mi cumpleaños y que he devorado en la media hora (larga) que invierto en cada uno de los dos viajes a y de Bilbao que hago diariamente.

Lo bueno que tiene leer en el autobús/tren, es que con esa media hora siempre puedes llegar al final de un capítulo y plantarte, cosa que se agradece sobremanera cuando el libro es suficientemente interesante como para que cada capítulo se extienda cierto número de páginas.

La cosa es que éste no es así. Este tiene los capítulos tan cortos que cuando ves que la plaza Zabalburu te saluda a lo lejos crees que tienes tiempo para otro par de páginas, otro capítulo, otra pista más, otro acertijo más.

Y claro, caes. Pero cuando la pesada fila de coches de repente aligera su paso y te ves bajando del bus con el libro en la mano y justo justo consigues abrir el paraguas con la otra, ya estás atrapado en el siguiente capítulo y acabas llegando al trabajo callejeando con la vista centrada entre las siguientes dos páginas.

Vamos, que el libro, engancha.

Siguiendo los pasos de la judía arqueóloga Deborah Miller, nos adentramos desde el inicio en una interesante trama que rodea el asesinato de un ratón de biblioteca lo suficientemente loco como para creer en mitos y leyendas más allá de la cordura... o no?

Mientras el desarrollo del libro te lleva coherentemente a plantearnos un descubrimiento de esos a la altura de los mostrados en El Código DaVinci, y a pensar que lo improbable tiene cabida en las historias contadas en los libros, la historia da un giro.

Vale, todos hemos visto giros de 180º en una historia y a estas alturas que lo que parecía blanco ahora sea negro y viceversa nos pilla pasados de vuelta...

Bueno, pero es que en este caso, el giro no es de 180º, cosa que te puedes imaginar, es decir, o pasa esto a lo que veo que me llevan o pasa lo contrario... en este caso, el giro es de 90º y lo que era blanco ahora es frío. Y frío puedes quedarte.

Puede parecerte algo tan tremendamente lógico, tan estúpidamente real, que toda la primera parte del libro puede que haya sido una pura fantasía... o no; pero en cualquier caso, me parece interesante. Es decir, puede que te imagines una cosa o la opuesta, pero cuando ves que la historia pasa de la pregunta que sólo tú te has planteado (como buen lector, pero te llevan la delantera) y que va por donde le da la gana, totalmente coherentemente, entonces puedes tirar el libro defraudado, o reírte de ti mismo y seguir leyendo.

No destriparé la historia, pero dejaré caer que se mezclan persecuciones en Grecia, investigaciones de viejos agentes de la KGB en Moscú y una mujer tallada al frente de un galeón español... bueno... y un cuerpo... el del delito... con un último tercio del libro realmente sorprendente.

Un libro con una buena historia, bien hilvanada, pero sobre todo con ritmo, mucho ritmo; un ritmo frenético que te lleva en volandas cruzando entre aceras sin pasos de cebra sin despegar la mirada de las palabras.

Todo un peligro vaya...

... sobre todo si prentendes que en pleno centro de Bilbao la gente respete a un invidente que sólo puede centrar la mirada en un punto y te esquive...

Suerte que mi mirada periférica es buena y puedo esquivarlos yo a todos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

yo estoy precisamente leyendo ese libro y me parece fascinante aun lo lo termino pero la intriga me mata, bastante bueno y recomendable

Gorka Garay dijo...

Gracias por el comentario, espero que tengas las mismas buenas sensaciones que tuve yo con él.

Pásate cuando lo termines y me (nos) cuentas si has vivido lo mismo que yo planteo en el post.

Salu2!

Francis dijo...

Me convenciste. Lo quiero leer! Justo lo que andaba buscado.

Gorka Garay dijo...

Francis, espero que te guste tanto como me gustó a mí, y si lo consideras oportuno, cuando lo termines, pásate otra vez y me das tus sensaciones, ok?

Salu2!