No se encuentran profesionales de TI, dicen...

Últimamente vengo leyendo en varios sitios (el último, y por poner sólo uno, éste) que en este país de alta cualificación informática (como así lo atestiguan la cantidad de empresas de TI existentes en el estado estatal), dicen, no se encuentran buenos profesionales para cubrir las recientes necesidades del sector.

O yo soy demasiado inteligente o me paso de listo, porque no entiendo las rasgaduras de vestidura tanto como sí entiendo lo que está pasando para que este hecho aparentemente paradójico se dé.

Empecemos por el principio.

Finales del siglo XX-inicios del XXI (joder con el abuelo Cebolleta...), al calor del "efecto 2000", que poco menos que iba a sumir el mundo en un caos similar al de "Flash Forward" (ande quedó ésta también...) y de una juventuza deseosa de trabajar para pagarse una vivienda antes de que subieran (más), las consultoras vendecarnes salían como setas.

No soy consciente de los antecedentes económicos en detalle, por lo que sólo diré que en mis inicios, trabajé con programadores de carrera, con otros físicos, matemáticos, ingenieros de todo tipo... y también con biólogos, ¡y hasta periodistas!

La realidad que se vivió en esos años era que no importaba si programabas bien o mal, cualquiera con unos mínimos (incluido yo mismo) valía para ser vendido al peso por la consultora de turno al prim... digooo cliente de turno.

La razón habitualmente esgrimida es que en una orgía de aplicaciones informáticas y dinero a espuertas, el modelo de negocio de las vendecarnes no era vender proyectos llave en mano, con los que habitualmente perdían dinero al estar casi siempre infraestimadas y se tragaba todo lo que el cliente pidiera "por el mismo precio", sino dársela con queso después en los mantenimientos.

Porque ay, amigos, ¿qué os creíais? que el software funciona siempre? No, no, no, necesitas un mantenimiento posterior, por el que, una vez puesto en producción el proyecto ruinoso para mí, te voy a sangrar para recuperar, haciendo funcionar eso que no tenía por qué no funcionar inicialmente.

Es decir, está claro el funcionamiento, no?

- Cliente pide un improbable por un precio imposible
- Consultora se lo da (si no lo hace ésta, lo hará otra)
- Consultora contrata como programador a todo lo que se mueva por el menor precio posible (minimizar pérdidas inciales)
- Consultora traga con todo lo que el cliente exija
- Programador pringao digiere todo lo que la consultora ha tragado (en forma de horas extras y disgustos no recuperables habitualmente)
- Programador entrega lo que puede (por aptitud y actitud...)
- Consultora entrega lo que le dan
- Cliente cree tener una solución improbable por un precio imposible
- Cliente se da cuenta de que (casi) nada funciona como necesita
- Consultora le vende mantenimiento (le tiene agarrado por el proceso...)
- Cliente ya no va a tirar tanto dinero a la basura, no le queda otra que tragar
- Programador digiere lo que el cliente ha tenido que tragar por la consultora por el mismo precio (maximizar ganacias)
- Mantenimiento genera beneficios a consultora
- Programador pringao... pues eso, pringao. No le queda otra que asumir su situación e intentar venderse al mejor postor entre sus opciones y pelear por subidas de 1000€ brutos anuales entre salto y salto (volviendo al punto dos de este círculo vicioso)

La calidad del programador no se valora, el que es bueno programando, pasa a ser analista, el que sigue siendo bueno analizando, pasa a jefatura de proyectos, y así sucesivamente hasta encontrar su nivel óptimo de incompetencia (donde ya no sea bueno, se le deja y no sube más, en lugar de bajarle al escalón inmediatamente inferior y que cobre bien siendo bueno, pero esto es otro tema).

¿Entendido, no?

Pues bien, ahora cae la crisis, las vendecarnes con clientes menos afectados por la crisis siguen igual, el resto o ven tambalearse sus modelos de negocio o ahondan más en él (más baratos, más mantenimientos).

A la par, nacen decenas, cientos de startups al calor de internet, de los nuevos modelos de negocio por volumen de usuarios (a por el millón de usuarios en 6 meses, corred!) nacen, se reproducen, y tienen necesidad de productos de TI de calidad, aunque sean más caros, no les importa pagar más, pero quieren algo bueno.

Y claro, en la espiral de mantenimientos, cambia la tendencia de abaratar por premiar la calidad. Y se buscan profesionales de TI que quieran cambiar su vendecarnes, ahora en horas bajas, por una startup cuyo modelo de negocio no está en vender al programador al peso, sino en que haga una buena labor para que trabajen los servidores (los nuevos esclavos del siglo XXI), dando respuesta a cientos de miles de usuarios, que son los que pagan ahora...

... si el producto les gusta y es confiable... en una palabra, si es de calidad.

Y aquí nos encontramos con una empresa que de repente no quiere subcontratar a una vendecarnes, sino que tiene un modelo de negocio que le permite apostar por la contratación directa de personal que le haga, de primera mano, su producto. Ser dueño de su propio desarrollo es ahora una prioridad, para tener lo más cerca posible el "core" de su negocio. No valen mantenimientos, caros, lentos, engorrosos, agujeros negros en los que embarrarse.

Y se buscan profesionales de TI, buenos, no importa si caros, pero buenos. Y buscan entre los que tienen experiencia programando para liderar técnico-tecnológicamente sus proyectos. ¿Y qué es lo que encuentran? Una muchedumbre de programadores habituados a ser más baratos que buenos, tratados como picateclas sin formación continua y por tanto obsoletos, desmotivados, quemados, maltratados y sin ánimo para "hacer suya" esa nueva empresa que vende lo que aparentemente son los mismos cantos de sirena que ya le suenan de las vendecarnes... Que sean verdad o no ya es irrelevante, no cuela.

Por eso no hay lo que llaman "buenos programadores", que sin ánimo de ser exhaustivo, sería alguien:

- Técnicamente competente. Que sepa buscar la mejor solución a un problema planteado, más allá incluso de sus conocimientos, buceando entre la tecnología existente.
- Up to date. Que esté al día de las nuevas tecnologías tan modernas que van saliendo cada año. 2013 ha sido el del "big data", así que palabros como Hadoop o No-Sql deberían estar en su vocabulario de lo más natural.
- Orientado a resultados. No importa si es caro, importa que funcione. Este es el cambio más complicado. Tras años de desapego por el resultado promovido por las vendecarnes, preocuparse ahora por él se puede hacer un poco cuesta arriba.
- Autónomo. No, no se trata de no ser asalariado, sino de no necesitar que alguien le diga qué tiene que hacer. No necesitar a alguien detrás asegurándose de que hace su trabajo. También complicado, después de años aborregándote como en la mili para no discutir los motivos de una acción o de darte contra una pared a la hora de intentar proponer alternativas mejores, etc... "Barato, barato y barato, cállate" durante 5000 días es mucho mantra que volver atrás.
- Implicado. Que ya sabe que eso de que lleguen las 18:00 y se le caiga el boli no se ha llevado nunca. Que le han contado mil milongas para disfrazar el sexo puro y duro con una capa de amor para que fuera más cariñoso... y ya no cuela... "si quieren sexo lo van a pagar, y vas a tener sexo de la calidad que pagues" - piensa. Hace tanto que no es cariñoso que también es difícil que lo sea, desde luego recibir cariño suele ayudar a darlo...

Probablemente me deje en el tintero algunas más como proactivo (sé tú el cambio que quieres ver en el mundo), un poco friki (trabajan más y mejor si se divierten, aunque les pagues bien), orientación al cliente/usuario (sé un usuario y mejora lo que hay), atento a la escalabilidad (no sólo debe funcionar en tu ordenador y contigo como usuario, sino en decenas de servidores con cientos de miles de usuarios), trabajador en grupo (sinergias, sinergias everywhere), facilidad para explicar conceptos complejos (otro día hablamos del mundo del Comercial Común...), habilidades sociales (si no lo sabes tú, busca a quien sepa, y si encima vende, nos ahorramos al comercial...), buena presencia (friki sí, pero con percha, así vende mejor... y se le puede llevar a visitar al cliente!), etc...

... simplemente, darían para un post más largo.

Mientras tanto, esas personas, programadores/as que existen y se queman poco a poco todos los días en trabajos que les alejan de su verdadero ser y de su desarrollo personal y profesional, ven alejarse, valga la redundancia, el trabajo de sus sueños por amoldarse/haberse amoldado a un mercado previo en el que nunca quisieron caer, y del que les va a costar salir (síndrome de Estocolmo, tal vez, malo conocido, tal vez...).

Así que ahí tenemos la paradoja de dos especímenes que se buscan y no saben encontrarse entre el lodo en el que se ha convertido el sector durante tantos años.

Y si se encuentran, probablemente duden algún tiempo de si el otro dice la verdad o le está contando milongas con su nivel de inglés hablado medio o con su salario en función de valía.

La mayoría, simplemente, sobrevivimos.

P.D: Ah! y que cobrar 20.000€/año brutos le parezca una maravilla... y aquí se jodió (casi) todo...

2 comentarios:

SamSagaz Gamyi dijo...

Leo lo que que escribes (un poco tarde, pero bueno) y ahora mas que nunca entiendo muy bien lo que dices. Muy a mi pesar he formado parte de esta espiral, de la que me han sacado la fuerza (puede que algun dia no muy lejano lo agradezca y todo...) y nunca he hecho nada para intentar cambiarlo desde la parte que me tocaba, y ahora veo las consecuencias.

Gorka Garay dijo...

Me llena de amargura este comentario. Ojalá puedas reconducir tu carrera y retomar los mandos de la misma, para llevarla a donde tú quieras ir (si ya has conseguido saberlo).

Ánimo, tío, que no hay mal que cien años dure y darse cuenta de la propia situación es el primer paso para cambiarla.

Salu2!