Camino Inverso

Esta última semana, así de directo, como si no me hubiera ido tres meses, he visto cine. Cine que, independientemente de su origen, ha sido del bueno, del muy bueno.

He oído muchas veces que deberíamos vivir la juventud jubilados, recibiendo una paga mensual para juergas hasta los treinta, y luego trabajar hasta que te mueras. Normalmente lo han dicho imberbes gilipollas con más de alcohol que de hacer algo con sus vidas, lo cual no quita que se pueda hacer una cierta reflexión acerca de ello.

Naturalmente, estaría bien pensar en una vida diferente, mejor organizada para ser más feliz. Supongo que lo hacemos porque el ser humano está diseñado para ser infeliz o, quizás más acertadamente, para buscar indefinidamente la felicidad. Algo así debió pasarle por la cabeza al creador de El Gran Gatsby para parir lo que ahora nos llega como la última película de un edulcoradísimo Brad Pitt.

El Curioso Caso de Benjamin Button. Pagamos 6.30€ cada uno por ver esta película en pantalla grande, sin saber nada más que el trailer y que tiene 13 nominaciones a los Oscar. Y no nos defraudó.

No me cargo nada si comento que se trata de la historia de un bebé nacido viejo, con cataratas, calcificaciones en las extremidades y un sinfín de males asociados a la vejez extrema, y que es abandonado por su viudo padre en el momento de nacer. Pero es acogido en una casa de ancianos (gran puntazo de la historia) y a partir de ahí, sobrevive para crecer, o menos dicho, decrecer, a medida que todos los demás siguen la línea temporal habitual.

Pensándolo en ese momento, creo que es inevitable pensar que estaría bien nacer viejo, e ir al revés, porque siempre que te planteases retos a futuro, sabrías que no te faltarán fuerzas para acometer lo que se te ocurra. Lo pienso y me parece perfecta la perspectiva de encontrarte en ese momento de la vida en que tienes la experiencia suficiente para realizar grandes proezas, pero sin el cansancio acumulado de dichas vivencias. Y en la película lo piensas. Y te parece genial.

La historia sigue más o menos a lo Forrest Gump, con muchos guiños al espectador, y con imágenes de lucimiento del artista, pero con un trasfondo de ir a contracorriente y con una creciente sensación de que el sueño puede convertirse en pesadilla.

Y es que las cosas, como decía, nunca son a gusto de todos, y no por ir al revés de todo el mundo vas a ser más feliz. No por tener la perspectiva de ir a mejor físicamente a la par que tu mente crece significa que no vayas a estar encadenado a la irremediable necesidad de seguir a la zanahoria que se nos planta delante, aparentemente accesible, realmente imposible: siempre persiguiendo una felicidad que se nos escapa de entre los dedos.

Una muy interesante historia, con una Kate Blanchett ante la que una vez más me quito el sombrero y un Brad Pitt más actor que nunca. Una historia con una sensibilidad y un sentido tales, que cuando se terminó nos quedamos con ganas de más, a pesar de ver con sorpresa que eran casi las 20:00 cuando habíamos entrado en la sesión de las 17:00...

Di que al menos esta película agridulce (toda candidata a los Oscar debe serlo...) la vi después de soportar un metraje casi parecido con Camino. Y no, no es que me disgustase, nada más lejos.

La vi, lo adminto, tras ver a Nerea Camacho recibir su Goya.

Camino es una chica de 11 años a las puertas de la muerte. 5 meses antes, su vida era normal, 5 meses que dan para más de dos horas de película. Mucho? En realidad no. Demasiado? Totalmente.

La pobre se encuentra rodeada por unos personajes que parecen no querer entender que lo único que quiere es pasar unos minutos más con su primer amor, Jesús, que no puede tener un nombre más acertado (o desacertado, según se mire). No quiero destripar nada de la película, supongo que todo el mundo sabe que está basada en ciertos hechos reales acaecidos, entre otros, a una chica, hija de sectarios del Opus Dei, y que se encuentra en vías de canonización/beatificación/santificación (no sé la diferencia entre las tres...).

Lo que sí puedo decir, y tengo que decir, es que es una pelicula cuya historia te agarra las entrañas, te las revuelve, mientras te hace reír, y luego les da la vuelta, te angustia hasta no poder más, y finalmente te las hace tragar de nuevo. No sé explicarlo de otra forma, pero ha sido una de las historias que más me han conmovido.

Recuerdo que cuando vimos The Ring en la universidad, no pudimos irnos a dormir sin poner una peli de dibujos para templar los ánimos. Esta vez, tuve que recurrir a un capítulo de Futurama para poder irme a la cama. Joder, qué puto mal rollo. Un canto a la vida y al amor con tonos de marcha fúnebre. Como reírse en un velatorio. Todo un torrente de sensaciones que es inevitable, inabordable, y casi inaguantable.

Pasarlo mal con una peli de miedo? Pásalo mal ante lo jodido de esta historia...

... que como digo, me encantó, pese a que no esperaba que fuera así. Preparen sus clínex, caballeros...

En fin, que una vez más, se constata aquello de que sólo hacen falta tres cosas para hacer una buena película (en esta ocasión, dos): una buena historia, una buena historia, y una buena historia.

P.D: Javier Fesser, eres un pedazo de cabrón hijodeputa. No lo he pasado tan mal, tan bien, tan raro, en la vida con una película. A la videoteca de copias privadas vas... aunque no descarto ir a la segunda edición en el cine...

2 comentarios:

Uruviel dijo...

Espero que sea cierto que retornas para darnos una perspectiva más puntillosa de lo cotidiano. Decirte que la película me gustó, sólo que me sigue pareciendo triste y que como ya comentas es un film digno de Oscar yo se lo daría sin dudar y como mejor actor Brad Pitt que se sale, lo encuentro más maduro. Sobre Camino no puedo opinar y no sé si la llegaré a ver,porque ya sabes que soy muy sensible y eso de estar toda la película llorando ¡qué angustioso! en fin que me encanta que hayas retomado tu andadura por estos lares. Espero leerte, pero no seas muy picajoso ;)

Gorka dijo...

Lo cotidiano es lo que nos hace humanos, igual que la rubia de rojo en Matrix :)

Lo que no quita para que, qué narices, no se le pueda dar una patada en el estómago de vez en cuando en forma de intentona de post revolucionario...

Saludetes!!