Vecinos (I)


Paso de los vecinos. Supongo que siempre me ha parecido que el hecho de coincidir con alguien que vive en el sitio de al lado no da pie a empatizar mucho más allá; en este sentido, la vivienda de al lado no dista mucho del asiento de al lado en el autobús, metro o tren. Probablemente se me haya considerado rancio, poco social, introvertido, poco simpático o directamente gilipollas.

Y nunca me pierdo una reunión de portal. Intento aportar soluciones a los problemas, sobre todo cuando veo que nadie más lo hace. Trato de no acaparar las conversaciones, ni hablar por el placer de escucharme a mí mismo (para eso está este blog...), y ser paciente, conciso con las explicaciones, aunque nos den las 21:30 y ya 'no vaya a ver a Aysha hoy ya'. Pues eso... Probablemente se me haya considerado rancio, poco social, introvertido, poco simpático o directamente gilipollas.

Hace más o menos un mes, fui a la primera reunión del nuevo portal donde habitamos. Es que encima me toca de jefe de portal, así que era poco menos que ineludible. Y qué narices, que siempre es una oportunidad de conocer a esos vecinos con los que nunca coincido, y cuando lo hago, saludo como a quien te encuentras en los pasillos del edificio donde trabajo.

Total, que viene la actual presidenta para hacer el traspaso de papeles y poderes, otro futuro vecino a punto de mudarse (venir), y tres de la vieja guardia del portal. No está mal para ser 14 viviendas...

No entraré en detalle en detalles de la reunión, porque no deja de ser como cualquier otra, donde ver, oir y callar para tratar de ver dónde pisas es el objetivo principal. No siempre entra uno en un grupo de personas preestablecido y con sus propias normas e idiosincrasia. El traspaso de poderes se hace rápido, y tras el informe impersonal de los cobros y pagos y acordar las nuevas cuotas para 2015 con los administradores, nos quedamos hablando un poco de lo divino y de lo humano.

Casualidad, está el tipo que hace meses me dejó una nota en el parabrisas del coche en el garaje, que si dejo el morro tan fuera (la rueda detrás de la línea, señor agente!) le jodía y tal. Bueno, no me cuesta nada entrar 5cm más en la plaza; una oportunidad de ir entrando de buenas maneras. Se presenta, me dice que fue él, le respondo con un "y ahora ya bien, no? qué tal?", sí, sí. No cae un gracias. No pasa nada, será la emoción del momento. Tampoco vamos a ponernos (más) gilipollas.

Un "viejo guardián" bromea con que ya tengo mi primera tarea como presidente, cambiar una de las bombillas del portal. Mola, presidir es servir, ya lo voy notando desde el minuto cero. Hay preocupación por la eficiencia energética, qué bien. Se agradece cuando la anterior familia de nuestra casa tenía 22 bombillas de 50w entre la entrada, el pasillo y el baño (1100w sólo por encender las luces, reemplazadas por otras de Ikea de 2.3w el primer día)...

Ea pues, tendré que pedir presupuesto para esto, para aquello, y para lo otro, y además, no haremos ni esto ni aquello otro. Ale, buenas noches y hasta otro año (sin acritud).

Mientras me ordeno los papeles, las llaves y la cabeza, tratando de recordar los nombres de todos mirando al infinito, de repente algo viene de allí, y aparece nítido ante mis ojos: dos bombillas por piso encima de la puerta del ascensor... ¿serán de 50w también? La cuenta cae por su propio peso... 9 pisos (portal y camarotes incluidos) x 2 bombillas x 40w (no, no eran de 50w)... así a ojo... dan... 8 por 4 32... 720w cada vez que alguien le da a la luz en cualquier piso (se enciende todo el portal de arriba a abajo, de lado a lado). Joder. Si pongo algunas de esas del Ikea lo mismo se ve parecido y de 40 a 2.3 casi es una veinteava parte (los físicos metidos a programadores hacemos las estimaciones así "o pequeña de" "O grande de")... eso da casi un 95% de ahorro en luz de escalera...

- Aitaaaaaaaaaaaaaaa! - me libera de estos pensamientos.